Las elecciones alemanas ofrecen más continuidad que caos

Las grandes reformas quedarán en un segundo plano por las negociaciones para formar una coalición

Armin Laschet (izquierda), candidato de la CDU a la cancillería alemana, y Olaf Scholz, su homólogo del SPD.
Armin Laschet (izquierda), candidato de la CDU a la cancillería alemana, y Olaf Scholz, su homólogo del SPD. dpa/picture alliance via Getty Images

Las elecciones en Alemania del día 26 prometen un poco de caos, pero sobre todo continuidad. Los sondeos de opinión sugieren que la votación dará lugar a una inestable coalición de tres partidos. Las grandes reformas quedarán probablemente en un segundo plano. Pero el cambio climático y la recuperación de la pandemia marcarán la política de quien tome el mando.

La canciller Angela Merkel deja un panorama político fragmentado. Con Armin Laschet, su poco estimulante sucesor, el apoyo al bloque de centro-derecha CDU/CSU se ha reducido a alrededor del 20%, desde el 30% de 2017. El entusiasmo relativo por los socialdemócratas de centro-izquierda (SPD) y Los Verdes y los Demócratas Libres, más pequeños, significa que el próximo Gobierno probablemente necesitará tres partidos para obtener una mayoría parlamentaria.

Sería la primera vez en la Alemania moderna. Si el SPD, liderado por el actual ministro de Economía, Olaf Scholz, estuviera dispuesto a meterse en la cama con el partido La Izquierda, mucho más pequeño, Alemania acabaría con un gobierno fuertemente socialista. Sin embargo, los desacuerdos en materia de política exterior hacen que esa alianza sea una posibilidad remota. El resultado más factible es una coalición entre tres de los cuatro grandes partidos. Esta coalición podría tardar meses en formarse y sería vulnerable a futuras disputas. El regateo de promesas preelectorales reduciría la probabilidad de grandes cambios en la política.

Podría ser una oportunidad perdida. La mayor economía de Europa necesita hacer frente a un déficit crónico de inversión pública, que Scope Ratings estima en 410.000 millones de euros. Su mano de obra se reducirá en hasta 6 millones de trabajadores de aquí a 2035. Y sectores clave como el de la automoción se enfrentan a grandes cambios tecnológicos. Una coalición débil tiene más probabilidades de eludir reformas como el aumento de la edad de jubilación o la flexibilización del freno de la deuda consagrado legalmente, que obliga a mantener un presupuesto casi equilibrado a lo largo del ciclo económico.

El bloqueo en Berlín también perjudicará a nivel europeo. Aunque el partido de Los Verdes está a favor de acercarse a la unión fiscal en la zona euro, es probable que cualquier socio de la coalición se resista. Las necesarias reformas del Pacto de Estabilidad y Crecimiento del bloque, que limita los déficits presupuestarios y los niveles de deuda de los Estados miembros, podrían retrasarse.
Pero cualquier nuevo Gobierno tendrá que aceptar la realidad fiscal. Según Citigroup, una vez ajustado a los cambios económicos, el déficit fiscal de Alemania se situará este año en el 5,8% del PIB, por lo que parece poco realista volver al límite del 0,35% de la deuda en 2023. Las amenazas del cambio climático, puestas de manifiesto por las recientes y devastadoras inundaciones, aumentarán la presión para aumentar la inversión. A pesar de la confusión, eso sería una especie de progreso.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías