Inversión española en Iberoamérica: lo pequeño es sexy y rentable

Las empresas españolas de tamaño medio son las que más operaciones de inversión realizan en la región, y los mercados reducidos son cada vez más atractivos

Cada comienzo de año me reúno con mi colega, el economista y profesor Juan Carlos Martinez Lázaro, para analizar los datos del año pasado sobre la inversión española en Iberoamérica. Tratamos de ver qué tendencias nuevas se detectan, y cuales se consolidan, en la inversión española en la región.

Y como ocurre desde hace un lustro, nos encontramos ante una realidad tozuda: las empresas españolas mantienen una apuesta firme por Iberoamérica como destino de inversión y como mercados de crecimiento manteniéndose México, Colombia, Perú y Brasil como destino de la mayor parte del volumen de inversiones española en la región. Pero desde algunos años, hemos detectado algunos cambios en estos flujos. Uno de estos es el aumento de la inversión de las pymes españolas en Iberoamérica cuyo destino por país es, además, más diverso.

La primera ola inversora en la región fue protagonizada por grandes empresas, principalmente cotizadas, a finales del siglo pasado y principios del actual. A esta se le unió una segunda inversora protagonizada por las pymes, principalmente medianas empresas, que espoleadas por la necesidad de internacionalizarse, sobre todo a partir de la crisis económica española de 2008, vieron en el continente americano un destino natural para sus inversiones y para su expansión.

Sin acaparar tantos titulares, quizás por representar volúmenes más discretos, las pymes han ido aumentando sus inversiones en prácticamente todos los países de la región. Y parece ser que su visión es optimista. Según nuestros datos, el 86% de las pymes señalan que esperan aumentar su facturación en la región en los próximos tres años, e incluso un 43% estiman que en este mismo plazo Iberoamérica superará en importancia a España como mercado principal para su productos o servicios. Estas cifras son superiores al 77% y 35% que indican las grandes empresas ante la misma pregunta.

Por países, los datos que manejamos han ido reflejando unas tendencias de fondo año tras año. Aunque México, Colombia, Perú y Brasil siguen siendo los destinos con mayor intención de inversión, algunos mercados más pequeños que quizás antes no estaban en el radar de los directivos españoles empiezan a brillar.

Panamá, Costa Rica, República Dominicana y Uruguay son las que mejor valoración de la situación económica muestran. Y Ecuador es uno de los países cuya percepción más ha mejorado subiendo 0,47 puntos al igual que Paraguay con un crecimiento de 0,33. Son sin duda mercados pequeños, que quizás no sean muy atractivos a priori para grandes multinacionales. Pero la percepción puede cambiar para pymes. ¿Cuáles han podido ser las cusas de este cambio detectado en los últimos años?

Por las conversaciones que hemos tenido con algunas empresas se pueden extraer varias conclusiones. En primer lugar, en los últimos años los mercados de tamaño mediano y pequeño, como los citados en el párrafo, anterior han disfrutado de estabilidad política y económica, además de social. O al menos en la mayor parte de ellos. Un segundo aspecto a tener en cuenta es que los mercados potencialmente muy atractivos por su gran mercado interior pueden no llegar a serlo para empresas de tamaño medio. Un caso es el de Brasil cuyo sistema tributario en tres capas (municipal, estatal y federal) y otros aspectos burocráticos pueden consumir unos recursos y un tiempo que una empresa de tamaño medio puede no disponer.

Por el contrario, Uruguay y Paraguay, también miembros del Mercosur, al ser países pequeños y centralizados permiten “hacer todas las gestiones necesarias en un par de cuadras” de Asunción o Montevideo. No es raro que estos países reciban inversiones de empresas que hayan decidido utilizarlos como su plataforma de entrada en el Mercosur.

Por su tamaño y posición geográfica, estas naciones con mercados reducidos ofrecen ventajas que puede compensar su escaso consumo interno. Una de estas es la especialización, que en muchos casos ha sido impulsada estratégicamente por sus gobiernos de forma constante. Costa Rica se ha convertido en un hub de servicios, y productos farmacéuticos y tecnología en la región de Centroamérica y Caribe; Panamá es el gran centro comercial y financiero que une norte y sur del continente; y Uruguay cuenta con una sólida industria de software y otros servicios tecnológicos.

Paraguay está apostando por ser un centro fabril para el Mercosur. Parece ser que lo está haciendo bien porque el ministro de Economía Paulo Guedes declaró hace pocas semanas que “Paraguay se convirtió prácticamente en un estado brasileño con cero impuestos, creció, se enriqueció porque se beneficia de la escala brasileña exportando a Brasil.”

Una de las posibles conclusiones más sólidas de nuestra serie de datos es que esta es cada vez más diversa en cuanto a los sectores y los países destinos. Las medianas empresas españolas han profundizado, sobre todo a partir de la crisis 2008 en el conocimiento de los diferentes mercados-país, así como la situación de su sector en el mismo. En definitiva, están acumulando un know-how para hacer negocios en la región como probablemente ningún otro país de Europa, e incluso del mundo, lo que les permite invertir en mercados pequeños, que antes estaban fueran del

Igor Galo Anza es Director Técnico del Informe de Inversión Española en Iberoamérica