A la cola en calidad de vida del país, ¿y sin embargo felices?

Las islas ocupan las últimas posiciones en trabajo, educación o salud pero están entre las primeras en “experiencia general de la vida”

Ambiente en las calles durante un carnaval en Santa Cruz de Tenerife.
Ambiente en las calles durante un carnaval en Santa Cruz de Tenerife.
Santa Cruz de Tenerife

El mantra de que Canarias es un paraíso para vivir puede que sea cierto. O no. Si nos abstraemos de su clima envidiable y de unos paisajes naturales de belleza indiscutible, los indicadores socioeconómicos nos muestran una realidad poco o nada paradisiaca para la mayoría de los canarios. Con importantes carencias socioeconómicas, las islas ocupan las últimas posiciones del país en la mayoría de las variables del indicador multidimensional de calidad de vida (IMCV), recientemente hecho público por el INE. Y a pesar de todo, en la de “experiencia general de la vida”, está entre las primeras. ¿Felices a pesar de todo?

En el índice global de calidad de vida del IMCV, las islas se sitúan terceras por la cola, solo por delante de Ceuta y Andalucía. En parecidas posiciones aparecen en las variables de condiciones materiales de vida –siete puntos por debajo de la media nacional–, trabajo, salud, educación o entorno y medio ambiente. Mejoran algo en gobernanza y derechos básicos o seguridad física y personal, aunque siempre por debajo de la media. En definitiva, una situación que no sorprende. “¿Por qué tenemos altos índices de desempleo y de pobreza en Canarias? Es difícil de explicarlo para nuestra organización, donde a diario estamos valorando esos datos, y también intentando buscar soluciones”, señala el secretario general de CC OO en Canarias, Inocencio González Tosco.

Apunta a cuestiones como la dependencia del turismo: “Lo llevamos diciendo un montón de años, pero no hay excusa. No se trata de desprendernos de nuestro principal motor, pero sí hacer una excelencia. No deberíamos competir en número sino en que Canarias sea un referente turístico diferente”. Añade que es necesario revalorizar la biodiversidad del archipiélago con una oferta más selectiva. Y más allá de ese sector, también resalta la importancia del correcto aprovechamiento de los más de 4.500 millones de euros “que nos vendrán en el periodo 2020-2027” de los fondos europeos, una oportunidad para reforzar el sistema económico de las islas “si somos capaces de gestionarlos”.

Atraer nómadas digitales o ser plataforma operativa con África ayudarían al cambio

El enigma está en cómo, a pesar de todo, los canarios parecen estar satisfechos con su “experiencia general de la vida”, tal y como se extrae del IMCV del INE, donde en ese indicador las islas ocupan la sexta posición con 107 puntos (únicamente por detrás de Baleares, Aragón o la Comunidad Valenciana, además de Ceuta y Melilla). Según el secretario general de Comisiones Obreras, “Canarias es un buen sitio para vivir y puede ser así para los que tienen un trabajo más o menos estable”, pero con un porcentaje de pobreza que ronda el 30%, y una tasa de paro del 23%, “solo puedes seguir sobreviviendo”, especifica.

Diversificación

Alguien que conoce las relaciones entre economía y sus implicaciones en la calidad de vida es el reconocido economista José Carlos Díez, autor del libro La economía no da la felicidad, quien resalta una realidad llamativa: “México, en las encuestas de felicidad mundiales, está por delante de EE UU”. Aterrizando en Canarias, Díez apunta a la necesidad de diversificación de la economía para tratar de combatir unas tasas de paro de alrededor del 20% incluso antes de la pandemia y cuando el sector turístico batía cifras récord de llegadas de viajeros. “Los países con mejores indicadores de calidad de vida son aquellos con tasas de pleno empleo y que producen y exportan bienes con contenidos tecnológicos, principalmente. Hay que ir por ahí”, expone el también responsable del fondo LUA Fund. Incide en la necesidad de aprovechar las ventajas de las islas, “un paraíso fiscal que tiene las mejores condiciones de toda la UE, con un impuesto de sociedades al 4%, la zona ZEC o la Reserva de Inversiones en Canarias”.

“El que está jodido con contratos precarios no puede ser feliz”, zanja José Carlos Díez

La vía abierta para convertirse en polo de atracción de nómadas digitales, o de beneficiarse de su situación geográfica privilegiada para atender al mercado africano como plataforma operativa y logística, son otras de las estrategias que pueden ayudar a cambiar el panorama en los próximos años, subraya Díez.

¿Y qué hay de la felicidad? “Es más fácil ser feliz en Canarias que en Noruega; lo primero que hacen en Noruega en cuanto pueden es venir. Pero el que está jodido con contratos precarios y salarios de 600 euros no puede ser feliz”, zanja.

La explicación de la sociología

Con precaución. El presidente del Colegio Oficial de Sociología y Ciencias Políticas de Canarias y profesor de Sociología de la Universidad de La Laguna, Josué Gutiérrez, toma con precaución los resultados del IMCV. “Casi siempre, la gente responde de manera positiva a la satisfacción con la vida y a este tipo de cuestiones”. Recalca que, por esa razón, son preguntas que se han dejado de hacer en las encuestas.

Registros vs. opiniones. Gutiérrez matiza que se están comparando “dimensiones con datos en base a registros que salen de una encuesta, que son complementarios. Quizá hay que ver a la gente que más insatisfecha está”. Y ahí, especifica, Canarias sí aparece en los puestos de cabeza. “No me atrevería a decir que los canarios están más satisfechos con la vida a pesar de los indicadores negativos socioeconómicos”.

“Familismo”. La clave que podría explicar por qué los canarios parecerían sentirse tan felices podría estar en el “familismo”, según Gutiérrez. “El paraguas de la familia es mucho más fuerte que en el resto de países. La gente aquí no está tan mal porque la red social en torno al individuo es más sólida. Un sitio con el paro que tiene Canarias, si nadie tuviera red de apoyo informales, sería una situación dramática”.

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