Mercado español

Solo el 6% de los fondos de inversión declaran por ahora una clara vocación sostenible

La industria está en plena revisión de folletos con la nueva regulación

Los cambios llevarán a incluir más activos ESG en las carteras

Solo el 6% de los fondos de inversión declaran por ahora una clara vocación sostenible pulsa en la foto

Reguladores y gestoras han comenzado a poner orden en la inmensa industria europea de las finanzas sostenibles. Los productos de inversión con sello ESG –las siglas con las que denominar el compromiso con el cambio climático, la sociedad y el buen gobierno corporativo– han crecido como la espuma ante el creciente interés de los ahorradores pero sin que hasta ahora hubiera apenas consignas para poder determinar el verdadero seguimiento de esos criterios de sostenibilidad. La tarea no ha hecho más que empezar y desde el pasado marzo, las gestoras deben especificar en sus webs y en los folletos de sus productos si tienen en cuenta o no la sostenibilidad a la hora de gestionar los activos.

Desde entonces, apenas el 6% de los fondos inscritos en la CNMV se definen como claramente sostenibles, de acuerdo al Reglamento de Transparencia (SFDR, por sus siglas en inglés), que entró en vigor hace cuatro meses. La industria española de fondos está en pleno proceso de actualización de los folletos de sus fondos de acuerdo a esa regulación, y según datos de la CNMV, hasta el momento hay inscritos 124 fondos del artículo 8 de ese reglamento y 1 del artículo 9. Además, están en trámite aproximadamente 20 más del artículo 8 y 9 del artículo 9.

Partiendo de los 1.577 fondos nacionales existentes en el mercado español a cierre de 2020 y de los 1.042 fondos extranjeros, las cifras de lo ya inscrito y en tramitación suman apenas el 5,8% del total.

Los artículos 8 y 9 del citado reglamento son los que aluden directamente al carácter sostenible de las inversiones. En el artículo 8 se inscriben los fondos que promueven objetivos medioambientales o sociales, para lo que al menos más del 50% de sus inversiones deben demostrar tales características. Y en el artículo 9 se engloban los conocidos como fondos de impacto, que destinan sus inversiones directamente a objetivos de inversión sostenible que deben acreditar y especificar en sus folletos. El sector está por tanto en la tarea de actualizar sus folletos, lo que puede dar lugar a ajustes de cartera con el fin de cumplir los requisitos necesarios para poder exhibir la categoría ESG, en cumplimiento de los artículos 8 y 9.

Más activos ESG

“Las gestoras han empezado a retratarse en cuanto a sus políticas ESG. En el corto plazo veremos cómo ajustarán sus productos de inversión para que sean sostenibles de acuerdo al Reglamento de Transparencia (SFDR), invertirán en activos sostenibles para cumplir con los requisitos mínimos necesarios”, explica Teresa Royo, Directora de Sostenibilidad y Buen Gobierno de KPMG en España.

La actual norma aún no resuelve la diferencia de criterios ESG entre las gestoras

Desde Inverco también señalan que “cabría esperar que crezca la inversión sostenible” a raíz de la aplicación de la nueva regulación. Reconocen que la inmensa mayoría de las gestoras ha tenido que modificar ya sus folletos para introducir nuevas explicaciones y prevén que sea cada vez mayor el número de fondos bajo los artículos 8 y 9, ya sea por los cambios que se realicen en los folletos o por nuevos lanzamientos de productos.

La gran queja de la patronal del sector se centra en la falta de concreción aún pendiente en la regulación sobre qué debe entenderse por inversión sostenible. “Tenemos solo las primeras piezas del puzzle regulatorio. Nos faltan reglas concretas sobre cómo espera el regulador que hagamos transparente los planteamientos de sostenibilidad, para que sea posible una interpretación armonizada”. De hecho, en esta primera etapa por la que cada gestora define las políticas de sostenibilidad de sus fondos en los folletos ya se aprecia gran divergencia de criterios, según señalan en el sector.

“La clasificación SFDR no es un criterio suficiente porque estamos comprobando que cada gestora está interpretando la normativa de distinta forma, lo que unos están considerando artículo 8 otros lo consideran 6 o 9”, asegura Alejandro Allona, analista senior de Inversis. En su opinión, “las gestoras especializadas en ESG suelen aportar mucha información. Lo complicado es poder comparar esa información entre gestoras”.

Francisco Julve, responsable de selección de fondos de A&G Banca Privada, añade que “cuando ves la foto general de la oferta de fondos y su clasificación SFDR según qué gestoras, te das cuenta de que hay un claro sesgo de heterogeneidad, exigencia e interpretación que limita el uso de esta categorización”.

El 1% de los activos de la UE está en línea con la taxonomía

El BCE estima que tan solo el 1% de los activos en cartera de los fondos de la UE está alineado con la taxonomía de la UE, los principios que definen las características de una inversión sostenible. Se trata de seis principios con los que la inversión se compromete a la mitigación y adaptación al cambio climático, al uso sostenible y protección del agua y los recursos marinos, a la transición a una economía circular, a la prevención y control de la contaminación y a la protección de la biodiversidad.

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