Gonzalo García Andrés: “Bajar los impuestos para combatir la inflación va en contra de cualquier argumento económico”

Asegura que España ha iniciado ya la senda de consolidación fiscal

Confía en que en el mes de marzo se haya alcanzado el pico de la inflación

Gonzalo García Andrés, secretario de Estado de Economía.

Desde que llegó a la secretaría de Estado de Economía, hace ya casi un año, Gonzalo García Andrés ha tenido que enfrentarse a la última etapa de la pandemia y a la situación de inestabilidad provocada por la guerra en Ucrania. Entre medias, el despliegue del Plan de Recuperación que canaliza los fondos europeos, reuniones para perfilar el futuro de la política económica comunitaria, medidas de apoyo por doquier a empresas y hogares y la mayor crisis inflacionista de las últimas décadas. Esta semana, García Andrés ultima el programa de estabilidad que se enviará a Bruselas y la revisión del cuadro macro tras los recortes al crecimiento del PIB que han asestado los principales analistas internacionales.

El FMI se ha unido a otros analistas y prevé que España crecerá un 4,8% en 2022. ¿Qué cabe esperar de la revisión del cuadro macro por parte del Gobierno?

Estamos ultimando la actualización del programa de estabilidad que remitiremos a Bruselas antes de fin de mes y lo que vemos, tanto por las actualizaciones que hacemos internamente como por las previsiones que se van revisando, es que claramente la invasión de Ucrania va a ralentizar el crecimiento para el conjunto del mundo y va a elevar la inflación. Pero la previsión del FMI y del resto de organismos apuntan a que el crecimiento se va a mantener a un nivel robusto, con una tasa de crecimiento ligeramente inferior al 5%. Eso es lo que creemos, y sigue siendo positivo porque muestra que la fase expansiva en la que estamos es sólida.

El Ejecutivo confiaba inicialmente en un crecimiento del 7%. ¿Es probable un recorte de dos puntos?

Todavía estamos ultimando los detalles, pero es evidente que la revisión será a la baja.

¿Será una revisión abierta a cambios dada la volatilidad e incertidumbre actual?

En las previsiones siempre mostramos el escenario más probable, pero lógicamente siempre están afectadas por el grado de incertidumbre. Este ahora es muy elevado, por lo que habrá que tener mucha prudencia y estar abiertos a ver cómo evoluciona la situación.

Con todo, España será de los pocos países que no recupere este año los niveles prepandemia.

Lo que vemos por las previsiones del FMI es que, de las economías desarrolladas, vamos a ser la que más crezca este año y también el año que viene. Viendo los indicadores la recuperación ha sido rápida y cualitativamente mejor que las anteriores, porque se ha alcanzado el nivel de empleo anterior, por el comportamiento de los ingresos públicos y por la reducción de los desequilibrios. Las perspectivas son favorables para una recuperación duradera. No estamos pensando en un rebote, sino en una recuperación que siente las bases para un crecimiento sostenible y generador de empleo de calidad.

¿En qué se centrará la actualización del programa de estabilidad y cómo se espera alcanzar la ansiada consolidación fiscal?

Lo más destacado es la fuerte reducción del déficit público que ya se ha producido en 2021. Ya hemos iniciado esa consolidación fiscal y en el programa de estabilidad vamos a reafirmar esa senda de ajuste y reducción del déficit y deuda pública con la credibilidad añadida de que hemos empezado ya a batir los propios objetivos, lo que muestra el compromiso del Gobierno con la necesidad de reabsorber el impacto de la pandemia y hacer compatible el crecimiento justo y sostenible con una recuperación de los colchones fiscales que necesitaremos en el futuro.

El FMI y el resto de analistas siguen advirtiendo de los altos niveles de deuda pública de España.

Ya hemos comenzado a reducir la deuda por debajo de lo que teníamos como objetivo. Estamos en el 118,4% y tenemos los fundamentos para seguir bajándola porque tenemos un crecimiento que va a seguir siendo alto pese a la invasión de Ucrania. Además, hemos tenido una política de financiación de la deuda que nos permite seguir manteniendo durante bastante tiempo tipos de interés y costes de financiación bajos. Lo que nos va a permitir esto es seguir la senda de reducción de la ratio de deuda sobre el PIB.

En este punto entra en juego el debate sobre las reglas fiscales. ¿En qué punto se encuentra?

Las reglas deben adaptarse para hacer compatible el avance en la consolidación fiscal con el crecimiento y con las necesidades de inversión que tenemos todas las economías. Necesitamos un ciclo de inversión largo y las reglas fiscales tienen que integrarlo. Defendemos que las reglas sean más simples y fáciles de aplicar, además de flexibles para adaptarse a situaciones como la del Covid o la guerra. Creo que se están haciendo avances y que España mantiene una posición de liderazgo para acercar las posiciones de unos y otros en el ámbito europeo.

¿Proponen algún umbral de límites a la deuda y el déficit?

Estamos en medio de ese proceso y en la fase de crear la base de consenso para hacer una propuesta común a la Comisión Europea.

¿Está cerca ese consenso?

Se está avanzando. En muchos debates parecidos, como el que dio paso al fondo de recuperación, parecía que no habría consenso, pero estamos en la buena dirección.

Los grandes analistas prevén que la inflación cierre 2022 en torno al 6%. ¿Qué esperan?

Lo que hemos hecho ha sido trabajar en los últimos meses para atajar las causas principales de la inflación y dejar atrás cuanto antes el pico. El objetivo es empezar la senda descendente para que en 2023 volvamos a un nivel cercano al 2%.

¿Confían en que el pico se haya alcanzado en el mes de marzo?

Todavía es pronto y hay muchos elementos de volatilidad. Las cosas cambian casi cada minuto y hay muchos factores a estudiar, pero lo más probable es que empecemos ya la senda descendente.

Lo más probable es que empecemos ya la senda descendente de la inflación

La rebaja de 20 céntimos al combustible, una de las medidas más sonadas para aliviar los precios, ha recibido críticas por no ser redistributiva.

La situación actual requiere medidas temporales, quirúrgicas y con eficacia a corto plazo. Esta bonificación se ha puesto en marcha en tiempo récord y permite aliviar esa subida abrupta en el coste de los carburantes. Hay que reaccionar muy rápido y de manera general para que pueda beneficiar a todas las familias y a los sectores más dependientes. En función de cómo vaya evolucionando la situación habrá que ir analizando qué medidas son las necesarias, pero las que hemos adoptado son las que responden a los problemas que estábamos enfrentando.

¿Dejan la puerta abierta a nuevas medidas? ¿Tendrían en cuenta aspectos como las rentas de los potenciales beneficiarios?

Dependerá de la evolución de la situación, pero cuando hay una subida general es bueno tener una medida de la que puedan beneficiarse todos los ciudadanos y empresas en el corto plazo. A esta se le suman otras pensadas para aliviar la situación de los colectivos más vulnerables.

En el apartado fiscal, el PP ha propuesto una rebaja de impuestos. ¿Por qué se rechaza desde el Ejecutivo?

Bajar los impuestos para combatir la inflación es contraintuitivo y va contra cualquier argumento económico. Aquí se necesitan medidas destinadas al origen de los problemas, que es muy localizado. Hay un golpe muy amplio, pero con origen muy claro, que es el precio del gas y de los carburantes. Por eso las medidas tienen que ir ahí y se han reducido los impuestos que pesan sobre la tarifa eléctrica.

También rechazan deflactar la tarifa y los mínimos del IRPF por la inflación.

Es más eficaz utilizar vías que impacten directamente sobre las fuentes que afectan directamente a la renta disponible de las familias y de las empresas, es decir, el coste de la electricidad y de los carburantes.

¿Cómo afecta al escenario previsto un posible embargo al gas y crudo rusos? ¿Confían en que salga adelante el mecanismo para topar los precios?

La incertidumbre es muy alta. En nuestros análisis barajamos escenarios en los que los precios no vuelven a sus niveles anteriores y se estabilizan en niveles superiores a los de hace un año. El mecanismo de un tope al precio del gas es un elemento fundamental de protección frente a posibles divergencias y tendrá efectos directos en el IPC. Es una de las medidas que nos ha costado mucho que se acuerde en el Consejo Europeo y que estamos determinados a aplicar.

Parece que dan por hecho que la medida saldrá adelante.

Llevamos mucho tiempo trabajando y la aprobación en el Consejo Europeo ha sido fundamental, así que estamos trabajando con la Comisión para aplicarla cuanto antes.

Viendo el nivel de proyectos y propuestas vinculados a los fondos europeos, ¿son optimistas respecto a la capacidad transformadora del Plan de Recuperación?

Somos realistas, y siendo realistas estamos convencidos de que vamos a conseguir los objetivos finales del plan, que son mejorar el comportamiento del empleo, reducir el paro estructural, mejorar la calidad del empleo y aumentar la productividad y el crecimiento. Lo estamos viendo con los tres meses de aplicación de la reforma laboral. También, con el esfuerzo que se está complementando a través de los PERTE. No se trata solo de invertir en el sector público sino de acompañarlo con reformas estructurales que permitan avanzar y mejorar en el capital humano. Ese proceso de llegada de los fondos a empresas y familias ya está en marcha. Que sea un proceso continuo es lo que nos va a permitir ir cambiando y transformando las bases del crecimiento para tener un efecto sobre la inversión, el crecimiento y el empleo en los próximos tres o cuatro años y luego poder aumentar el crecimiento potencial en torno a cuatro décimas del PIB para el medio y largo plazo.

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