El Mediterráneo, diverso y unido frente a los desafíos comunes

Sigue siendo una de las zonas del mundo con menor nivel de integración económica

Mosaico, futuro, luz, civilización, solidaridad, serenidad... Estas son algunas de las palabras elegidas por artistas, políticos, científicos y empresarios para describir nuestro mar común, como parte de la campaña realizada con motivo del primer Día del Mediterráneo, celebrado el 28 de noviembre. En los últimos meses, hemos pedido a ciudadanos de toda la región que describieran el Mediterráneo en una única palabra, y para mí ha sido una agradable sorpresa ver que las respuestas han sido tan positivas, en contraste con algunos de los titulares a los que estamos habituados.

Hago mías todas estas palabras, que me hacen pensar en todo aquello que el Mediterráneo tiene que ofrecer. Ahora que salimos de la pandemia, y no con pocos desafíos en el horizonte, también es cierto que aquellos que luchan cada día por el futuro que deseamos crear para las generaciones futuras pueden desanimarse ante algunos comentarios sombríos.

Ese sentimiento es en parte la razón por la que he defendido enérgicamente la creación de un día internacional dedicado a celebrar el Mediterráneo. Un día en el que poner el foco no solo en las maravillas históricas y culturales de la región, sino también en cosas menos tangibles, como los muchos años de cooperación y diálogo en la región.

Debemos celebrar cómo los pueblos del Mediterráneo han mostrado siempre una gran resiliencia, y cómo se han abrazado a lo largo de los años para hacer de nuestra región un lugar más pacífico, estable y próspero. Debemos celebrar nuestros éxitos, y abrir juntos el camino hacia una solidaridad aún mayor en los años venideros. El 28 de noviembre de 2021 supuso la primera celebración anual del Día del Mediterráneo, una jornada de reconocimiento a las culturas del Mediterráneo, a su diálogo y a su riqueza. Una jornada para conmemorar lo que nos convierte en uno de los destinos más deseados del planeta.

Naturalmente, la diversidad de la región euro-mediterránea significa también que no podemos hablar de homogeneidad, ni política, ni económica ni social. No olvidemos que la región se encuentra en el cruce de tres continentes. Eso sí, cuando están en juego cuestiones de interés global, como el cambio climático o el empoderamiento de los jóvenes, las diferencias se dejan a un lado para trabajar todos juntos.

El pasado octubre, por ejemplo, vivimos un momento histórico cuando nuestros 42 Estados miembros, pese a sus grandes diferencias económicas y en sus prioridades, adoptaron una serie de compromisos políticos ambiciosos para preservar la biodiversidad única del Mediterráneo frente al cambio climático.

La región mediterránea está experimentando un calentamiento un 20% más rápido que el resto del mundo. Si no se producen cambios inmediatos, la región sufrirá consecuencias devastadoras en su ecosistema y su modo de vida para el año 2040. Por eso, el reciente acuerdo ha sido uno de los ejemplos más claros, durante mi mandato como secretario general, de la importancia de una plataforma multilateral como es la Unión por el Mediterráneo. Y es que la acción coordinada y en común será lo que hoy día proteja a nuestros ciudadanos de las amenazas del cambio climático, y salve a todos el día de mañana.

A lo largo de esta pandemia, hemos visto también a nuestros Estados miembros unirse en torno a su determinación común para superar los estragos de la Covid-19 y promover una recuperación inclusiva y sostenible. La región euro-mediterránea sigue siendo una de las zonas con menor nivel de integración económica del mundo.

Si miramos a los niveles de integración comercial, el 70% de todo el tráfico marítimo en el Mediterráneo se produce entre puertos europeos. Solo un 15% se realiza entre Europa y el Norte de África, y apenas un 5% entre países de la región MENA (Norte de África y Oriente Medio). Y este no es el único indicador que muestra el potencial que aún no se está aprovechando. Por ejemplo, las plantas solares de la región podrían generar 100 veces el consumo eléctrico de la región MENA y de Europa juntas.

Las energías limpias podrían ser una fuente principal en el futuro, y propiciar inversiones conjuntas, una opción ganadora respecto a la integración regional y la acción contra el cambio climático. Nuestro informe reciente sobre el avance de la integración regional pone sobre la mesa este potencial, y fue uno de los temas principales de la agenda del Sexto Foro Regional de la Unión por el Mediterráneo, celebrado en Barcelona el 29 de noviembre.

La integración regional y la lucha contra el cambio climático son cuestiones complejas e intersectoriales. Al tiempo que trabajamos para recuperarnos de los efectos de la pandemia, debemos aprovechar la ocasión para crear sociedades más inclusivas, que garanticen que los jóvenes y las mujeres puedan alcanzar todo su potencial, y contribuir al desarrollo futuro de la región. Por eso, la primera celebración del Día del Mediterráneo debe arrojar luz sobre los desafíos socioeconómicos y ambientales que obstaculizan la estabilidad y la prosperidad en la región.

A partir de ahí, y con todas las miradas puestas sobre nosotros, podemos tomar el impulso necesario para unir más a la región en nuestro esfuerzo por hacer del Mediterráneo un ejemplo en políticas de integración regional. Y que la confianza en nuestra región euro-mediterránea, un espacio dinámico, creativo y vibrante, sea la brújula para un futuro más brillante.

Nasser Kamel es secretario general de Unión por el Mediterráneo