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Sin tregua para la inversión en activos de renta fija

Las pérdidas de este inicio de año minan su papel tradicional como diversificador y refugio en las carteras.

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El año no da tregua al inversor de renta fija. 2022 ya comenzó para este tipo de activo con malos augurios, después de largo tiempo de cosechar rentabilidades, ante la certeza de que iba a ser el año de la retirada definitiva de los estímulos monetarios y de las subidas de tipos de interés. La recuperación de la economía tras la pandemia y una inflación elevada así lo presagiaban. Pero la guerra de Ucrania ha disparado las materias primas y desbordado el alza de precios, ante lo que se espera una respuesta de los bancos centrales con subidas de tipos de interés. En EE UU de forma contundente y también en la zona euro.

La consecuencia para el inversor en renta fija está siendo un aumento de las rentabilidades que se piden en el mercado por estos activos y la consiguiente caída de su precio. La pérdida de valor está siendo especialmente acusada en la deuda soberana, que ha sido el gran foco de las compras de activos de los bancos centrales que han impulsado su precio durante años. El repliegue de esas compras ha sido el inicio para el alza de rentabilidades, acelerada tras la invasión de Ucrania con la expectativa de más subidas de tipos. El inicio de 2022 está siendo, de hecho, el más aciago para la deuda soberana estadounidense en décadas.

El índice Bloomberg Aggre­gate Bond, que incluye deuda de EE UU con grado de inversión –soberana y también corporativa– suma una pérdida en el año del 1,5%. Para encontrar otro ejercicio de números rojos en este índice hay que remontarse a 2013 y más atrás en el tiempo, a 1999.

En BlackRock, la mayor gestora del mundo, reconoce que están “estratégicamente infraponderados en bonos soberanos dada su reducida capacidad para actuar como activo diversificador de la cartera. Los inversores reclaman una compensación mayor por tener deuda soberana en un entorno de inflación al alza y elevada deuda”. La gestora cree además que hay margen para más subidas de rentabilidades en la deuda soberana este año, incluso tras el fuerte repunte ya registrado. La referencia del bono de Estados Unidos a 10 años ha pasado del 1,5% de diciembre al 2,6% alcanzado esta semana. Y la del bono español, del 0,565% al 1,6%. El bono del Tesoro a una década lanzado en el mes de enero pierde más del 9%.

La elevada inflación anula toda rentabilidad real y las subidas de tipos auguran un mal 2022 con mínimas excepciones

La deuda soberana había sido hasta ahora pieza constante en la diversificación de las carteras. Un refugio que, aunque de rentabilidad muy reducida, daba estabilidad al inversor. Pero el entorno actual cuestiona claramente ese papel, más aún en un contexto de precios disparados que hace tarea imposible obtener rentabilidad real de las inversiones conservadoras. El dato de IPC de marzo ha sido en España del 9,8%, la más alta desde mayo de 1985. Y el Banco de España prevé una inflación media este año del 7,5%, más del doble que en 2021.

El análisis de la evolución de los fondos de inversión españoles de renta fija en el año no deja resquicio alguno para las ganancias. Todas las categorías de fondos especializados en renta fija arrojan pérdidas, según los datos de la consultora VDOS Stochastics. Los fondos de deuda pública española pierden en el primer trimestre el 5,27%; los de renta fija estadounidense, el 3%; los de high yield de la zona euro, un 4,57%, y los de renta fija global, un 2,24%. La única excepción está en los fondos de renta fija de Asia y Oceanía, según la clasificación de VDOS, que apuran una ganancia en el primer trimestre del 0,5%.

En marzo, las caídas de rentabilidad también fueron generalizadas, aunque se dio la paradoja de que los fondos de renta fija lograron entradas netas de dinero. Según las cifras de Inverco, las aportaciones a los fondos de renta fija en el mes fueron de 2.325 millones, fruto especialmente de los ajustes en las carteras y la búsqueda de un sesgo más defensivo, en especial hacia activos de renta fija a corto plazo, menos vulnerables a las subidas de tipos.

Los gestores coinciden en advertir del difícil entorno de este año para la inversión en renta fija y recuerdan que la flexibilidad en la gestión puede ser la única alternativa para obtener ganancias, además de una mayor dosis de riesgo. Así, el high yield y la deuda asiática son las dos grandes esperanzas de rentabilidad.

Según indican desde Nordea AM, “en un entorno de riesgo más prudente, es probable que la renta fija europea encuentre un interés creciente por el high yield”.

 

La esperanza, y el riesgo, en la deuda china y asiática

Bonos chinos. La segunda economía mundial es un foco de atracción para el inversor, aunque con grandes cautelas. Su crecimiento será menor este año y se duda de que llegue a cumplir el objetivo del 5,5% anunciado por Pekín. Pero los estímulos monetarios para activar la economía son un aliciente para la deuda soberana del país. Black­Rock la sobrepondera y también al conjunto de la renta fija de Asia. En el primer trimestre, los fondos de renta fija asiática se salvaron de la quema y ganaron el 0,54%. En marzo, la caída se limitó al 0,17%.

Deuda corporativa. La deuda corporativa china es especialmente interesante para UBS AM Iberia. “Este podría ser el momento de empezar a entrar en los valores de high yield de China y, en particular, en el sector inmobiliario. El mercado ya está descontando en el precio una tasa de impago del 50%. A menos que uno crea que las tasas de impago irán más allá del 50% –lo que nos parece muy difícil–, esta parece una oportunidad para empezar a invertir”, afirma la gestora. El riesgo de este tipo de activo lo reserva sin embargo para carteras más atrevidas, lejos del perfil tradicionalmente conservador de la renta fija.

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