La marcha al este de BBVA y KBC enturbia su atractivo de inversión

Las entidades con gran dispersión tienden a cotizar con descuento, y Turquía y Bulgaria son arriesgados

Sede de Garanti, en Estambul.
Sede de Garanti, en Estambul. reuters

Carlos Torres y Johan Thijs han encontrado una paradoja en las fusiones y adquisiciones bancarias. Los jefes de BBVA y KBC Groep anunciaron este lunes sus planes de invertir un total de 3.200 millones de euros en operaciones en Turquía y Bulgaria, respectivamente. En ambos casos hay una clara lógica. Pero sus valoraciones se verán afectadas.

La operación de Torres es la más polémica de las dos. El valor de las acciones de BBVA cayó un 4% después de que la entidad dijera que iba a gastar hasta 2.200 millones de euros en la compra del 50,15% que aún no poseía de la turca Garanti BBVA.

El valor eliminado de las acciones del grupo matriz fue casi el mismo que el precio de compra, lo que implica que los inversores piensan que las acciones adicionales están cerca de no tener valor. KBC, con sede en Bélgica, perdió un 0,5% de su capitalización bursátil después de que Thijs anunciara la adquisición del negocio búlgaro de su rival austriaco Raiffeisen Bank International por 1.000 millones de euros.

Puede que a los inversores les asuste el recuerdo de las ambiciosas salidas al extranjero de los bancos antes de la crisis financiera de 2008. Eso es duro. KBC calcula que su adquisición supondrá un ahorro de costes de 29 millones hasta 2024, lo que equivale a un considerable 40% del beneficio local antes de impuestos del último año completo antes de la pandemia.

Para BBVA, es más eficiente poseer la totalidad de Garanti que algo menos de la mitad. La normativa bancaria exige que el banco español incluya los activos ponderados por riesgo de la unidad en el total del grupo, pero no sus fondos propios. El gasto de 2.200 millones para hacerse con el control total de Garanti solo restará 1.400 millones al capital ordinario de nivel 1 de BBVA. Esta peculiaridad también significa que, incluso si la lira turca se deprecia un tercio frente al euro el próximo año, el rendimiento del capital CET1 invertido por BBVA en la operación sería de aproximadamente el 30%, según nuestros cálculos.

El problema es que el aumento de capital en mercados lejanos enturbia los argumentos para invertir en los bancos. Las entidades de crédito con una gran dispersión geográfica tienden a cotizar con un descuento respecto a la suma de sus partes, lo que explica en parte por qué HSBC y Citigroup están vendiendo activos. Y aunque mercados como Turquía y Bulgaria tienden a crecer más rápido que los países de la zona euro y gozan de mayores márgenes de crédito, también son más arriesgados.

Torres y Thijs cuentan con montañas de capital CET1 excedente tras las recientes restricciones de dividendos y ventas de activos. Los inversores probablemente preferirían las recompras de acciones a una marcha hacia el este, por mucha solidez financiera que ofrezca.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías