Biden y el Congreso, contra el poder de las ‘big tech’

¿No estará EE UU tirando piedras contra su propio tejado en plena guerra tecnológica con China?

El presidente Joe Biden prepara una orden ejecutiva para otorgar más poderes a las agencias gubernamentales que regulan la competencia. Esta decisión la tomó ayer, un día después de que un juez federal rechazara la demanda de la Comisión Federal de Comercio (FTC, el regulador) y 46 fiscales de estados, que acusaban a Facebook de posición dominante en el mercado de la publicidad online y de prácticas monopolísticas contrarias a la libre competencia. Ya anticipamos que la demanda no prosperaría. Así ha sido: el juez estimó que el regulador no había presentado suficientes pruebas para sustentar su acusación de monopolio y a los 46 estados les dijo que habían tardado demasiado en presentar la demanda, aunque les daba 30 días para volver a intentarlo.

Según la FTC, Facebook se comportó como un monopolio de las redes sociales al comprar Instagram y WhatsApp en vez de competir con ellas. Respuesta del juez a la FTC: ustedes no han definido ni acotado el mercado del que están hablando ni su magnitud, por lo que no es posible dirimir si Facebook es o no un monopolio de la publicidad online. Hay más jugadores, como Google-YouTube y Amazon. De hecho, Alphabet-Google tienen tres causas abiertas en tribunales por los mismos motivos que Facebook y, quizá, haya juicio en 2023. Quizá, porque el grupo de lobistas que las empresas tecnológicas tienen trabajando en Washington es mayor que el del resto de los sectores juntos (tabaqueras, automovilísticas, bancos, etc.).

Según el WSJ, “la presión lobista de Microsoft a congresistas y senadores hizo posible que haya quedado fuera del escrutinio del poder legislativo y las agencias reguladoras, a pesar de ser una empresa que vale dos billones de dólares”. Facebook se sumó –el martes 29 de junio, tras el veredicto judicial– al top de las empresas que valen más de un billón de dólares: Apple, Amazon, Alphabet-Google y Microsoft; firmas que están bajo la lupa del poder legislativo (Cámara de Representantes y Senado) bipartidista, de republicanos y demócratas, que el 24 de junio admitió la tramitación de seis proposiciones de ley antimonopolio, dirigidas casi nominalmente contra Apple, Amazon, Alphabet-Google y Facebook.

Que la sentencia judicial haya sido favorable a Facebook significa lo contrario de lo que parece: los argumentos del juez James Boasberg (nombrado por Barack Obama) ofrecen al legislador, al presidente y FTC la hoja de ruta que deben seguir para meter en vereda a las big tech y no repetir los errores de la presidenta de la FTC, Lina Khan, quien, para la veterana senadora demócrata Amy Klobuchar (que dirige la cruzada antimonopolio contra las big tech), “no tiene experiencia en la lucha judicial para ganar a las empresas tecnológicas”.

Los demócratas son los primeros que están liderando el ataque a Apple, Amazon, Alphabet-Google y Facebook: Biden, con su próxima orden ejecutiva; Nancy Pelosi en la Cámara y Amy Klobuchar en el Senado. Con apoyo republicano. Las grandes tecnológicas han perdido el favor de Washington. Por tanto, Apple (Tim Cook), Amazon (Jeff Bezos), Alphabet-Google-YouTube (Sundar Pichai) y Facebook (Mark Zuckerberg) están organizando una agresiva campaña para bloquear las seis leyes. Tim Cook, CEO de Apple, ha estado llamando a congresistas y senadores para expresar su preocupación. Los CEO de Amazon, Google y Facebook han expresado públicamente su oposición a la legislación. Un ejército de lobistas urge a los legisladores para que se opongan a las leyes antimonopolio.

El legislador se mantiene firme: “Trabajaré con mis colegas de la Cámara y el Senado para meter en vereda el inmenso poder de las big tech”, dijo Amy Klobuchar. “El mercado digital sufre por falta de competencia”, según David Cicilline, congresista demócrata de Rhode Island y presidente del comité antitrust de la Cámara: “Amazon, Apple, Facebook y Google controlan la economía online”.
Las seis proposiciones de ley admitidas a trámite en el Congreso abarcan todos los aspectos imaginables hoy para recortar poder a las big tech. Por ejemplo, la ley Ending Platform Monopolies Act restringe el poder de las big tech para promover nuevas líneas de negocio en sus plataformas dominantes online, en detrimento de los competidores. La medida facilitaría que la FTC pudiera despiezar las compañías como se hizo con AT&T, dando lugar a las Baby Bells. La ley American Choice and Innovation Online Act prohibiría a las big tech promocionar sus propios productos y servicios discriminando actores que venden productos similares en sus plataformas. Esta ley mira a Amazon y su política hacia los vendedores que utilizan su marketplace para vender sus productos, pero que se encuentran con que Amazon les hace competencia desleal y, finalmente, acaban siendo propiedad de Amazon. Igualmente, a Apple y Google con el mercado de las aplicaciones y a Facebook con su Marketplace para pymes.

Otra norma, Augmenting Compatibility and Competition by Enabling Service Switching Act, o Access, requiere a las grandes tecnológicas facilitar al usuario la portabilidad de sus datos a otras plataformas. Otra ley prohibiría a las big tech favorecer “sus propios productos, servicios o líneas de negocio en detrimento de los competidores”.

Privacidad, datos, anticompetencia, fake news… todo está contemplado en las seis iniciativas legislativas para domeñar las big tech. Hay argumentos en contra en Washington, en California y en Seattle: ¿cómo afectarán estas leyes a la economía de los estados en que están localizadas las empresas? Y ¿no es injusto tratar así a las tecnológicas norteamericanas, poniéndolas en inferioridad de condiciones frente a sus competidores chinos, Ant-Alibaba, Tencent-WeChat, Xiaomi, ByteDance-Tik­Tok, Baidu, Huawei?

¿No estaría EE UU tirando piedras sobre su propio tejado en plena guerra tecnológica con China?

Jorge Díaz Cardiel es socio director de Advice Strategic Consultants y autor de El New Deal de Biden-Harris. Política económica para el siglo XXI