Las marcas de coche eléctrico chinas se parecen más a Tesla que a Rivian

En Bolsa se están quedando atrás, pero tienen tecnologías de baterías avanzadas y merecen reducir la distancia

Model 3 de Tesla en su fábrica de Shanghái (China).
Model 3 de Tesla en su fábrica de Shanghái (China). reuters

Los coches eléctricos chinos pueden superar las tensiones de la cadena de suministro del sector. Las acciones de Nio, Xpeng y Li Auto han sufrido una gran subida desde el estallido de la guerra en Ucrania, agravada por el colapso del mercado del níquel y una liquidación más general. La evolución en el mercado del trío se acerca más a la de Rivian que a la de Tesla desde que el presidente Vladímir Putin se embarcó en su llamada “operación militar especial”, pero merecen reducir la distancia.

Los costes de las baterías han aumentado alrededor de un 15%, según las estimaciones de Bernstein. Dado que la tecnología representa casi un tercio del coste de un coche, eso es fundamental para los paladines chinos de los vehículos eléctricos, que pierden dinero. El lunes, Xpeng subió los precios, mientras que Nio dijo que no tiene esos planes. Los inversores parecen ser dolorosamente conscientes de que estas empresas tienen menos experiencia en el manejo de una crisis que los fabricantes de automóviles más establecidos, y desde la invasión sus acciones se han estancado, incluso mientras Tesla, de 900.000 millones de dólares, ha ganado un 21%.

Sin embargo, también podrían resultar resistentes, por dos razones. En primer lugar, han invertido fuertemente en nuevas tecnologías y fueron los primeros en unirse a la búsqueda de químicas de baterías que dependen menos del níquel y el cobalto, que son muy caros. Xpeng lanzó hace 12 meses tres nuevos vehículos con baterías de litio-ferrofosfato. En noviembre, Nio empezó a ofrecer un nuevo tipo de paquete de baterías como parte de su paquete de ventas estándar, combinando las químicas del litio-ferrofosfato y los óxidos de litio, níquel, manganeso y cobalto. Li Auto se centra en los vehículos híbridos, que requieren menos materias primas para su paquete de baterías, más pequeño. Esto sitúa a las tres por delante en algunos aspectos: Rivian, por ejemplo, cuyas acciones se han desplomado un 24% desde la invasión rusa, sigue explorando opciones con menos níquel.

En segundo lugar, Pekín está de su lado. Aunque los responsables políticos han ido eliminando las subvenciones, están plenamente comprometidos con la incipiente industria del automóvil eléctrico del país. El aumento de los precios del petróleo, que obligó a China a subir los precios de los surtidores hasta el máximo en una década el viernes, no hace sino validar sus esfuerzos por hacer que el transporte y la industria dependan menos de los combustibles fósiles importados. Ello explica por qué el Gobierno ha instado a los productores del litio, ingrediente de las baterías, a racionalizar los precios, según Bloomberg, además de utilizar otras políticas específicas como la limitación de las matrículas de los coches que consumen mucha gasolina.

Aunque el caos en la cadena de suministro está aquí para quedarse, los inversores pueden descubrir que los aspirantes a Tesla de China tienen un poco más de margen de maniobra.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías