Renovables

El director de Desarrollo de Siemens Gamesa, Carlos Albi, abandona la empresa en plena redefinición

El directivo era el 'managing director' de la compañía en España

Carlos Albi, exdirector de Desarrollo Corporativo y Estrategia de Siemens Gamesa.
Carlos Albi, exdirector de Desarrollo Corporativo y Estrategia de Siemens Gamesa.

Uno de los primeros ejecutivos de Siemens Gamesa, Carlos Albi, director de Desarrollo Corporativo y Estrategia, sale del fabricante de aerogeneradores. En pleno proceso de redefinición, con los activos renovables a la venta –unos 3.500 megavatios operativos en España, Italia, Grecia e Italia– para obtener unos 300 millones y en medio de nuevos rumores de una opa por parte de Siemens Energy, que controla el 67%, la firma pierde a otro de sus directivos españoles.

Siemens Energy continúa trabajando en solucionar el tema de Siemens Gamesa, tras varios profit warnings. El último fue el pasado 22 de enero, cuando rebajó sus previsiones de negocio para este año, por la crisis de suministros que azota a toda la industria en general. Anunció un recorte sus ingresos para este año en la banda del 2% al 9%: elevó dos puntos su estimación de caída máxima.

SIEMENS GAMESA 17,95 0,14%

La compañía se hundió el día mencionado un 14% en Bolsa. Y este jueves 3 de febrero Siemens Gamesa presentará además los resultados correspondientes al primer trimestre del ejercicio 2022, de octubre a diciembre del año pasado.

Esta es la última salida de directivos españoles; la penúltima fue la de Enrique Pedrosa, histórico director Comercial y de Proyectos, que abandonó la empresa hace un par de meses. Hasta ahora, Carlos Albi era el último español reconocible y potencialmente el único que puede ser contrapeso a una opa o a una fusión en términos aceptables, según fuentes conocedoras de la situación. Albi asumió la dirección de desarrollo corporativo y estrategia de Siemens Gamesa hace menos de cuatro años.

Una responsabilidad a la que luego se añadió la de gestionar la división de nuevos negocios. Ocupaba además el comité ejecutivo de Siemens Gamesa España y era el director general del grupo en el país.

Albi fue uno de los altos directivos que gestionaron la fusión de los activos eólicos de Siemens y de Gamesa en 2017, responsabilizándose luego del programa de sinergias derivadas de la operación. También participó en la compra de activos de Senvion. Las fuentes consultadas señalan que Albi está cansado de las dinámicas internas, de que las decisiones se tomen en Alemania y, en general, de la forma de gestionar Siemens Gamesa. Fuentes de la industria señalan, sin embargo, que abandona la empresa por otra oportunidad profesional y que su salida es amigable.

En el comité ejecutivo hay tres alemanes de siete miembros, excluyendo a Albi. Son el consejero delegado, Andreas Nauen, el director de Offshore, Marc Becker, y el de Legal, Jürgen Bartl. Los españoles son la directora financiera, Beatriz Puente, y el jefe de Recursos Humanos, Javier Fernández-Combarro. Completan la cúpula un colombiano que dirige Servicios, Juan P. Guitérrez, y un danés, Lars Krogsgaard, que pilota Onshore.

La venta de los mencionados parques eólicos es una salida para inyectar optimismo en la última línea de la cuenta de resultados, según los analistas consultados. La otra operación donde pretendía sacar plusvalías era la OPV de Windar, filial de torres, en la que Siemens Gamesa controla un 40%, se retrasa, como publicó este periódico el pasado 29 de noviembre, por turbulencias del mercado de renta variable y los reiterados profit warnings del sector.

Atentos a los resultados

  • Expectación. La salida de Carlos Albi coincide con la presentación este jueves 3 de febrero de los resultados del primer trimestre de Siemens Gamesa, que la compañía contabiliza del 1 de octubre al 31 de diciembre.
  • Márgenes. El recorte de márgenes es el gran problema de Siemens Gamesa. Con una cartera de pedidos de 32.000 millones, no logra rentabilizar estos proyectos porque los costes se han disparado. Por la alta inflación de las materias primas y por los problemas derivados del atasco logístico a nivel mundial. Como los proyectos eólicos son a largo plazo, los precios de muchos de ellos están pactados antes del citado escenario inflacionista. Además, los retrasos en la entrega de aerogeneradores están muy penalizados con compensaciones económicas a los clientes.
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