Los tiempos difíciles reconcilian a Uber y los taxis de Nueva York

Los precios de la gasolina hacen que la tecnológica incorpore a los taxistas a su plataforma

Oficinas de Uber en Queens, Nueva York.
Oficinas de Uber en Queens, Nueva York. reuters

Para Uber, la recuperación es un destino al que se llega mejor en taxi. La empresa de VTC se va a asociar con los taxis de Nueva York para que estén disponibles en su plataforma. Los altos precios de la gasolina, que amenazan la capacidad de Uber para reclutar conductores, hacen que sea un buen momento para unir fuerzas con un rival antaño amargo.

 

Uber se ha asociado con las empresas de software para taxis CMT y Curb. Los taxistas podrán aceptar un viaje de Uber a través de sus actuales paneles de control en el vehículo, así como ver su parte de la tarifa y rechazar una solicitud si lo desean. Las tarifas las fija la Comisión de Taxis y Limusinas de la ciudad en función del tiempo y el kilometraje, y los ingresos de los conductores se basarán en esas tarifas, según Uber.

El aumento del coste de la gasolina ha puesto en jaque a Uber. En EE UU, la media nacional del galón ronda los 4,24 dólares, según la AAA, casi un 50% más que hace un año. La firma ha añadido un recargo temporal de hasta 55 céntimos por viaje, repercutido en su totalidad al cliente para apaciguar a los conductores enfadados.

Al tiempo, la unidad de movilidad de Uber está saliendo por fin del estancamiento. En el cuarto trimestre, las reservas de trayectos subieron un 67% interanual hasta los 11.300 millones de dólares, un ritmo más rápido que el servicio de entrega de comida a domicilio, Eats, que aumentó sus reservas a la mitad de ese ritmo. Uber cuenta con unos 4,4 millones de conductores en todo el mundo, por debajo de su cifra prepandémica de 5 millones. Estas limitaciones pueden explicar por qué, a pesar del aumento de los viajes, las acciones de la empresa de 65.000 millones de dólares han caído un 25% en lo que va de año, más del triple que la caída del índice S&P 500.

Los tiempos difíciles dan lugar a alianzas improbables. Hace siete años, los taxistas de Nueva York demandaron a Uber, diciendo que había destruido su medio de vida. Ahora que los conductores quieren pasajeros y Uber quiere conductores, ambas partes han encontrado la manera de ver el lado bueno de las cosas.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías