Los fondos se preparan para adaptarse al reglamento contra el 'ecopostureo'

Son definiciones exhaustivas sobre la inversión socialmente responsables y sostenibles

Molinos de viento en el mar.
Molinos de viento en el mar.

Ningún tema ha acaparado tanto la atención en el sector financiero durante los tres últimos años como la inversión socialmente responsable, conocida también por sus siglas en inglés (ESG, enviromental, social and governance).

Todos los bancos y las gestoras del fondos han sacado pecho para asegurar su firme compromiso con estos estándares de inversión. Ahora, con el nuevo reglamento europeo sobre la materia que hoy entra en vigor, se podrá comparar con unos criterios homogéneos el compromiso real de cada banco, aseguradora o gestora.

Con esta iniciativa se quiere acabar con las prácticas de ecopostureo (o greenwashing) que consiste en alardear de un compromiso en materia de sostenibilidad, sin que esto se traduzca en una política de inversiones que tenga un impacto real en esta cuestión.

El Reglamento de Divulgación de Finanzas Sostenibles, (SFDR por sus siglas en inglés), cubre a todos los participantes del mercado financiero de la Unión Europea y asesores, así como extranjeros que comercializan productos en la UE inversores, y les exige que comiencen a recopilar e informar ciertos datos ESG.

Las reglas exigen revelaciones sobre cómo los riesgos de sostenibilidad afectan la rentabilidad de los inversores y, a la inversa, cómo las inversiones impactan negativamente en factores de sostenibilidad como cambio climático.

Se espera que el volumen de activos con algún tipo de sello ESG alcance los 50.000 millones de euros en Europa, para 2025, según estimaciones de Bloomberg Intelligence.

Los gestores de fondos han percibido una demanda cada vez mayor de este tipo de aproximación a la inversión, con lanzamientos constantes de productos "sostenibles", lo que ha abonado el campo para la tergiversación.

“He observado con interésla gran cantidad de empresas que, hasta hace poco, no hablaban de sostenibilidad ni entendían el impacto en términos ESG que podían tener las acciones o bonos que tenían en cartera, y que ahora se han subido al carro de esta temática", apunta Niall O’Sullivan, director de inversiones de Europa, Oriente Medio y África en Mercer.


Nueva clasificación de los fondos

El reglamento SFDR es parte de la propuesta más amplia de la UE para reorientar capital hacia negocios más sostenibles. Una parte clave del nuevo reglamento es la clasificación de los fondos.

Los fondos del artículo 8 se definen como aquellos que promueven objetivos ambientales o sociales, mientras que los del artículo 9 los fondos tienen como objetivo la inversión sostenible, tanto categorías sujetas a estándares más altos de divulgación bajo la SFDR.

Una tercera categoría de fondos, el llamado artículo 6, es para productos en los que el gerente no considera que los riesgos ASG sean relevantes respecto a las decisiones de inversión o rendimientos, y debe explicar por qué.

Hasta ahora, cada gestora podía utilizar sus propios criterios de clasificación. Algunos proveedores privados, como Morningstar o Sustaynalitics, tienen sus propios sistemas de medición del grado de sostenibilidad, pero en ocasiones hay cuestiones polémicas.

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