España, a la cola europea en competencias digitales y en la mitad de la tabla mundial

El país lleva un lustro en torno al puesto 30 entre 64 economías

El Plan de Recuperación es un buen impulso para mejorar, pero no el único

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Las competencias digitales de la economía española, analizadas desde un prisma internacional, llevan estancadas ya un lustro. Así lo pone de manifiesto la última edición del ranking del Centro de Competitividad Digital del Institute for Management Development (IMD), presentado este miércoles, que sitúa al país en la posición 31 de una clasificación que analiza un total de 64 economías. La tabla, un año más, está liderada por Estados Unidos, seguido de Hong Kong, Suecia, Dinamarca y Singapur. La mayoría de vecinos europeos, quitando a Italia, Portugal o Grecia, también se encuentran por delante.

España, según los últimos datos, avanza dos posiciones respecto a la pasada edición, un progreso que se debe a las mejores puntuaciones obtenidas en dos de los tres factores principales que conforman el estudio. Así, en la rama de conocimiento, el país se sitúa en el lugar 31. En las competencias de preparación para el futuro lo hace en el puesto 35, y se mantiene estable, en el lugar 33, en la categoría de tecnologías digitales.

Sin embargo, al compararse con el año 2017, cuando España ocupaba la plaza número 30, la variación es casi inexistente. La mejor posición llegó en 2019, cuando el país se colocó en el puesto 28 para caer un ejercicio después, en el año marcado por la pandemia de coronavirus, al número 33.

En opinión de Arturo Bris, director del Centro de Competitividad Mundial del IMD, la competitividad, "medida como la capacidad de generar productividad", depende hoy en día de dos factores. A un lado, la sostenibilidad como palanca de cambio, y al otro, la transformación digital. "Los países que no tengan en cuenta estos dos factores quedarán rezagados", advierte. Por eso, Bris celebra que España esté comenzando a desplegar el Plan de Recuperación subvencionado con dinero comunitario que destinará en torno a 20.000 millones de euros a la transformación digital en su conjunto de aquí a 2023, cerca de un tercio de todos los recursos disponibles.

No obstante, Bris recuerda que "los ecosistemas digitales de éxito" dependen fundamentalmente de dos factores. Por un lado, el compuesto por el capital y la inversión, que estará cubierto en el Plan de Recuperación. Por otro, está el factor de la regulación y el talento. "En la parte regulatoria España lo tiene más complicado porque al final el sistema está imbricado en la Unión Europea, pero en la parte del talento sí podemos hacer mucho más". Como medidas urgentes, Bris sugiere que la transformación digital, y por ello las competencias digitales, no dependa solo del Ministerio de Asuntos Económicos, sino que también esté vinculado a otras carteras como Trabajo, Educación y Universidades.

De esta manera, asegura, habría una mayor armonización entre todos los factores que conforman el mundo digital, ya que a día de hoy se observan demasiadas divergencias entre unos componentes y otros. Según el IMB, en la rama de conocimiento, España ha mejorado en los subfactores relativos a talento y capacitación y educación, obteniendo buenas posiciones en aspectos tales como personal extranjero altamente cualificado (puesto 24) y la ratio de alumnos por profesor en educación superior (20). Por el contrario, desciende ligeramente en el subfactor de concentración científica (29), el cual analiza, entre otros, el porcentaje de gasto en I+D respecto del PIB. España destaca especialmente en el uso de robots en el ámbito de la educación e I+D (9) así como en la productividad por publicación en I+D (10).

Por su parte, en el factor tecnológico, España mejora en los subfactores de capital y marco tecnológico gracias al número de usuarios de Internet (19) y en la velocidad del ancho de banda (16). Sin embargo, en el marco normativo, vuelve a poner de manifiesto un hándicap en torno a la legislación sobre investigación científica, situándose en las últimas posiciones del ranking (53).

En relación a la preparación para el futuro, España avanza cinco puestos con respecto a la edición anterior (35), en parte debido a un ligero avance en la adaptación a la tecnología y la integración de las tecnologías de la información en la sociedad, con algunas fortalezas entre las que cabe destacar la distribución mundial de robots (posición 10) y el e-Gobierno como aplicación de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) en el sector público (17). No obstante, a pesar de estas mejoras, todavía existen tareas pendientes orientadas a mejorar el uso de big data y analytics (55) y la transferencia de conocimiento empresarial (48), entre otras.

En relación con los países vecinos, el ranking de este año muestra tendencias similares para las economías de Europa occidental ya que, mientras Francia y Alemania se mantienen estables en sus respectivos puestos (24 y 18 respectivamente), la mayoría de las economías ascienden en el ranking: Austria gana una posición (16) al igual que Suecia (3), Irlanda (19) y Portugal hace lo propio escalando tres posiciones (34). Por su parte, este año Bélgica (26) y Reino Unido (14) descienden puestos.

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