La torpeza rusa con Gazprom permite un astuto salto alemán

La intervención de los negocios europeos de la gasista da tiempo para hallar una solución a largo plazo

Sede de Gazprom Germania, en Berlín.
Sede de Gazprom Germania, en Berlín. reuters

Una metedura de pata rusa está ayudando a Alemania a afrontar su dolor de cabeza en materia de seguridad energética. El Gobierno de Olaf Scholz tomó el lunes el control de las actividades europeas de Gazprom, después de que la empresa de gas, valorada en 67.000 millones de euros, intentara venderla sin pedir la aprobación previa de Berlín. La medida asegura los activos críticos, como las instalaciones de almacenamiento de gas, sin los costes iniciales de una complicada nacionalización.

 

A través de su unidad Gazprom Germania, el gigante ruso de la energía ha sido durante años propietario de algunas grandes instalaciones de almacenamiento de gas, cruciales para garantizar suficientes reservas de hidrocarburos, en Alemania y fuera de ella. Esto parecía sumamente inviable una vez que Moscú invadió Ucrania en febrero.

La Comisión Europea está estudiando un proyecto de ley que exigirá a los Estados miembros de la Unión Europea que certifiquen que la propiedad de las infraestructuras de gas críticas por parte de entidades ajenas a la UE no pone en peligro la seguridad del suministro de gas. Sin embargo, la nacionalización de los activos podría ser costosa y abrir la puerta a litigios.

La torpeza rusa con Gazprom permite un astuto salto alemán
DPA vía Europa Press

El torpe intento de Gazprom de vender su unidad europea a dos entidades poco conocidas controladas por Rusia ha ofrecido a Berlín una salida. Gazprom no informó de la venta, según el Gobierno, lo que le permite intervenir y poner los activos, que incluyen grandes filiales en Gran Bretaña, Suiza y la República Checa, bajo la gestión del regulador energético alemán hasta el 30 de septiembre. Aunque la propiedad final sigue siendo de Gazprom, el regulador tiene derecho a nombrar y destituir a los gestores y a vetar las enajenaciones.

El golpe garantiza la seguridad de las infraestructuras alemanas. También podría estabilizar proveedores de energía como Wingas, que controla el 20% del mercado alemán, y Gazprom Marketing & Trading, que suministra alrededor de una quinta parte del gas comercial británico, al tranquilizar a sus clientes de que la matriz está bajo control occidental. La medida tampoco tiene coste alguno, ya que Berlín no ha expropiado los activos de Gazprom.

Pero la medida no resuelve en última instancia la cuestión de la propiedad. Berlín ha estado estudiando la posibilidad de nacionalizar los activos de Gazprom y Rosneft con sede en Alemania, informó Handelsblatt la semana pasada. Ello es legalmente posible, pero requeriría el pago de una fuerte indemnización. Gazprom Germania contaba con unos activos totales de 8.400 millones de euros y unos fondos propios de 2.200 millones en 2020, según los datos de los organismos reguladores.

Una opción alternativa es encontrar nuevos propietarios para los activos rusos. Para ello habría que convencer a los inversores de que compren un activo antes controlado por el gigante ruso. La participación del prestamista estatal KfW podría ayudar. En cualquier caso, el paso en falso de Gazprom da tiempo a Scholz para encontrar una solución a largo plazo.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías