Cómo evitar marcarse un Will Smith

El actor abofeteó al presentador de los Oscar cuando bromeó sobre la alopecia de su mujer

smith
El actor Will Smith durante la ceremonia de los Oscar este lunes. GETTY IMAGES

"Espero que la Academia me vuelva a invitar”. Con estas palabras recogió Will Smith el Oscar a mejor actor protagonista. Minutos antes, el intérprete le había propinado una bofetada en directo al humorista Chris Rock por una broma de mal gusto sobre su mujer, Jada Pinkett, que sufre alopecia como consecuencia de una enfermedad autoinmune. La primera reacción de Smith, sin embargo, fue reírse del chiste del presentador, mientras que ella ponía los ojos en blanco. Fue entonces cuando el actor, pero no la damnificada, subió al escenario del Teatro Dolby de Los Ángeles y agredió al comediante.

No es el primer desprecio de Rock a Pinkett: en 2016 ya se rió del boicot de ella a los premios por la falta de nominados negros. “Que Jada boicotee los Oscar es como si yo boicoteara las bragas de Rihanna. No me invitaron”, se burló entonces. Ni el único comentario machista de Rock, que previamente se había referido a Penélope Cruz como “la mujer de Javier Bardem”, a pesar de que ambos estaban nominados en la categoría de mejor intérprete. Las bromas ácidas son frecuentes en este tipo de galas, pero conviene no perder de vista que “las agresiones no son solo físicas, sino también psicológicas, a través de la ironía o del desprecio”, reconoce Vanessa Fernández, del Colegio Oficial de Psicología y profesora de la Universidad Complutense de Madrid.

Esto ha llevado a muchos espctadores a empatizar con Smith. En cualquier caso, cuando se llega a la violencia física, se pierde la razón, puntualiza el profesor de IESE Yago de la Cierva. Para evitar alcanzar este extremo, Fernández recomienda prestar atención a las señales de ira en nuestro propio cuerpo, como la sensación de tensión, y cortar la emoción cuanto antes, incluso marchándose de la habitación si es necesario. “La ira tiene que expresarse, pero con un estilo de comunicación asertiva. Hay que transmitir el malestar, no es recomendable callárnoslo, pero siempre mediante el diálogo”, prosigue la doctora en Psicología.

Para este proceso es importante contar con amigos o un círculo de confianza que sirva de apoyo. “Es complicado que nosotros solos veamos la magnitud del problema y qué es lo que podemos hacer”, añade De la Cierva. En el caso de Smith, varios de sus compañeros se acercaron a hablar con él durante el descanso. Pero una vez se han perdido los papeles, solo queda pedir perdón. Un paso en el que el orden y las formas también son importantes. El actor salió a recoger su Oscar con lágrimas en los ojos y aprovechó para disculparse ante la Academia, los asistentes y los espectadores, pero no hizo ninguna mención a Rock. “Hay que pedir perdón por orden, no podemos empezar con los más lejanos y obviar al propio agredido. A los que no han sufrido la bofetada les va a ser más sencillo perdonarle si ven que antes ha pedido perdón al presentador”, recuerda el profesor de dirección de personas de IESE.

En cualquier caso, la reacción del público siempre va a depender de la simpatía previa que le tuvieran al implicado. Una variable en la que Smith tiene mucho terreno ganado. “Él tiene mucho carisma y es algo que no tienen todas las marcas personales”, matiza el profesor de Esic y director de Sinaia Marketing, Francisco Torreblanca. Alzarse como ganador justo después fue un aliciente fundamental para zanjar la polémica a su favor. “Hizo una actuación redonda para intentar arreglarlo, mientras que Rock no tuvo oportunidad de réplica”, prosigue el experto. Su capital social previo, unido a que ha acompañado el acto de una narrativa heroica, hará que este estallido no le pase factura de cara a próximos proyectos. “No se llega a distinguir cuándo está hablando la persona y cuándo el personaje”, resume Torreblanca. Si bien tampoco es una carta blanca por completo, pues su comportamiento en los próximos meses estará en el punto de mira. “En cualquier entrevista que haga le van a preguntar sobre ello, así que su actitud a partir de ahora será trascendental”, apunta De la Cierva.

La cineasta Jane Campion se hizo con el Oscar a mejor dirección por El poder del perro, una película sobre la masculinidad tóxica, pero en esta edición la realidad volvió a superó a la ficción. La bofetada de Smith acaparó toda la atención, mientras que el resto de premiadas y premiados pasaron a un segundo plano en las crónicas de la noche.

Normas
Entra en El País para participar