Es probable que Elon Musk acabe no comprando Twitter

La caída en Bolsa de Tesla y las probables fricciones con China o la UE podrían hacerle echarse atrás

Elon Musk, en una entrega de premios de Axel Springer, en Berlín en 2020.
Elon Musk, en una entrega de premios de Axel Springer, en Berlín en 2020. reuters

Hace cuatro años, Elon Musk prometió crear una empresa de dulces de cacahuete para enfrentarse a la emblemática See’s Candies, de Warren Buffett. Luego cambió de opinión. No sería sorprendente que con Twitter siguiera el mismo camino.

 

Vale que el jefe de Tesla ha ido claramente en serio hasta ahora. El acuerdo incluye un cargo de cancelación de 1.000 millones de dólares para ambas partes. Y los abogados de la red incluyeron una cláusula de “cumplimiento específico”, que teóricamente podría obligarle a comprar, aunque en la práctica probablemente podría resolverse aumentando la indemnización.

Hay buenas razones para que se acobarde. La mayor es Tesla. Ha caído en Bolsa un quinto desde que reveló su participación en Twitter, en parte porque podría vender acciones para financiar su aventura. Si Tesla se recupera –algo probable si el acuerdo con Twitter fracasa– los 40.000 millones recobrados compensarían con creces el cargo por cancelación.

China también es un punto de fricción importante. Twitter no es amigo de Pekín. China podría fácilmente usar Tesla de rehén si la red, bajo la propiedad de Musk, no se prestara a colaborar. Es incómodo para un autoproclamado “absolutista de la libertad de expresión”.

En realidad, ese absolutismo probablemente no sobrevivirá a un acuerdo con Twitter en todo caso. La UE ha dicho que debe vigilar los contenidos ilegales o perjudiciales o se arriesga a la prohibición. En EE UU, donde los reguladores son menos agresivos, otras tecnológicas podrían blandir en la práctica la misma amenaza. Véase Apple, que decide qué apps aparecen en su influyente tienda.

Una cosa facilita que Musk se aleje antes de que todo esto se convierta en un problema: el mercado en parte ya lo anticipa. Twitter cotiza un 10% por debajo de la oferta, un margen bastante amplio para un acuerdo con poca oposición antimonopolio. Los tuits de Musk criticando algunas actuaciones de la firma –que potencialmente se saltan el acuerdo– ya sugieren que podría estar empezando a perder interés. Lo más probable es que su atención se desplace a otro lugar. No sería la primera vez.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías