Entrevista

Cristina Martínez Salas (Triodos): “Está demostrado que se puede ser responsable y rentable”

La gerente de productos de inversión y ahorro en Triodos Bank España ve clave el ejercicio activo del voto en las juntas de accionistas

Cristina Martínez Salas, gerente de productos de inversión y ahorro en Triodos Bank España
Cristina Martínez Salas, gerente de productos de inversión y ahorro en Triodos Bank España

Aunque Triodos Bank lleva 40 años haciendo banca ética, en España empezaron a operar hace solo 15 años. En junio lanzaron una plataforma de fondos de Inversión Socialmente Responsable (ISR) centrados en impacto, con la que quieren llegar a gestionar a finales de año 36 millones de euros en nuestro país.

¿Desde cuándo aborda Triodos la inversión en fondos sostenibles?

La relación con la inversión sostenible está presente desde nuestra fundación como entidad financiera, siempre alineada con nuestra misión: mejorar la calidad de vida de las personas con la dignidad humana y el cuidado del medioambiente en el centro, a través de productos y servicios financieros sostenibles. El desastre nuclear de Chernóbil en 1986 fue el motivo por el que Triodos Bank puso en marcha sus fondos de inversión dedicados a las energías renovables. De hecho, fuimos el primer banco en lanzar un fondo de inversión verde en Europa en 1990, el Biogrond Beleggingsfonds.

¿Qué características tiene la plataforma de fondos lanzada recientemente en España?

Es una plataforma con arquitectura abierta pero que tiene solo fondos de impacto, una estrategia avanzada de ISR. Ahora mismo contamos con productos de tres gestoras alineadas con la visión de sostenibilidad del Grupo Triodos, que son Triodos IM, Mirova, del grupo Natixis, y GLS Investments, que es parte del GLS Bank, miembro, al igual que nosotros, de la Global Alliance for Banking on Values (Alianza Global para una Banca con Valores). Esto significa que, desde el punto de vista del reglamento de divulgación de sostenibilidad, de los 12 fondos que ofrecemos actualmente, diez son artículo 9 y dos artículo 8. Es decir, una sostenibilidad total, de 360 grados, ya que es a nivel de banco, de plataforma por las gestoras, todas centradas en ISR, y por los fondos, todos de impacto.

¿Cuál es la particularidad de estos fondos?

Lo más importante para nuestros fondos, independientemente de que sean de renta variable, mixtos o renta fija es que, además de buscar un rendimiento financiero, se consiga un impacto tanto social como ambiental y que este sea medible. También es esencial que dentro del proceso de inversión se tenga en cuenta que todas las actividades sean sostenibles y, de hecho, podemos sacar valores de la cartera si consideramos que no cumplen cualquiera de los criterios que nos imponemos. Es muy importante que el proceso de inversión sea muy transparente, que demos toda la información posible a nuestros clientes para que tomen las decisiones conscientes. Asimismo es clave el ejercicio activo del voto, la presencia en las juntas de accionistas, la interlocución con la dirección, etc… Por lo tanto, todos los fondos tienen ese proceso de inversión consistente y, al final, han de acabar presentando el valor del impacto.

¿Puede hablarnos de algún caso reciente?

Desde nuestra gestora Triodos IM se han reunido con el fabricante de cosméticos Fancl para hablar sobre los potenciales riesgos de experimentar con animales y el abastecimiento de materias primas. Durante esta reunión, la empresa explicó que todos los ingredientes que utiliza proceden de fuentes naturales, no contienen productos químicos ni conservantes y no requieren pruebas en animales. Sus productos para el cuidado de la piel tampoco contienen microplásticos y Fancl utiliza escualeno de origen vegetal procedente de aceitunas y caña de azúcar, en lugar del controvertido escualeno extraído de los tiburones de aguas profundas. El debate confirmó así nuestra opinión positiva sobre las políticas y prácticas de la empresa. Nunca invertimos en una empresa y nos desentendemos. Nos implicamos y nos gusta utilizar nuestro voto activo en las juntas de accionistas en el caso de que la compañía se desvíe de los objetivos. En el momento que no nos sentimos cómodos, nos salimos de la empresa.

¿Por qué se han centrado en fondos de impacto?

Son una evolución de la ISR ya que recogen las exclusiones, el best in class (invertir solo en los mejores de cada categoría) y dan un pasito más allá. Nos ayudan a apoyar a empresas que estén haciendo transición hacia la sostenibilidad o, si no a remediar, sí a dilatar en el tiempo desastres naturales a los que nos hemos enfrentado por procedimientos no sostenibles. Tener la gestión de los riesgos más controlada puede contribuir, por ejemplo, a alcanzar el Acuerdo de París un poco antes de 2050, o a intentar que en vez de limitar el aumento de temperatura a 2 grados sea a 1,5 grados. Eso lo podemos hacer a través de fondos que pongan en el centro no solamente la rentabilidad económica, sino el impacto sobre riesgos medioambientales y sociales.

¿Ha crecido el interés por sus productos como consecuencia de la pandemia mundial?

Hemos estado todos muy preocupados e intranquilos y sí hemos visto un incremento notable del interés por parte de inversores, tanto minoristas como profesionales, por los fondos ISR de impacto. De hecho, a cierre de 2020, Triodos IM creció más de un 10% en patrimonio. En cuanto al sector de la inversión de impacto ha crecido de manera exponencial a escala global en los últimos años, hasta alcanzar los 715.000 millones de dólares (607.600 millones de euros) en 2020, según datos de la Global Impact Investing Network (GIIN). Lo más interesante es que no solo vemos crecimiento, sino también un sorpasso entre estrategias más simples, como la exclusión, a otras más sofisticadas como la de impacto.

¿Sigue vivo el debate sobre si se puede ser responsable y sostenible, al tiempo que rentable?

Todavía hay gente un poco escéptica, pero creo que está más que superado y demostrado. Los fondos ISR que tenemos en España están dando el Do de pecho y muchas veces se encuentran en los primeros cuartiles por rentabilidad. El inversor final empieza a ver que esto no es un oxímoron. Se puede ser responsable y rentable.

¿Realmente los productos que dicen ser responsables lo son?

El compromiso que han asumido las entidades, la normativa vigente y la propia competencia están demostrando que el greenwashing no es tan fácil de hacer. Tengo la sensación de que, por suerte, los fondos se están centrando realmente en aquello que dicen que van a hacer.

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