El BCE tiene el problema de inflación menos preocupante

La zona euro se está recuperando más despacio que EE UU, y sus Gobiernos están gastando menos

Sede del BCE en Fráncfort.
Sede del BCE en Fráncfort. reuters

Christine Lagarde se enfrenta a un problema que sus predecesores en el Banco Central Europeo habrían agradecido: demasiada inflación. Esto envalentonará a los que quieren que la francesa ponga fin a su estímulo monetario de emergencia. Pero las presiones de los precios a largo plazo son un dolor de cabeza menor que para los colegas de la presidenta del BCE en Estados Unidos y el Reino Unido.

Los precios al consumo de la zona euro subieron un 3,4% en septiembre con respecto al año anterior, el ritmo más rápido desde 2008, según una estimación oficial adelantada el viernes. Esta cifra está muy por encima del objetivo del 2% del BCE y significa que los responsables de la fijación de los tipos de interés estarán en desacuerdo sobre cuánto tiempo más se debe utilizar el plan ultraflexible de compra de bonos del banco central, lanzado en el punto álgido de la pandemia el año pasado. Las diferencias nacionales aumentan la tensión: la inflación es del 4,1% en Alemania, del 2,7% en Francia y del 1,3% en Portugal.

Al igual que en Estados Unidos y el Reino Unido, donde la inflación también aumenta más rápido que los objetivos de los bancos centrales, las distorsiones relacionadas con la pandemia tienen parte de la culpa. Los precios sufrieron un fuerte golpe el año pasado, lo que acentúa el salto ahora, y los fallos en la cadena de suministro están afectando a las tres economías. Al igual que el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, y el gobernador del Banco de Inglaterra, Andrew Bailey, Lagarde espera que estos factores desaparezcan.

Incluso si persisten, su dolor de cabeza por la inflación será menos grave. La economía de la zona euro se está recuperando más lentamente que la de Estados Unidos y los Gobiernos del bloque están gastando menos generosamente que el presidente Joe Biden.

La zona euro también tiene mayores problemas laborales estructurales. La proporción de desempleados que llevan al menos 12 meses sin trabajo es del 5,6% en Estados Unidos y de alrededor del 20% en Gran Bretaña, según datos de la OCDE para 2020. En Italia, la proporción es de más de la mitad, mientras que en Alemania y Francia es de más de un tercio. Ello hace más difícil que los trabajadores de la zona euro exijan salarios más altos y reduce la probabilidad de que los grandes premios salariales afiancen una mayor inflación.

Por lo tanto, Lagarde puede insistir en que el BCE mantenga la política monetaria ultralaxa y luchar por conservar al menos parte de la flexibilidad que le permite su programa de compras de emergencia. También significa que el BCE no contemplará una subida de los tipos de interés oficiales hasta mucho después de que la Fed y el Banco de Inglaterra los hayan subido.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías