A por una racha de viento marino

El desarrollo de la eólica ‘offshore’ flotante es una de las apuestas de crecimiento de las empresas

A por una racha de viento marino

Si bien la energía eólica tiene un papel protagonista en el sistema eléctrico –cubre el 22% del mix y España es el quinto país del mundo con mayor potencia instalada–, ahora busca convertirse en un sector estratégico para fortalecer la industria, su cadena de suministro e impulsar el tejido empresarial futuro, que incluye hibridación, almacenamiento e hidrógeno.

Es la apuesta de la Asociación Empresarial Eólica (AEE) para los próximos años de transformación energética, donde la eólica es clave, también para la recuperación. En 2020, pese a la pandemia, se instalaron 1.720 megavatios, una cifra por debajo de los 2,2 gigavatios anuales que hay que añadir hasta 2030 para cumplir con los objetivos del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC), admiten en la AEE.

“La transición ecológica, en general, y las energías renovables, en particular, van a jugar un papel clave en la estrategia de recuperación y transformación económica de nuestro país”, opina Felipe Requejo, socio líder global de consultoría de power, utilities y renewables y del sector de energía y recursos en España de Deloitte. Y agrega que, para alcanzar las metas del PNIEC, habrá que combinar tanto las tecnologías maduras, la terrestre, como aquellas más novedosas y con menos implantación, la marina, en concreto, la flotante.

“La eólica marina puede ser una tecnología tractora para el desarrollo industrial y completar nuestro liderazgo actual, impulsando el desarrollo de otros sectores que participan en la cadena de valor (siderúrgico, naval, componentes electrónicos)”, insiste.

Sin embargo, hay algunos retos: contar con políticas industriales y energéticas estables, que las nuevas subastas tengan en cuenta las características que cada tecnología aporta a la economía, acabar el paquete normativo de acceso y conexión, simplificar y agilizar los trámites administrativos y fijar un tratamiento específico en la regulación para la repotenciación de los parques, citan desde la AEE.

El sector quiere afianzar la industria para convertirse
en estratégico

Oliverio Álvarez, socio responsable del área de regulación en energía de Deloitte, añade la necesidad de un marco legal claro y estable que facilite la financiación de las inversiones. En eólica marina, Requejo cree que su desarrollo requiere subvenciones y la AEE urge a actualizar la norma (de 2007) y ordenar el espacio marítimo.

El auge de actividad favorecerá a empresas de servicios (medición, mantenimiento, digitalización...), según Alberto Ceña Almazán, profesor de energías renovables de EOI. “Hay oportunidades para soluciones que incrementen la vida útil de los activos o posibiliten el alza de producción en aerogeneradores (realidad virtual)”.

Su aporte al PIB y al empleo

La eólica aporta unos 4.000 millones de euros a la economía española, el 0,35% del PIB, con unas exportaciones valoradas en 2.000 millones y casi 600 millones pagados en impuestos y tributos. Y ha invertido en I+D unos 108 millones, más del 4% de su contribución al PIB. Entre 2004 y 2019 ha presentado 1.200 patentes, según los datos de la AEE.

El sector emplea a 30.000 personas de forma directa, con un incremento anual del 25%. Cuenta con 240 centros industriales, donde se fabrican los componentes que demanda el mercado interior y exterior. Gracias a la eólica se evitan al año 29 millones de toneladas de CO2.

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