La llamada de los CEO italianos a Putin expone la discordia europea

Las empresas de la UE, sobre todo las alemanas, sufrirían si se limitaran las exportaciones y la inversión en Rusia

Vladímir Putin, hablando con Tayyip Erdogan en 2017.
Vladímir Putin, hablando con Tayyip Erdogan en 2017. reuters

Los empresarios europeos están en un aprieto. Los altos ejecutivos de algunas de las mayores empresas italianas, como Enel y Unicredit, se reunieron el miércolesayervirtualmente con Vladímir Putin para hablar de los vínculos económicos con Rusia. Con una posible invasión de Ucrania en ciernes, el Gobierno italiano no se mostró impresionado, y presionó al grupo para que cancelara el encuentro. El enigma corporativo deja nerviosas a otras empresas europeas con gran exposición a Rusia, especialmente en Alemania.

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, amenazó el martes a Rusia con controles a la exportación y otras duras sanciones si vuelve a invadir Ucrania. Rusia niega tales planes, pero tiene 100.000 soldados concentrados en la frontera con Ucrania. A pesar de la dureza de su discurso, la Unión Europea tendrá dificultades para cerrar el paso a Moscú en el plano económico.

Por ejemplo, el comercio. Alemania exportó 22.000 millones de euros en bienes a Rusia de enero a noviembre del año pasado, solo superado por China, y bastante más que los 15.000 millones de dólares enviados desde Estados Unidos. Otros no se quedan atrás. Italia se resiste a perder sus 10.000 millones de euros de exportaciones a Rusia en el mismo periodo, cerca del 1% de su PIB. Francia envió una cantidad similar.

En la otra dirección, Rusia es el principal proveedor de petróleo, gas natural y carbón de la UE. Pero mientras Alemania obtiene de Rusia hasta tres cuartas partes de sus importaciones de gas natural extracomunitario, la proporción es inferior a la mitad en el caso de Francia y a la cuarta parte en el de España, según datos de Eurostat. Por tanto, Alemania tiene más incentivos para evitar un embargo de gas.

También invierten directamente empresas como la italiana Pirelli, cuyo jefe acudió a la llamada de Putin del miércoles, con fábricas en el país de 145 millones de habitantes. Unicredit y la francesa Société Générale poseen bancos rusos, aunque la primera ha enfriado sus planes de comprar otro. La UE invirtió 311.000 millones de euros en Rusia en 2019, según la Comisión Europea. Los flujos se ralentizaron mucho en 2020, pero Alemania siguió siendo el mayor inversor externo de Rusia, con 26 proyectos, según consultores de EY.

Los políticos europeos retirados refuerzan los lazos. El excanciller alemán Gerhard Schröder es presidente de la petrolera estatal rusa Rosneft y forma parte del comité de accionistas de Nord Stream, filial de Gazprom. La exministra de Asuntos Exteriores austriaca Karin Kneissl también forma parte del consejo de administración de Rosneft. El ex primer ministro de Francia François Fillon tiene vínculos con el gigante petroquímico Sibur. Estas figuras bien podrían estar presionando contra las sanciones más duras para Rusia y su ya estancada economía. Todo ello juega a favor de Putin.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías