María Emilia Adán: "Es importante visibilizar ejemplos de igualdad para que se imiten"

"El servicio registral es útil, pero hay que prestarlo como quiere el ciudadano en cada momento"

"A la ministra Llop, más que pedirle, le ofrezco nuestra colaboración"

María Emilia Adán, decana del Colegio de Registradores de España. Sofía Moro.
María Emilia Adán, decana del Colegio de Registradores de España. Sofía Moro.

Aunque María Emilia Adán dice que su persona “es intrascendente” y no ansía que la inmortalicen en un retrato, como los que cuelgan de la sala noble del Colegio de Registradores de España, le ha abierto el camino a otras mujeres en el sector jurídico. En 2017 fue la primera en acceder al cargo de decana en toda la historia de la institución registral, creada en 1934 por un decreto del entonces ministro Cantos Figuerola y del expresidente republicano Niceto Alcalá-Zamora. En noviembre de este año ha vuelto a ser reelegida, siendo, además, la primera persona que repite mandato en 25 años. Recién llegada a Madrid desde Valencia, donde vive su familia, concede su primera entrevista tras la reelección.

¿La presencia de mujeres en puestos de responsabilidad aporta un valor añadido a las instituciones?

En el cuerpo de registradores de la propiedad y mercantiles llevamos muchos años trabajando en igualdad y en paridad. Yo entré en 1988 y ya éramos la mitad hombres y la mitad mujeres. Para nosotros, la igualdad es natural. Pero no todas las profesiones y todos los sectores de la sociedad tienen a gala tener esta suerte en la forma de ejercer la profesión. Por ello, creo que era importante que se visibilizara. Y la forma de visibilizar esta forma de hacer las cosas es que hubiera una decana. Lo mío no es más que una manifestación de lo que ya era una realidad y una llamada de atención a otros sectores para decir que podemos trabajar juntos, en igualdad. Creo que era importante que se visibilizara esa igualdad a través de una decana.

A lo largo de su carrera, especialmente en sus inicios, ¿ha sentido alguna forma de machismo por parte de los ciudadanos o de los compañeros?

Profesionalmente no porque éramos ya paritarios. En mi promoción, incluso, la número uno fue una compañera. Pero es verdad que de cara a la ciudadanía en algunas ocasiones sorprendía todavía que fuera una mujer joven quien estuviera al frente de la oficina. Pero siempre he encontrado respeto, pese a alguna anécdota. Otra cosa es que, corporativamente, cuando me reunía con otros decanos, era la única mujer en algunos momentos, aunque siempre me han tratado bien. Pero el hecho de que yo no tuviera ese problema no quiere decir que el problema no existiera.

¿Sigue existiendo un techo de cristal que penaliza profesionalmente a las mujeres?

Todavía existe el techo de cristal. Que no exista en el Colegio de Registradores no quiere decir que no exista. Por eso, creo que es importante que se visibilicen ejemplos de igualdad para que de alguna manera se imiten en otros colectivos.

Si tuviera que hacer balance, ¿cuáles diría que han sido los momentos más duros a nivel profesional?

Mi vida profesional siempre ha estado vinculada a las responsabilidades corporativas. Soy de las que piensa que hacer bien el trabajo es muy importante, pero no nos podemos quedar solo ahí porque las instituciones necesitan para avanzar un plus: involucrarnos en la vida de las ciudades en las que nos encontramos. He tenido una vida profesional muy cercana a la Comunidad Valenciana porque he intentado conciliar. Y la conciliación supone vivir donde tengo a mis hijos y trabajar allí también. He estado en registros en las mismas ciudades en las que vivía. Que la vida familiar no fuera un obstáculo para la profesional ha sido muy importante. Es cierto que ser funcionario facilita la vida familiar. Dedicarme a mi familia y a mi profesión ha supuesto un sacrificio a otros hobbies o a otras dedicaciones personales. Pero cuando hago balance doy gracias porque me he entregado a la profesión y a mi vida familiar. En la vida hay que buscar un equilibrio que nunca es fácil.

¿Cuáles son los principales retos a los que se enfrentan los registradores durante este mandato?

Siempre se pueden hacer las cosas mejor porque siempre te enfrentas a una situación que cambia. Y las situaciones que cambian requieren cambios. Nosotros lo que pretendemos como junta es seguir haciendo del servicio registral un servicio cercano y útil al ciudadano. El servicio registral es útil, pero hay que prestarlo en la forma que el ciudadano quiere en cada momento histórico. Nuestra función es adecuar la institución registral a los tiempos en los que se aplica el servicio. Y es un desafío que tenemos toda la sociedad porque estamos en un momento de cambio. Queremos que el ciudadano se sienta bien atendido. Y ese es nuestro reto.

¿Cómo repercute su profesión en la sociedad?

Nosotros hacemos un control de legalidad de los documentos. En ellos se vehiculan transmisiones de dominio, constitución de derechos, de sociedades, nombramientos de cargos… Eso quiere tener eficacia frente a todos. Todo aquel que llega al registro es porque quiere que su derecho sea reconocido por toda la colectividad. Esa asignación de derechos es la que hace el registrador cuando ve y estudia que ese documento reúne todos los requisitos legales necesarios para poder ser tenido como dueño de un derecho. Si te han embargado un bien porque no has pagado, el registrador verá si se te ha notificado. Si no, no se admitirá el embargo. Si hay una venta, el registrador verá si has intervenido. Es decir, protegerá ese dominio de derecho real frente a todos. Lo mismo si eres el administrador o un apoderado mercantil. Por eso, es tan importante la institución registral.

Actualmente, hay polémica sobre si los juristas que se enfrentan a las llamadas oposiciones "duras", como las de judicatura, registros o notariado, son una “clase privilegiada” por cuanto que invierten varios años más estudiando después de la carrera, normalmente sin un salario y gracias a la ayuda familiar. Algo que no se podrían permitir todos. ¿Qué opinión le merecen estos comentarios?

En el ámbito registral, la gente que aprueba viene de todo tipo de nivel económico o social. Es más, tenemos dos personas que no eran nacionales españolas, han conseguido la nacionalidad y luego se han presentado a las oposiciones, con el esfuerzo que ha supuesto para ellas dos. Al que quiere ser registrador solo le hace falta querer serlo y tener una capacidad intelectual que pueda demostrar ante un tribunal. La Fundación Registral proporciona becas para que las personas no se queden fuera por cuestiones económicas. De hecho, el 10% de los aprobados de las últimas oposiciones eran registradores becados. Ante la oposición todos somos iguales y no se mira la cuestión económica.

Debido a las fechas en las que nos encontramos, ¿qué le pediría a la ministra de Justicia para 2022?

A la ministra, más que pedirle, le ofrezco nuestra colaboración. Creo que podemos ayudarle a resolver muchos de los problemas que tenemos como consecuencia de la pandemia. Los fondos Next Generation van a ayudar a hacer reformas estructurales. Creemos que podemos ayudar con nuestra forma de trabajo y con nuestra implementación internacional a que funcione mejor toda la vida jurídica española. Creemos que podemos ayudar y pedimos una oportunidad. Es un momento de cambio muy serio.

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