La importancia relativa de la suerte o el talento al invertir

En los mercados líquidos la especialización del gestor es menos importante que el azar, por eso cuanto más bajas sean las comisiones, mayor será la rentabilidad

Hay una pregunta que a medida que pasan los años me interesa más. Se trata de la importancia de la suerte en nuestro día a día y en varios ámbitos como el éxito profesional o el éxito inversor. Dónde y con qué cualidades nacemos o en qué familia crecemos, son dos ejemplos de la importancia que tiene la suerte en nuestras vidas, aunque habitualmente tendemos a minusvalorar la relevancia que tiene.

En este artículo voy a analizar el caso del éxito inversor, que se presta muy bien a un análisis estadístico, ya que hay decenas de miles de gestores de fondos de inversión que aspiran a ser mejores inversores que el resto. Es habitual ver en la prensa o en foros noticias sobre gestores que han tenido rentabilidades espectaculares en el pasado. La pregunta que me hago es si estas rentabilidades podrían haber sido obtenidas por suerte o no.

En el año 2010, Eugene Fama y Kenneth French publicaron en la prestigiosa revista académica Journal of Finance el artículo titulado Luck versus Skill in the Cross Section of Mutual Fund Returns. En este artículo los autores se hacen una pregunta muy relevante: “El número de gestores que tienen muy buenas (o muy malas) rentabilidades, ¿es consistente con la suerte?” Para analizarlo, utilizan datos de fondos de inversión de acciones del mercado estadounidense en el período 1984-2006 y comparan el valor que aporta cada gestor controlando por el riesgo (el alfa) con una serie de simulaciones donde el alfa real de los fondos es cero. De manera intuitiva: si se realiza una simulación bajo la hipótesis de que tu alfa real es cero, únicamente por suerte, podría darse el caso de que obtengas una rentabilidad muy positiva. En realidad, no tienes ningún talento, pero has tenido suerte.

El resultado que obtienen Fama y French es que teniendo en cuenta las rentabilidades netas de comisiones para los inversores, los gestores de los fondos demuestran una falta de talento muy consistente. Esto es, incluso el número de fondos que obtienen rentabilidades espectaculares es menor del que se esperaría por puro azar. Es un resultado ciertamente inesperado, pero muy revelador: invertir de manera aleatoria sin comisiones tiene mayor probabilidad de éxito que pagar a un gestor de fondos que cobra comisiones.

Michael J. Mauboussin analiza en su libro de 2012 La ecuación del éxito, la importancia relativa de la suerte y el talento en los negocios, el deporte y la inversión. Uno de los principales objetivos del libro de Mauboussin es intentar ordenar diferentes actividades en función de lo más o menos importante que es la suerte. El resultado al que llega el autor es que la inversión se acerca más a juegos de pura suerte como la ruleta o las máquinas tragaperras y se parece poco a actividades de puro talento como el ajedrez o el baloncesto.

Una de las pruebas del algodón para ver si en una actividad la suerte es lo más importante, es analizar si te puedes dejar ganar con seguridad. Por ejemplo, está claro que en la ruleta no puedes perder a posta, pero en el ajedrez o en el baloncesto sí puedes hacerlo.

Analizando el caso de las inversiones, ¿es posible dejarse ganar? Estamos muy acostumbrados a preguntarnos si alguien es capaz de batir al mercado, pero ahora la pregunta es si alguien es capaz de elegir aquellas inversiones que lo vayan a hacer mal. Es obvio que es igual de difícil elegir aquellas inversiones que lo van a hacer muy mal que aquellas que lo van a hacer muy bien (elegir las buenas es equivalente a descartar las malas). Por tanto, en el caso de las inversiones, la prueba del algodón ya nos indica que es una actividad donde la suerte es lo más importante.

No obstante, existen decisiones de inversión donde sí te puedes dejar ganar y donde el talento es importante. En un mercado financiero donde hay muchísimas personas decidiendo y donde los inversores no afectan al precio (se dice que son precio aceptantes) no te puedes dejar ganar. Pero en transacciones bilaterales donde una persona compra a otra te puedes dejar ganar y entonces el talento pasa a ser una característica muy importante.

Esto significa que en ámbitos menos líquidos como la inversión en empresas no cotizadas o la compraventa de inmuebles, conviene saber lo que se está haciendo y un inversor que sepa más del mercado, conozca mejor los contratos y sus cláusulas y sepa negociar mejor los términos tendrá una ventaja competitiva sobre el resto. Cualquiera que haya tenido que comprar o vender un inmueble, o empresa no cotizada, reconocerá que el talento es importante.

Dicho esto, si los participantes en estas transacciones ilíquidas decidieran estudiar mucho el mercado y sus términos, o buscaran muy buen asesoramiento, entonces todos serían expertos y, curiosamente, la suerte volvería a ser un elemento principal para determinar quien tendrá éxito. Mauboussin llama a este comportamiento la paradoja del talento. En actividades donde el talento es muy importante, si todos los participantes son expertos, entonces el resultado volverá a depender de la suerte. En definitiva, cuanto más profesionalizado esté el sector de la inversión, más importante será de nuevo la suerte.

Por lo tanto, en la inversión en mercados líquidos conviene reducir al máximo las comisiones, menos costes, más rentabilidad, ya que el talento es menos importante que la suerte, mientras que en las inversiones ilíquidas puede aportar valor pagar mayores comisiones a un gestor.

Unai Ansejo es Co-consejero delegado de Indexa Capital