El níquel devuelve el dilema de las firmas ‘demasiado grandes para caer’

El rescate indirecto de China al productor Tsingshan avisa de problemas similares en otros países por la guerra de Ucrania

Mina de níquel en Lianyungang, Jiangsu (China).
Mina de níquel en Lianyungang, Jiangsu (China). reuters

La invasión rusa de Ucrania puede anunciar el regreso del dilema demasiado grande para caer de la crisis de 2008. El productor chino de níquel Tsingshan se ha ganado el apoyo de Pekín, aunque a distancia, después de haber sufrido un golpe de 8.000 millones de dólares en un estrangulamiento de posiciones cortas.

La caída del níquel puso de manifiesto puntos débiles de una firma demasiado grande para caer de dos maneras. En primer lugar, el dominio de Tsingshan como uno de los principales productores de níquel del mundo. Eso significaba que ya tenía grandes posiciones cortas, una práctica común de los procesadores de materias primas para protegerse contra la caída de los precios. Pero la empresa fundada por Xiang Guangda incrementó sus posiciones cuando los ejecutivos supusieron que un avance tecnológico en la fabricación de níquel mate –que, una vez purificado, puede utilizarse en las baterías de los vehículos eléctricos– aumentaría drásticamente la producción y haría bajar los precios.

Pero cuando los precios se dispararon, Tsingshan carecía de efectivo y del tipo de níquel adecuado para liquidar sus contratos de futuros. Pekín decidió intervenir, recomendando a los bancos nacionales que proporcionaran líneas de crédito a Tsingshan, según Bloomberg, al tiempo que valoraba la posibilidad de utilizar las reservas estatales de níquel para ayudar a cumplir con las obligaciones de entrega de la empresa. El martes, la empresa llegó a un acuerdo con sus prestamistas para detener las margin calls por ahora; también afirmó que había asegurado suficientes suministros de níquel más puro, según lo especificado por la Bolsa de metales de Londres (LME), después de arreglar un intercambio para su níquel mate con una contraparte no identificada.

La segunda debilidad es sistémica: la LME tuvo que suspender todo el trading de níquel y cancelar operaciones por temor al efecto contagio. Las pérdidas se extendieron a otros, como los brókeres de Tsingshan, entre ellos JP Morgan, BNP Paribas y Standard Chartered, que habían hecho apuestas cortas similares.

Además, las Bolsas, especialmente las cámaras de compensación de futuros, fueron etiquetadas como posibles problemas demasiado grandes para caer después de 2008, en el caso de que las margin calls en una crisis financiera resultaran abrumadoras. La LME está estudiando cómo reforzar sus operaciones.

Estos riesgos no se limitan al níquel. Las sanciones a Rusia han provocado una enorme volatilidad en los precios de todo tipo de productos e industrias. En el caso del níquel, Rusia es el mayor exportador, con un 14% del mercado, excluyendo el mineral.

En 2008, la perspectiva de que las grandes quiebras bancarias desencadenaran un colapso económico provocó rescates financiados por los contribuyentes. Ahora, al menos, las empresas financieras están mejor capitalizadas. Resulta más difícil rescatar, por ejemplo, a un fabricante de vehículos eléctricos o a una empresa de comida rápida o farmacéutica. Pero cuanto más contagio financiero cree la guerra de Rusia, más probable será que otros Gobiernos se enfrenten a una opción similar a la de China.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías