Tribuna

Sembrar para recoger: visión para la última parte del año

Pese a los recortes de septiembre la situación de fondo es positiva

“Los dos guerreros más poderosos son la paciencia y el tiempo”, Leo Tolstoy

Encaramos el último trimestre del año, y los interrogantes del inicio de este 2021 parece que están aún ahí, a los que se han ido incorporando otros nuevos a lo largo del año, dando más preocupaciones al mercado.

Por cierto, se habla siempre de “El mercado”, y cabe preguntarse, quién es el mercado, para lo cual no tengo respuesta. ¿Será la mayoría? Quién sabe. Es, en definitiva, la mano que mece la cuna y quien marca el paso de esta mecedora son los activos de renta fija, la curva de tipos de interés.

Hecha esta miniobservación, hay que enumerar los antiguos y nuevos interrogantes que preocupan al mercado. Esto es: la variante Delta de la pandemia, el ritmo de vacunación, el inicio de la retirada de estímulos por parte de los bancos centrales, el repunte de los tipos de interés, el repunte de las materias primas y con ello de la inflación, la escasez de inventarios y de abastecimiento en esta nueva reactivación de las economías, con lo que se puede esperar una ralentización del ritmo de crecimiento global de la mano de la economía China. Se ha pasado de esperar una reflación a comienzos de año al temor de una estanflación en los momentos actuales.

Tantas cosas que parece que nos agotan, y así agotados acabaron este tercer trimestre los mercados bursátiles, registrando caídas abultadas en el mes de septiembre del orden del 5% en las Bolsas estadounidenses y del orden del 3% en las europeas, desapareciendo de un plumazo las ganancias que se venían registrando durante el trimestre cuando en agosto se marcaban máximos en los índices.

Pese a estos recortes la situación de fondo es positiva.

Tradicionalmente, se dice que los meses de septiembre y octubre son bajistas. Aunque, como diría el refrán, unos tienen la fama y otros cardan la lana. Y es que octubre tiene mala fama desde el crash del 1929, pero en concreto es septiembre el mes que estadísticamente menos sube el mercado y que menos veces ha cerrado en positivo. Parece que este septiembre cumple con las estadísticas, aunque si nos fijamos en lo que señaló Mark Twain “octubre es uno de los meses particularmente peligrosos para especular en Bolsa. Los otros meses peligrosos son julio, enero, septiembre, abril, noviembre, mayo, marzo, junio, diciembre, agosto y febrero”, parece que ningún mes nos garantiza nada.

Deteniéndonos en los interrogantes de mercado para analizar a qué entorno de mercado nos enfrentamos hay que decir primeramente que la tan traída y llevada reducción de estímulos por parte de los bancos centrales parece el cuento de nunca acabar.

En la última reunión de la Reserva Federal estadounidense ya se dio por hecho que a finales de noviembre-diciembre de este año comenzaría la reducción del ritmo de compras en el mercado de renta fija, algo que las propias actas de la Fed confirmaron. Al mercado no le causó ni sensación, y el bono a 10 años estadounidense, que, como hemos dicho, marca el ritmo de mercado, ni se movió, reaccionando a los pocos días con alzas situándose en niveles de 1,53%.

Por su parte, Lagarde, después de anunciar la retirada del PEPP (Programa de Compras de Emergencia contra la Pandemia) si se daban las condiciones necesarias, comunicó que el Banco Central Europeo sopesa un nuevo programa de compras si fuera necesario. Sí, más madera.

Creo que este tema ya es demasiado recurrente y ya está recogido por el mercado.

La inflación, el otro foco de preocupación, siguió con su escalada situándose en niveles de 5,4% para la economía estadounidense y del 3,4% para Europa. Esta escalada llevó a tener que admitir por parte de los bancos centrales que la transitoriedad que preconizaban para la inflación no era tal y que la situación de altos precios se podría alargar más de lo estimado, creando inestabilidad en los mercados.

Lo cierto es que los precios seguirán subiendo ante la continua subida de las materias primas, la cuestión es si las empresas podrán repercutir esa subida de precios.

A esto se le unió el desabastecimiento en determinadas industrias. La más mediática es la industria de semiconductores, por lo que implica de efecto dominó para otros sectores clave como el automovilístico o de fabricación de teléfonos móviles u ordenadores.

La subida de los precios, de los costes para las empresas y la falta de inventarios es una situación coyuntural más que una crisis estructural de la economía. Hay que tener en cuenta que se está viviendo una explosión de la actividad con las economías cerradas y a medio gas durante un periodo largo en el que no se producía y los inventarios se han ido agotando. La vuelta a la normalidad provoca en una primera etapa un desacople entre oferta y demanda, pero que en el corto plazo se solucionará.

Otra china en el camino la encontramos con Evergrande, la inmobiliaria china que hizo recordar el caso Lehman Brothers, aunque no tiene nada que ver. Pero ya fue una excusa propicia para recoger beneficios, y el sector inmobiliario global quedó tocado a pesar de que Evegrande se centra en el negocio local chino. La supuesta burbuja inmobiliaria china, la amenaza de subir los impuestos a las rentas altas y los datos que mostraban una ralentización del sector manufacturero llevaron a cuestionarse el ritmo de crecimiento de la segunda economía mundial. Ante estas inestabilidades sorprendentemente el último dato de su sector servicios vuelve a mostrar expansión. Aunque recién salido del horno conocemos el dato de PIB del gigante asiático con un crecimiento ralentizándose.

Por el lado micro hay que decir que se espera que los beneficios empresariales sigan subiendo. A mediados de octubre comienza la publicación de resultados empresariales, que, de nuevo, se espera que sean buenos con incremento en los beneficios por acción y en las ventas. No obstante, habrá que estar pendientes de la evolución de los márgenes y de cómo las empresas han sido capaces de asumir o modular la subida de sus costes que ha traído el repunte de las materias primas, así como de las perspectivas que tengan para este año y el siguiente. Unos buenos resultados empresariales llevarían a un último empuje para fin de año, el tan ansiado rally de Navidad que comenzaría a finales de octubre.

El sentimiento de mercado, otra variable que se tiene en cuenta, muestra una cierta recogida de velas en el sentimiento comprador, si seguimos a Warren Buffett hay que ser codicioso cuando los demás sienten miedo y temeroso cuando los demás sienten codicia.

No hay que olvidar por último los asuntos geopolíticos, la formación de gobierno en Alemania, techo de deuda en Estados Unidos, así como la evolución de la pandemia que aún está entre nosotros.

En este entorno descrito se estaría en sectores cíclicos tales como construcción, energía, la potenciación de las energías renovables, el sector industrial, el financiero, el tecnológico, centrado en semiconductores, y el sector salud.

Con estos bueyes es con los que hay que arar, así que ¡¡suerte!! Aunque, como dijo Voltaire, "Suerte es lo que sucede cuando la preparación y la oportunidad se encuentran y fusionan".

Araceli de Frutos, EAF 107 y asesora del fondo Alhaja Inversiones