Ignacio Pérez Dolset: “En lo digital, somos un país de consumo, no de producción”

Lamenta el retraso de España a la hora de adoptar la digitalización

Ignacio Pérez Dolset, fundador de U-tad.
Ignacio Pérez Dolset, fundador de U-tad.

Fundó U-tad, un centro universitario adscrito a la Camilo José Cela, hace 10 años. La escuela, puntera en España, está especializada en tecnología, arte digital y videojuegos. Pero antes de eso, Ignacio Pérez Dolset (Jaén, 1970) ya había lanzado el estudio de animación Ilion, que fue adquirido posteriormente por la compañía estadounidense Skydance, así como Pyro Studios. Desde hace 30 años, su lucha es impulsar la digitalización en España y llegó a ser presidente de la Asociación Española de Empresas Productoras y Desarrolladoras de Videojuegos.

U-tad cumple 10 años. ¿Cómo ha evolucionado en este tiempo?

Como un cohete. Empezamos con 25 alumnos y ya vamos por 1.500. Y nos ha ido muy bien porque todos nuestros alumnos están colocados en buenos puestos y en una industria tan llamativa como es la del videojuego y la animación. Cuando ves que tus compañeros están trabajando en el GTA o el Assassin’s Creed, que están haciendo películas en los mejores estudios del mundo con Los Vengadores, Spiderman, Avatar... Nuestro éxito son nuestros alumnos: sus trabajos y sus premios.

¿Ha pasado de verse como un hobby a una industria con salidas profesionales?

La verdad es que yo estoy muy decepcionado en este sentido. Yo llevo más de 30 años en temas digitales y ahora hablamos de digitalización. Vamos con mucho retraso. Cuando surgió U-tad a mí me decían que eso era el futuro, que los chavales programaran aplicaciones, que fueran ingenieros de soft­ware, no de máquinas. Ahora se vuelve a hablar de la necesidad de la digitalización, pero lo que no podemos hacer ahora es lo que deberíamos haber hecho hace 20 años. No consiste en repetir lo que ya se ha hecho, sino en tener la visión de qué es lo siguiente. En su momento tratamos de impulsar iniciativas con los expertos en educación para que apoyaran la industria digital, pero ante su falta de ambición, decidimos montar U-tad.

¿Cree que España llega tarde?

Sí, en el mundo digital somos un país de consumo, no somos un país de producción. Por eso también nació U-tad, se hablaba mucho de lo digital y de invertir en ello, pero era como construir estadios y retransmitir partidos sin tener deportistas. ¿Qué es lo primero? El capital humano, formar a los alumnos, a gente de primer nivel. No sé por qué vamos con retraso, es un tema histórico. Exactamente igual que España tiene un problema con el inglés, no será que no se ha planteado y que no haya habido oportunidades. Somos un país muy tradicional. A día de hoy seguimos hablando de nuevas tecnologías cuando internet tiene 30 años.

Las empresas se quejan de que no encuentran suficientes profesionales. ¿Hay interés por parte de los alumnos?

Es un círculo vicioso que lleva mucho tiempo operando y para romperlo harían falta medidas drásticas. Me he pasado muchos años luchando desde asociaciones, pero ya he tirado la toalla. Se habla de transformación digital y luego nos sorprendemos cuando se cierran sucursales bancarias y se despide a 15.000 personas. Las vocaciones se fomentan también en el entorno. Para que un chaval tenga una vocación tiene que estar en contacto con algo, conocerlo. Si no, acabará haciendo empresariales, que me parece muy respetable, pero es evidente que estudias lo que tienes cerca. Muchas veces se transmiten de padres a hijos, de vecinos, amigos... Y somos un país con poca presencia en el mundo digital.

¿Cuál es la situación del resto de Europa?

Hay países de la Europa del Este que lo están haciendo mejor que nosotros, probablemente por la necesidad de crear algo nuevo. En España, para construir hay que destruir y eso siempre cuesta más. En los sitios donde no hay nada construido siempre es más fácil empezar. Polonia, República Checa... países que tenían una economía con más necesidad de impulso tienen una presencia digital manifiestamente superior a la nuestra. No toda Europa es simétrica. Hay países que lo están haciendo mejor, más allá de que Europa está fracasando. Hablamos de Facebook, de Amazon, de Google... vas soltando la retahíla de nombres y ninguno es de aquí. Hay cositas, pero luego van y las compran porque tienen que consolidarse. Para colocar 3 o 4 millones de personas, que es de lo que estamos hablando, no hacen falta empresitas, hace falta un ecosistema totalmente nuevo.

Destacaba el índice de ocupación de los alumnos de U-tad. ¿A qué atribuye estos resultados?

Es muy sencillo de contar, pero difícil de implementar. Tienes que estar en contacto con el mundo real. La formación universitaria de base no está reñida con la modernidad. Sería como plantearnos que en medicina los médicos no debieran estar a la última en avances médicos. Eso es perfectamente compatible con que sepan anatomía. Pero tienen que saber cómo está la situación a día de hoy, no cuál era la situación hace cinco años. La tecnología no es muy distinta, en programación la base sigue siendo la matemática, los algoritmos.... Todo es compatible.

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