Algunos puntos calientes en el mercado, pero aún no todos

El Ibex no es una ganga en términos históricos, pero no está en niveles de burbuja

El verano es siempre propicio para la tormenta financiera, particularmente en tiempos de incertidumbre. Pero, aunque pocas etapas son más inciertas para la economía mundial que la actual, los mercados financieros permanecen subidos en una ola de cauto optimismo que arrancó en otoño pasado al hilo de los primeros datos sobre la eficacia de las vacunas.

A ello ha ayudado, y mucho, la política monetaria ultralaxa de los bancos centrales, que ha evitado un colapso económico mayor. Al tiempo, también ha inyectado grandes dosis de liquidez en el mercado, lo que siempre eleva la probabilidad de excesos en los precios.

La pregunta de si hay una burbuja de activos nunca ha podido responderse con facilidad. Ahora, en línea con la tendencia a la complejidad de los últimos tiempos, ni siquiera es sencillo plantear la pregunta; el propio concepto de activos es líquido. Criptomonedas de utilidad por definir atraen miles de millones de euros, pequeños inversores se coordinan por internet para inflar valores, el precio del dinero está bajo cero (y en ocasiones hasta el petróleo), se sacan a Bolsa carcasas societarias como si fuese lo más normal del mundo y se venden archivos GIF por cifras mareantes porque son, gracias a las nuevas tecnologías únicos (no fungibles).

Al menos en parte, esta eclosión de inversiones no convencionales tiene todos los argumentos de constituir por sí misma una señal de excesos. También están provocados, todo sea dicho, por una aceleración digital, que ha dado la vuelta a un buen puñado de paradigmas de la inversión. En un contexto imprevisible el abanico de inversiones tiende también a ser más exótico.

Ahora bien, para la gran mayoría de ahorradores las inversiones son las de siempre: renta fija y variable, quien no opta por el aún más conservador ladrillo. La renta fija gubernamental da tipos negativos por obra de los bancos centrales, y solo la renta fija privada da algo más de interés. Buscar rendimiento en este entorno parece más cosa de profesionales.

En cuanto a la Bolsa, el Ibex 35 cotiza con un PER 2021 de 16,5 veces y una rentabilidad por dividendo de en torno al 3,5%. No es una ganga en términos históricos, pero no son niveles de burbuja, especialmente si se tiene en cuenta el rendimiento nulo de las inversiones sin riesgo. Algo más ajustadas están las valoraciones en la Bolsa estadounidense, muy condicionada por el abrumador papel de las grandes tecnológicas, y con el ciclo económico más avanzado.