Beneficios de la descentralización empresarial

El Gobierno establecerá las nuevas instituciones fuera de Madrid, pero las compañías siguen en la capital

Sede de Inditex en Arteixo.
Sede de Inditex en Arteixo.

La mayoría de los nuevos organismos públicos se ubicarán fuera de Madrid. Así lo ha anunciado esta semana el Gobierno, quien ve esta iniciativa como una forma de promover la descentralización de la capital. Esta decisión, sin embargo, no es fácil de extrapolar al ámbito corporativo. Existen ejemplos de grandes empresas españolas, como Inditex o Mercadona, que han surgido –y, sobre todo, se han mantenido– fuera de Madrid y Barcelona, pero no es la norma.

Esta descentralización institucional no se trasladará por sí sola en una empresarial, asegura Javier Díaz-Giménez, profesor de Economía de IESE. “Ya es tarde. Madrid es una ciudad artificial creada burocráticamente en un momento en el que se podía, pero ya no”, sostiene. Que haya organismos públicos en otras ciudades no fomentará la creación de empresas, pero sí que algunos movimientos políticos pueden tener su impacto. Es lo que sucedió tras el referéndum del 1 de octubre de 2017 en Cataluña, cuando compañías como Banco Sabadell o CaixaBank sacaron su sede social de la comunidad. “Se fueron y no van a volver, pues no tendría sentido. Primero, porque nada garantiza que no vuelvan a surgir los problemas, y segundo, porque las mudanzas tienen un coste fijo que nadie va a querer volver a pagar”, desarrolla.

Promover el movimiento o la creación de empresas fuera de los focos habituales requeriría de una acción coordinada por parte del Gobierno, explica Massimo Cermelli, profesor de Deusto Business School, pero no sería fácil. La fiscalidad es uno de los alicientes para instalarse en una u otra región, pero, incluso aunque esto se armonizase en todo el territorio español, habría que tener en cuenta aspectos como las infraestructuras (aeropuertos, trenes, carreteras...), la demografía o la renta per cápita del entorno en el que se ubican. Hay países donde esta descentralización sí ocurre, como es el caso de Holanda, pero conviene recordar que “la superficie del país es mucho menor, lo que permite unas conexiones internas más desarrolladas”, continúa el docente.

La capacidad de atracción del talento también es una baza fundamental y este aspecto trasciende a las propias compañías. “Va más allá del trabajo, puesto que las grandes ciudades ofrecen un abanico de opciones de ocio para el tiempo libre que no encuentras en otros lugares”, defiende Díaz-Giménez. El atractivo de la localización a la hora de captar talento es, de hecho, el factor más importante para crear un ecosistema empresarial, pero este no surge de la noche a la mañana, reconoce el profesor de EAE José Manuel Muñoz Puigcerver. No obstante, Madrid y Barcelona no tienen este monopolio necesariamente. “Hay ciudades que son más agradables, que tienen una mayor calidad de vida que estas grandes urbes”, justifica. Una balanza que, además, está inclinándose aún más tras la pandemia.

La presencia de universidades o escuelas de negocio, la ubicación de clientes y proveedores y aspectos como el ambiente empresarial o la fiscalidad son otras de las variables que señala Muñoz Puigcerver. En esta línea, el docente destaca Valencia, que está “mejorando mucho su manera de hacer negocios”, y Sevilla, por contar con “una industria tecnológica y aeronáutica muy importante”. Como en todo, “habrá que tener en cuenta el sector en el que se opera y el tipo de empresa del que se trata, pero hay más ventajas que inconvenientes”, asegura el portavoz de EAE.

Para aprovechar estas ventajas y paliar los inconvenientes, algunas empresas optan por abrir centros en ciudades secundarias, aunque mantengan su sede central en la capital. Es el caso de Openbank, que recientemente ha inaugurado un hub en Bilbao y otro en Valencia. "Son destinos que cuentan con un importante pool de talento derivado de las universidades y un ecosistema tecnológico que las hace tremendamente atractivas para vivir y trabajar", considera la directora de recursos humanos de la compañía, Leticia Pacho, quien defiende que esta opción es una manera de acercarse también al talento que no quiere vivir en las grandes capitales. De hecho, los nuevos centros otorgan también una mayor flexibilidad a sus trabajadores: "Nos ha permitido aportar una mayor flexibilidad a nuestros empleados, pudiendo trabajar ahora desde estas ubicaciones", continúa la portavoz.

En términos generales, es más frecuente ver empresas que pertenecen a la llamada economía social (cooperativas, sociedades laborales, centros especiales de empleo...) fuera de estos grandes focos. Algo que, para el presidente de la Confederación Empresarial Española de la Economía Social (Cepes), Juan Antonio Pedreño, responde a que “en Madrid y Barcelona la población es más volátil, mientras que en otros lugares la fijación de las personas al territorio es mayor”.

Estas ciudades secundarias son especialmente interesantes desde el punto de vista del emprendimiento, pues el precio de los alquileres y los salarios a pagar serán también menores, así como menos compañías compitiendo por el talento, apunta Muñoz Puigcerver. Si bien el experto reconoce que esto puede ser un arma de doble filo: “Si se requiere un perfil muy especializado, puede ser más complicado de encontrar”. Una consideración que también apunta Díaz-Giménez: “Hasta empresas como Inditex pueden tener una penalización por ello, ya que allí solo trabaja la gente que está dispuesta a irse a Arteixo. Si no, habrá que pagarles más para que accedan a moverse”.

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