Las aerolíneas mundiales vuelan cerca de una espiral de deuda

Incluso con una vuelta a la normalidad en 2022, pagar 4,7 veces su ebitda llevará tiempo a las seis grandes compañías

Aviones de Delta Air Lines aparcados en el aeropuerto de Birmingham-Shuttlesworth, en Alabama (EE UU), en marzo de 2020.
Aviones de Delta Air Lines aparcados en el aeropuerto de Birmingham-Shuttlesworth, en Alabama (EE UU), en marzo de 2020. reuters

Las aerolíneas están cerca de romper la tarjeta de crédito corporativa. Desde 2019, las seis principales compañías de Estados Unidos y Europa se han cargado con 44.000 millones de dólares adicionales de deuda neta, más que su ebitda anterior a la pandemia. Incluso con una vuelta a la normalidad en 2022 –un escenario cada vez más improbable–, pagar eso llevará años.

Además de vender aviones, despedir personal y pedir dinero a los accionistas, los jefes de las aerolíneas han pedido prestadas enormes sumas a los bancos y a los mercados de capitales. Los contribuyentes también han aportado, y el Congreso de Estados Unidos aprobó, de forma algo controvertida, 54.000 millones de dólares para cubrir los salarios del personal en tierra durante 18 meses. Las técnicas de supervivencia han funcionado, en gran medida. Solo Air France-KLM está cerca de la nacionalización, ya que los Gobiernos francés y holandés tienen una participación del 29% y el 9% respectivamente.

Dicho esto, los niveles de deuda del sector son insostenibles. Desde 2019, las tres grandes aerolíneas estadounidenses Delta Air Lines, American Airlines y United Airlines, y sus homólogas europeas Air France-KLM, la alemana Lufthansa y la propietaria de British Airways, IAG, han aumentado su deuda neta en un 63%, hasta los 112.000 millones de dólares, según las estimaciones de los analistas recopiladas por Refinitiv. Ello equivale a la friolera de 4,7 veces el ebitda del próximo año. En 2019, el año anterior al inicio de la pandemia, la cifra absoluta era de 69.000 millones de dólares, apenas 1,7 veces el ebitda de ese año.

Volver a las cantidades de apalancamiento al estilo 2019 implicará años de molestias para los accionistas. Los paquetes de apoyo gubernamental de Estados Unidos y Europa impiden el pago de cualquier dividendo hasta que se devuelvan los préstamos estatales. Incluso después de eso, está la cuestión de la viabilidad. Durante la crisis financiera mundial, la deuda neta de Delta se disparó de 6.000 a 12.000 millones de dólares, y tardó cinco años en normalizarse a pesar de que la demanda de transporte aéreo se recuperó con fuerza. Desde 2019, se ha multiplicado por 2,5. El ebitda negativo para 2020 y 2021 significa que las métricas tradicionales de sostenibilidad financiera están para el arrastre. La variante ómicron aún puede causar estragos en las previsiones para 2022, e incluso los ejecutivos de las aerolíneas se preguntan si los viajeros de negocios volverán del todo.

Otra solución es volver a pasar el sombrero a los accionistas. Pero ómicron ha vuelto a aplastar los precios de las acciones, aumentando la carga de los inversores de capital. La deuda neta adicional asumida en los dos últimos años asciende a dos tercios del valor de mercado actual de las seis empresas, que a su vez podría estar inflado. Incluso cuando los nubarrones virales acaben pasando, el panorama para los accionistas de las aerolíneas parece sombrío.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías