SpY: “Me comparan con Banksy, pero somos distintos”

Ha tomado la madrileña plaza de Colón con su obra ‘Tierra’

SpY: “Me comparan con Banksy, pero somos distintos”

Poco se sabe de SpY más que nació en Madrid a mediados de la década de los setenta. Se le conoce como el Banksy español por su carácter anónimo y compartir disciplina, aunque ambos siguen un estilo diferente y es una etiqueta con la que, confiesa, no se acaba de encontrar cómodo. El grafiti fue su puerta de entrada al arte urbano, pero ahora sus obras aparecen en todo tipo de formatos en las calles de capitales como París, Ciudad de México, Bombay o Nueva York. La última, Madrid, con Tierra, que ha ocupado la plaza de Colón hasta este sábado en el marco de Mini Electric Art.

¿Cómo nació SpY?

A finales de los ochenta comencé a pintar grafiti como un chaval cualquiera de un barrio de Madrid. Después, tras varios años dedicándome a esta actividad, quería cambiar y experimentar con nuevos métodos y formas, y la calle era el mejor entorno, el que más conocía. Empecé a proponer un diálogo un poco distinto con la ciudad, que fuera más allá del grafiti, y así fui evolucionando hasta el día de hoy. Me di cuenta de que la ciudad era un espacio de grandes posibilidades donde podía trabajar y con los años he ido desarrollando cada vez más estas intervenciones.

Habla de diálogo, ¿la ciudad es más que un escenario donde exponer las obras?

Sí, sobre todo porque en la ciudad pasan cosas. No tiene la misma dinámica que puede tener una galería o un museo, sino que es un ente vivo. En la calle se generan distintos diálogos a distintos niveles o capas: diálogos con el público, con la arquitectura, con las dinámicas de las propias ciudades. A nivel nacional o internacional son entornos muy distintos, pero que tienen una vida y una latencia muy similar. La idea detrás de las propuestas es generar alguna reacción, el diálogo y el debate con el público y el entorno, y que las piezas vivan en su propio hábitat, que es el entorno urbano.

¿Cómo compatibiliza el anonimato con algo tan presencial como crear en la calle?

El anonimato es más una cuestión del otro lado del puente, de cara a los medios. No soy una persona a la que le guste demasiado estar presente ni pienso que el artista sea un ente. El anonimato me da la posibilidad de evitar estas cosas. Ha sido una línea de trabajo que he mantenido y con la que estoy muy cómodo. La verdad es que es como un superpoder porque te da mucha libertad. No es una cuestión de protegerme de nada, pero me hace moverme de otra manera. No me gusta ser una persona demasiado pública.

¿Le molesta o le halaga la etiqueta del Banksy español?

Yo creo que hay que salvar las distancias. Banksy es un artista hiperreconocido, con un montón de popularidad. Es habitual referenciarse con artistas que pueden tener éxito en disciplinas similares. Yo creo que el trabajo que realizamos es muy distinto a nivel artístico. La propuesta, el diálogo y lo que se desarrolla es muy distinto. Alguien me etiquetó así en un artículo y se quedó. Cuando le preguntaron a Simone Biles si sentía que era la nueva Nadia Comaneci respondió que no, que era la nueva Simone Biles. Me pareció muy inteligente por su parte, porque al final tú desarrollas tu carrera e intentas que eso se refleje; cuando te comparan es un poco raro.

¿Cómo ha evolucionado el arte urbano? ¿Se entiende que va más allá del grafiti?

Sí, hay muchas disciplinas dentro del arte urbano. Ahora la tendencia es agrupar todo lo que pasa en la calle bajo la etiqueta de arte urbano, pero hay muchos matices. En los últimos años se ha extendido mucho a nivel internacional el muralismo, se ve en todas las ciudades como para darles vida. Pero sí, cada vez hay más artistas que salen a la calle a realizar actividades, más o menos autogestionadas o directamente financiadas por otras instituciones. Está muy vivo y está cogiendo posicionamiento dentro del arte contemporáneo: ya hay artistas que cotizan alto y que siguen desarrollándose tanto dentro como fuera de galerías y museos. Ahí estamos, pero yo creo que quedará bien registrado en la historia el haber pasado por aquí.

Presenta Tierra en el marco de la exposición Mini Electric Art. ¿Cómo se puede impulsar la sostenibilidad desde el mundo del arte?

Yo creo que es una responsabilidad casi independiente. Los artistas que quieran aportar a través de sus obras comunicando o abriendo una reflexión a la responsabilidad que tenemos todos al frente de nuestro planeta, que es nuestro hogar, lo harán. Es una cuestión que trasciende al arte, pero sí que está bien que haya artistas que generen este debate. Con Tierra quiero comunicar que formamos parte de un planeta en el que todo está conectado. Es una esfera que interpreta el mundo enjaulado en una estructura, iluminada de rojo porque alude a este cambio climático que siempre ha existido pero que se ha acelerado.

¿Es necesario que haya siempre un mensaje social detrás del arte urbano?

No, no tiene por qué. Hay artistas que trabajan distintos territorios estéticos o conceptuales que se desarrollan dentro de este entorno de debate, que intentan llamar a la reflexión. Pero no es algo que se manifieste dentro de todo el arte urbano. Puede haber un poco de activismo dentro de lo que se quiere reflejar, pero depende del artista.

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