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El BCE calcula una inflación al 7,1% con un recorte severo del suministro de energía

El BCE contempla para su escenario base un petróleo este año de media en los 92,6 dólares y un euro en 1,12

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La guerra en Ucrania ha dinamitado las previsiones de crecimiento e inflación para este que lanzó en diciembre el BCE, en un contexto en el que los precios ya subían con fuerza con anterioridad al conflicto. La expectativa ya era que Lagarde tendría que revisar al alza su estimación de inflación, después de que el alza de precios en febrero ya haya sido del 5,8%.

En el escenario que ahora maneja, los precios subirán en 2022 el 5,1%, frente al 3,7% avanzado en diciembre, mientras que el crecimiento se reducirá en 5 décimas, al 3,7%. El BCE incluye en sus cálculos un precio del petróleo en 92,6 dólares de media este año -el brent ahora cotiza en los 115 dóalres-, de 82,3 dólares en 2023 y de 77,2 en 2024. Y un euro en los 1,12 dólares hasta 2024, frente a los 1,13 estimado en diciembre.

El BCE contempla sin embargo otros dos escenarios, en los que el impacto de la dimensión económica y energética que tiene la guerra en Ucrania sería aún mayor. No en vano, la incertidumbre actual es máxima, según ha reconocido la presidenta del BCE, que no ha mostrado ninguna prisa por subir tipos y que ha asegurado que se tomaría un tiempo antes de hacerlo una vez finalizadas las compras netas de deuda.

En un escenario adverso, en el que las sanciones a Rusia provocan la disrupción global en las cadenas de suministro y en que los cortes de gas desde Moscú elevan el coste de la energía y los costes de producción en la zona euro, la inflación subiría en 2022 al 5,9%, mientras que el crecimiento menguaría al 2,5%. El impacto sería en todo caso transitorio, en paralelo al suministro de otras fuentes de energía, ya que la inflación se moderaría en 2023 al 2% y la zona euro crecería ese año el 2,7%.

En el peor de los escenarios que ahora contempla el BCE, la inflación llegaría este año al 7,1% y el crecimiento se reduciría al 2,3%. Sería en el caso de una subida aún mayor del coste de la energía por cortes de suministro más severos, con impacto en los mercados financieros y efectos de segunda ronda en los precios. La inflación se apaciguaría después al 2,7% en 2023, con el mismo crecimiento del 2,3%.

 

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