Informe

El BIS urge a regular más la industria de la inversión para prevenir una nueva crisis

Reclama crear colchones de liquidez o solvencia con los que rebajar la dependencia de las intervenciones de urgencia de los bancos centrales ante los shock financieros

Sede del Banco Internacional de Pagos en Basilea (Suiza)
Sede del Banco Internacional de Pagos en Basilea (Suiza) Reuters

Los bancos dejaron hace tiempo de ser los protagonistas absolutos del sistema financiero. Un ejército de nuevos intermediarios se ha abierto paso en los últimos años, hasta el punto de suponer ya alrededor de la mitad de los activos financieros y su pujanza requiere de una regulación global y urgente, según ha advertido hoy el Banco Internacional de Pagos (BIS por sus siglas en inglés) en su informe trimestral.

Se trata de gestoras de activos, hedge funds y otros vehículos de inversión sensibles a retiradas masivas de fondos y susceptibles de tener problemas de liquidez pero también de todo el universo de plataformas de intermediación surgida al calor de los criptoactivos. Un amplio abanico de intermediarios financieros que en principio podrían hacer al sistema más eficiente pero también más inestable, tal y como se vio en marzo de 2020 con el estallido de la pandemia. Un poderoso entramado de actores, con enorme peso en el mercado, que incluso pueden impactar sobre las políticas de los bancos centrales, según advierte el BIS.

“La reciente agitación en el mercado de bonos soberanos muestra que los intermediarios financieros no bancarios pueden influir sobre la implementación de la política monetaria”, señala en el informe el director gerente del BIS, Agustín Carstens. “Cuando aseguramos la estabilidad financiera, es esencial reducir la dependencia del apoyo de emergencia de los bancos centrales. Una visión sistémica para regular los intermediaciones financieros no bancarios es clave para gestionar las vulnerabilidades estructurales”, añade el documento, que destaca los riesgos que suponen en cuanto a sus niveles de liquidez, a su apalancamiento en ocasiones oculto, como se vio en el caso del colapso del family office Archegos y a su menor capacidad para encajar los shocks financieros.

De hecho, según advierte Carstens, el sector financiero no bancario afecta a cómo se transmite la política monetaria a la economía y cómo se implementa día a día e, incluso, cómo se calibra y se comunica. Los movimientos que la industria de la inversión genera en el mercado de deuda amplifican los momentos de tensión financiera, como se vio en marzo de 2020. Más recientemente, el BIS apunta a cómo la industria de inversión ha influido en la curva de tipos de la deuda soberana de EE UU, referencia para los precios de los activos de todo el mundo. Estos incidentes que se repiten "sugieren que el status quo es inaceptable" y por ello son necesarios ajustes fundamentales en la regulación de estos intermediarios financieros, añade Carstens. Su informe aboga en definitiva por establecer controles comparables a los que surgieron sobre la banca tras la anterior crisis de 2008. “Aquellas reformas fortalecieron a los bancos y redujeron su impacto sistémico”, según Carstens.

La advertencia del BIS se dirige por tanto a crear los mecanismos de protección necesarios para prevenir nuevas crisis. Según explica su economista jefe Claudio Borio en declaraciones a Reuters “tras un período en el que hay una toma agresiva de riesgos, hay un aumento del apalancamiento. Se puede pensar que los mercados son líquidos pero de hecho no van a serlo en una situación de estrés. Esto se puede resolver con la creación de colchones en los buenos tiempos -ya sean de capital para la solvencia o de liquidez- de modo que cuando lleguen los malos tiempos se tenga un poco más de margen de maniobra”.

En su llamamiento a una mayor regulación de los agentes de mercado, el BIS hace una especial mención a las denominadas finanzas descentralizadas, en las que se basa la operativa con criptoactivos. Critica que estas plataformas prometen acabar con las desventajas de las finanzas tradicionales, como unos mayores costes y menor velocidad. Pero el BIS advierte que esa promesa de descentralización de las finanzas es “ilusoria” dada la “necesidad inevitable de una gobernanza centralizada y de la tendencia de los mecanismos del blockchain a concentrar el poder”. La institución asegura además que la vulnerabilidad de estas plataformas de pago es severa por su alto apalancamiento y sus desequilibrios de liquidez.

 

 

 

 

Precios y criptoactivos

Inflación. El BIS pone de manifiesto la divergencia que se ha establecido entre los inversores y los bancos centrales sobre la evolución de los precios y que se refleja en las expectativas de subida de tipos en el mercado. La institución explica que frente al discurso de los bancos centrales, que auguran la relajación en los precios el año próximo, los inversores están apuntando a un entorno de precios elevados en la energía de manera más estructural.

Bitcóin. El lanzamiento de ProShares Bitcoin Strategy, el primer ETF de futuros del bitcoin autorizado el pasado octubre en EE UU, puede tener implicaciones sobre el precio de la criptodivisa. Según advierte el BIS, de entrada su evolución podrían ser alrededor del 18% inferior a la del precio del bitcóin, de acuerdo a la experiencia que arrojan los ETF sobre futuros de materias primas. Además, puede amplificar la volatilidad del precio del bitcóin, dando lugar a extremos como el visto en 2020 con el precio del petróleo en negativo por influencia de los futuros de esta materia prima.

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