Un impuesto británico a las eléctricas no sería del todo una quijotada

El plan de Londres contra el exceso de beneficios del sector energético parece injusto e inútil, pero quizás gane algo

Rishi Sunak, ministro de Finanzas de Reino Unido.
Rishi Sunak, ministro de Finanzas de Reino Unido. REUTERS

En el Quijote, el héroe epónimo carga contra enemigos imaginarios que en realidad son molinos de viento. El intento de Rishi Sunak de asaltar los aparentes 10.000 millones de libras (12.000 millones de euros) de exceso de beneficios del sector eléctrico británico parece igualmente equivocado. Sin embargo, es probable que el ministro de Finanzas británico no acabe con los bolsillos totalmente vacíos.

 

Los políticos europeos están deses­perados por demostrar que están haciendo algo por los ciudadanos que luchan contra la espiral de las facturas energéticas. Pero los impuestos sobre los beneficios caídos del cielo tienen su complicación. Aunque el aumento de los precios del gas ha hecho que la energía pase de 50 euros por megavatio-hora a finales de 2020 a 200 euros por MWh un año después, muchas grandes empresas de servicios públicos ya habían vendido su electricidad a precios más bajos. Esta tardía constatación obligó al Gobierno español a dar un humillante giro a sus planes el pasado otoño.

La caída del 8% de la acción SSE ayer refleja el temor de los inversores a que Sunak se enfrente al mismo problema, pero golpee a las empresas de servicios públicos británicas (entre ellas, Scottish­Power, de Iberdrola) de todos modos. Según el FT, el impuesto podría anunciarse esta semana o a principios de junio. Sería un error. SSE, con un valor de 18.000 millones de libras (21.000 millones de euros), es una de las compañías que está invirtiendo mucho en capacidad de energía renovable para ayudar a reducir las emisiones nacionales de dióxido de carbono en un 78% para 2035. También sería injusto. Los actores de las energías renovables disfrutan de subvenciones, pero muchos contratos fijan el precio que pueden cobrar, por lo que cualquier diferencia al alza va a parar al Gobierno. Entre octubre de 2021 y abril de 2023, esto supondrá para el erario británico 660 millones de libras (770 millones de euros), según la organización asesora independiente Unidad de Inteligencia sobre Energía y Clima.

Sin embargo, Sunak aún puede tener alguna alegría. Drax, el operador de plantas de carbón de 3.000 millones de libras (3.500 millones de euros) que ahora quema principalmente biomasa para generar electricidad, vio cómo sus acciones caían ayer más de un 15%. Ello se debe probablemente a que se beneficia de los llamados certificados de obligación renovable, un tipo diferente de ayuda estatal que le permite quedarse con cualquier subida de los altos precios de la energía. El ascenso del 40% de sus acciones en los seis meses anteriores a ayer refleja que su ebitda este año, según las estimaciones de Refinitiv, probablemente aumente un 50%.

Es difícil calcular cuánto recaudará Sunak. Dependerá de cuánto hayan vendido las empresas a futuro y del tipo de subvenciones que reciban. En cualquier caso, es posible que le convenga limitarse al petróleo del Mar del Norte. Los estudios de Bank of America sugieren que podría recaudar 2.000 millones de libras (2.300 millones de euros) aumentando la presión fiscal del 40% al 50% con un coste de solo el 2% del flujo de caja libre de las empresas en 2022. Aun así, es poco probable que la cantidad que pueda obtener del sector eléctrico sea cero.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías