Los notarios reclaman una regulación específica para la hipoteca inversa

Admiten el fracaso de esta figura por su escasa rentabilidad. Piden fórmulas alternativas a la ejecución del préstamo

Los notarios reclaman una regulación específica para la hipoteca inversa
Europa Press

Decir que la hipoteca inversa ha sido un rotundo fracaso en España no es ya ni noticia. Las cifras de las que dispone el Consejo General del Notariado prueban que al año en todo el país no se suscriben ni 50, mientras que las hipotecas ordinarias sobre viviendas solo en febrero pasado sumaron más de 35.000.

 “Con este producto no acertaron ni con el nombre, ya que el término inverso genera un amplio rechazo”, asegura Ubaldo Nieto Carol, notario y doctor en Derecho y en Ciencias Económicas y Empresariales.

Durante la celebración este fin de semana en Málaga del XII Congreso Notarial Español, Nieto propuso a diversos ponentes y a los asistentes al debate la pregunta de ¿por qué no ha tenido éxito este producto financiero? y las respuestas fueron unánimes y giraron en torno a una misma idea: su escasa rentabilidad, unida a un alto grado de incertidumbre y riesgo. “Justo la situación de la que huyen bancos, aseguradoras y también los ciudadanos”, apostilla Nieto.

Aunque las estadísticas de hipotecas inversas continúan siendo irrisorias, los notarios vienen detectando desde hace meses cierto aumento en el interés por esta figura. “Ha ocurrido siempre que el mercado registra una fuerte revalorización de los inmuebles y ahora se agudiza por las crisis familiares que ha provocado la pandemia, como las sufridas por personas mayores que se han visto solas”, explica.

Si la falta de rentabilidad y certidumbre es lo que ha desincentivado hasta ahora que bancos y aseguradoras ofrezcan este producto como uno más de su catálogo de opciones, qué hay que cambiar para revertir esta situación.

Cómo amortizar la deuda

La catedrática de la Universidad de Barcelona y directora de la revista Anales del Instituto de Actuarios Españoles, Mercedes Ayuso, recordó que este producto no está suficientemente regulado en la Unión Europea ni existen planes de reversión de la vivienda como sí los hay en Estados Unidos. Por ello, abogó por articular una colaboración entre entidades financieras y aseguradoras. “Sería conveniente consensuar una regulación más específica, contemplar la mejor forma de concluir este producto, es decir, de ver cómo se amortiza la deuda y arbitrar mecanismos alternativos a la tradicional ejecución hipotecaria”, subraya Nieto.

Evidentemente la dación en pago (la entrega de la vivienda al banco al fallecimiento del titular) no puede ser la solución porque los bancos no quieren casas, sostuvo el consenso de expertos, pero no sería desdeñable evaluar una posible venta especializada o extrajudicial. Y para mitigar el riesgo en el que incurren los bancos, los notarios también plantearon poder titulizar o emitir valores de esos préstamos para “mutualizar de alguna forma el riesgo”, sugiere Nieto.

Juan Manuel Ruiz-Rico, catedrático de Derecho Civil de la Universidad de Málaga, aseguró que el impulso de esta clase de soluciones debe tener en cuenta la idiosincrasia de los españoles, muy apegados a sus viviendas y a la familia. De hecho, habría que articular muy bien qué ocurre si no hay herederos o si estos no están de acuerdo en la ejecución del préstamo.

Deuda creciente ¿sine die?

Longevidad. El término inverso quería hacer referencia a que al contrario que la hipoteca ordinaria, en la inversa una vez se contrata, el banco comienza a pagar una renta por un plazo incierto (hasta el fallecimiento del titular). Dada la cada vez más elevada esperaza de vida, en algunos supuestos ya se plantean topes como los 20 años. Es uno de los puntos a resolver.

Propiedad. También se ensayan fórmulas en las que el dueño de la casa se desprenda de la propiedad, o buscar un inquilino para la misma si tiene que ingresar en una residencia.

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