Análisis

Las claves de por qué la Bolsa española cae mucho menos este año que la europea

Su caída en 2022 es muy inferior a la de sus vecinas gracias al alza de la energía, Telefónica y los bancos minoristas

Los gestores creen que puede ser un buen ejercicio si se confirma la remontada del turismo y si la inflación no se desboca aún más

Ibex pulsa en la foto

La Bolsa española ofrece este año algunas dosis de esperanza para la inversión en renta variable europea. El Ibex es el índice que menos cae en 2022, el 1,5%, en el maltrecho balance de 2022. En cambio, los principales selectivos europeos arrojan fuertes pérdidas en el año, en línea con las de Wall Street. Un cúmulo de factores juega en su contra y deja una frágil ventaja para la Bolsa española. La tecnología, el sector estrella que dio años atrás las mayores alegrías a la inversión en Bolsa, ahora sufre por el entorno de tipos de interés al alza. La guerra en Ucrania está pasando además una elevada factura a la industria pesada, en especial al automóvil, y al consumo, lo que explica los mayores descensos que registran las Bolsas de Francia y Alemania.

El mercado español se está beneficiando en cambio de las carencias que en tantos otros momentos lo han dejado a la cola de sus vecinos europeos: de la ausencia de valores de claro perfil tecnológico, de conglomerados industriales punteros con los que situarse en la primera línea de la recuperación económica o de grandes grupos de consumo de lujo, como los que llevaron al Cac francés a nuevos máximos históricos en el arranque del año.

A cambio, el Ibex ofrece en su composición abundancia de los sectores que más pueden verse beneficiados del entorno actual de inflación y tipos de interés al alza. Por un lado, eléctricas y petroleras, que disfrutan de un mejor entorno de negocio gracias al encarecimiento de la energía, y por otro, bancos, que por fin ven próxima la subida de tipos que consolide la mejora de sus márgenes de negocio. Así lo revelan los ascensos en el año de Repsol (40,6%), Bankinter (26,3%) o CaixaBank (34%) o las subidas desde que comenzó la guerra que se apuntan Solaria (63,7%), Acciona (39,8%), Naturgy (27,8%) o Iberdrola (17,8%).

A la remontada del Ibex desde los mínimos del año también contribuye de forma decisiva Telefónica, con un alza superior al 20% en 2022. Los avances de Repsol, CaixaBank, Iberdrola y Telefónica son precisamente los que explican el mejor comportamiento del Ibex frente a sus vecinos europeos. A ellos se suman también los valores relacionados con el turismo, clave para la economía española y que se preparan para un verano récord de actividad tras una positiva Semana Santa. Meliá es el tercer mejor valor del Ibex en el año, con una subida del 32,6%.

Según explica Ángel Fresnillo, director de renta variable de Mutuactivos, “la Bolsa española tiene una exposición relativamente alta a sectores muy expuestos al turismo y al consumo, que se van a ver muy beneficiados por una mayor actividad tras el Covid”. Y tiene también una fuerte exposición a la banca. “Si los tipos suben gradualmente y evitamos una recesión económica, la Bolsa española podría hacerlo bien. Pero una subida fuerte de los tipos de interés que ponga en riesgo el crecimiento económico nunca es favorable para la Bolsa”, añade.

La composición de la Bolsa española la pone en principio en situación más favorable para afrontar la extrema incertidumbre actual, en la que la guerra de Ucrania ha hecho saltar por los aires todas las previsiones. La inflación desaforada ya está haciendo mella en el empleo y ha comenzado a hacer temer por una recesión en Europa si el conflicto con Rusia –y la guerra energética– se prolonga en el tiempo. Los datos de PIB del primer trimestre ya muestran señales inquietantes, si bien España resiste mejor, al menos de momento. El PIB español ha crecido de enero a marzo el 0,3%, frente a la contracción del 0,2% del italiano, el estancamiento del francés o la subida del 0,2% del alemán, con una economía especialmente expuesta a Rusia y dependiente de su petróleo y gas.

La rotación al ‘value’

La finalización de la guerra en Ucrania, por el momento bastante improbable, podría devolver la inversión a los índices europeos más castigados, como el Dax y el Cac. Pero no va a revertir el cambio de rumbo emprendido por el mercado ante el inicio de la normalización de la política monetaria de los bancos centrales y que favorece la inversión value, centrada en la búsqueda de negocios infravalorados, frente a la growth, de compañías de un fuerte potencial de crecimiento aunque sea a precios elevados. “Estamos ante un cambio de dinámica, la inversión value se comporta mejor en entornos de inflación y alza de tipos, valora los beneficios presentes, no futuros. Y en este contexto la Bolsa española puede hacerlo mejor”, explica Carlos González, director de relación con inversores particulares de Cobas AM.

El fondo Cobas Iberia, gestionado por Francisco García Paramés, se desmarca de las pérdidas generalizadas y logra este año una ganancia del 5,5%. Sus principales posiciones son Elecnor, la portuguesa Semapa, Vocento, Técnicas Reunidas y Sacyr. Las grandes apuestas del fondo no están por tanto en compañías destacadas del Ibex ni tampoco en bancos. “No consideramos que sus valoraciones sean más atractivas que las de otras compañías”, añade González.

El fondo de Bolsa ibérica de Banca March International Iberia logra esquivar las pérdidas en el año y sí tiene bancos en cartera. En concreto, Bankinter y BBVA, con una suerte dispar en el balance de 2022 –alza del 21,4% para el primero y caída del 5,7% para el segundo–, pero que tienen en común una holgura de capital que les coloca en buena posición para afrontar el alza de la morosidad que puede traer la elevada inflación, según explica Antonio López, responsable de renta variable europea de March AM y gestor del fondo. “Este año es el de la recuperación de resultados en banca, siempre que la inflación no dispare los impagos. La Bolsa española lo puede seguir haciendo relativamente bien en 2022 apoyándose en banca, energía e inmobiliario”, apunta. El fondo también incluye entre sus principales posiciones, además de a Bankinter y BBVA, a la socimi Arima, Iberdrola y la portuguesa Semapa, un holding portugués con actividad papelera y de gestión de residuos.

Desde GVC Gaesco, su gestor de renta variable española, Xavier Cebrián, también insiste en la oportunidad que presenta para la Bolsa española la rotación del mercado desde el growth hacia el value. “Aunque termine la guerra en Ucrania, no volverá pronto la normalidad. La inflación seguirá elevada un tiempo y la tecnología sufrirá por la reversión de las políticas monetarias”, explica. El fondo que gestiona sufre una caída superior al 6%, determinada en gran medida por los recortes en el año de Acerinox y Talgo, principales posiciones junto a BBVA e IAG. “Confiamos en Talgo y Acerinox, el mercado tendrá que valorar la calidad de sus resultados. La situación de mercado mejorará en la segunda parte del año”, explica.

En Trea Asset Management también aguardan a que el conflicto en Ucrania se resuelva y no termine por amenazar el crecimiento. Y apuestan por tanto por compañías industriales como CIE Automotive o Global Dominion. También por Inditex, el valor que más resta al Ibex en el año y el que más cae del índice en 2022 y desde el inicio de la guerra. “Inditex no es un retail al uso, no es normal que ahora cotice al nivel de la pandemia”, defiende Federico Battaner, responsable de Bolsa española de Trea AM.

Los gestores coinciden en todo caso en la dificultad de hacer previsiones para lo que queda de año, en una realidad cambiante y marcada por la guerra en Ucrania. En Bankinter, avanzaron a finales de marzo una estimación para el Ibex a fin de año en los 8.776 puntos, que deja un potencial cercano al 3%, partiendo de un alza en el beneficio por acción del 7%, después de haberlo ajustado a la baja por la incertidumbre actual. Aunque el banco también calcula que en un escenario desfavorable, de mayor impacto en los beneficios, el selectivo español podría llegar a caer a los 8.289 puntos.

La oportunidad para la Bolsa española está por tanto en intentar desmarcarse al máximo de un año que se augura difícil para el conjunto de la renta variable. Y el desafío seguirá estando en atraer al inversor internacional. Los grandes valores españoles siguen siendo pequeños en comparación con los grandes a nivel europeo y, pese al castigo actual, la tecnología seguirá siendo la apuesta del mercado para el futuro. “El foco está en la renta variable internacional, no en la española. Detectamos más interés en nuestro vehículo internacional”, reconocen en Cobas AM, pese a que su fondo de Bolsa española es uno de los pocos que este año logra ganancias.

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