Bruselas propone definitivamente que la energía nuclear y el gas se consideren "verdes"

El informe de la Comisión Europea cuenta con el rechazo inicial de España, Austria, Luxemburgo y Dinamarca

Valdis Dombrovskis, vicepresidente de la UE y comisario de Comercio.
Valdis Dombrovskis, vicepresidente de la UE y comisario de Comercio.

La Comisión Europea (CE) presentó este miércoles su propuesta final para que la energía nuclear y ciertas plantas de generación eléctrica a partir del gas se consideren inversiones "verdes", una controvertida iniciativa que podrían bloquear los Estados miembros o el Parlamento Europeo.

Así consta en la propuesta sobre esas dos fuentes de generación de energía del Ejecutivo comunitario conocida como taxonomía, un sistema que pretende distinguir las tecnologías sostenibles de las que no lo son para orientar las inversiones en la transición ecológica.

La Comisión ha concluido que "hay un papel para las inversiones en gas y nuclear en la transición energética" aunque sólo durante un período limitado de tiempo y con condiciones para que contribuyan a la descarbonización de la economía a mitad de siglo, indicaron fuentes europeas, informa Efe.

Bruselas asume que ni el gas ni la energía nuclear son energías neutras a nivel climático, ni tampoco renovables, pero defiende su papel como "actividades de transición" para alcanzar el objetivo de una economía descarbonizada en 2050, un concepto recogido en el segundo párrafo del proyecto presentado.

Ante las reservas de la plataforma de expertos que emitió un informe crítico y al rechazo de varios países, entre ellos España, Bruselas defiende que el acto delegado adoptado por el Colegio de Comisarios fija "estrictas condiciones" para el gas y la energía nuclear, al tiempo que prevé sanciones para las compañías que no cumplan. Sin embargo, desoye las recomendaciones de los expertos de reducir los niveles de emisiones fijados en 270 gramos de CO2/kWh para plantas de gas hasta los 100 gramos de CO2/kWh.

Centrales hasta 2035

El proyecto final adoptado por la Comisión Europea amplía la posibilidad de seguir construyendo centrales de ciclo combinado de gas hasta 2035, frente los límites fijados en el borrador en dos etapas: 2026 y 2030. Con todo, se condiciona este nuevo horizonte al cambio del combustible de estas plantas de energía de gas a gas de bajas emisiones de carbono o hidrógeno.

Además, estas instalaciones sólo podrán ser construidas en países donde sustituyan a centrales de carbón o que utilicen combustibles fósiles altamente contaminantes, pero no sería una opción para los nueve Estados miembro que ya han dejado atrás el carbón, han apuntado fuentes del Ejecutivo comunitario.

En una rueda de prensa en Bruselas para dar cuenta de la decisión, la comisaria de Servicios Financieros, Mairead McGuinness, ha admitido que el Ejecutivo comunitario es consciente de la "gran división" que genera esta reforma, pero ha defendido que el documento final refleja un "equilibrio" entre las opiniones fundamentales de cada parte.

A partir de ahora se abre un periodo de cuatro meses, prorrogable dos más, tras el cual entrará en vigor salvo que lo tumbe una mayoría simple del Parlamento Europeo o una mayoría inversa de 20 países que sumen al menos el 65% de la población de la UE. Si bien Francia y Alemania respaldan el proyecto, España, Austria, Dinamarca y Luxemburgo se posicionan en contra.

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