Iberdrola fortalece la gobernanza climática

La compañía deposita en su consejo la responsabilidad sobre la acción por el clima y lo somete al voto del accionista

Parque eólico marino Wikinger, de Iberdrola, en Alemania.
Parque eólico marino Wikinger, de Iberdrola, en Alemania.

La apuesta de Iberdrola por evolucionar hacia un modelo de negocio energético sostenible se remonta más de 20 años atrás, cuando reconoció la lucha contra el cambio climático como un pilar estratégico de su actividad. Este compromiso se eleva ahora de nivel al incluirlo dentro de los estatutos sociales de la compañía, que se reforman para hacer responsables a los miembros del consejo de administración de la elaboración, desarrollo e información periódica de un plan de acción climática, que supone dar un paso más en la política de acción climática del grupo. Tanto la reforma estatutaria como la política climática de la compañía serán sometidas a votación de los accionistas en la junta general convocada para el 18 de junio.

“Iberdrola tiene por costumbre elevar a estatutos los temas críticos para la compañía”, destaca Roberto Fernández Albendea, director de reputación y RSC de Iberdrola. “Es, primero, muy democrático, porque lo llevas a voto de tus accionistas, y segundo, muy transparente, queda marcado a fuego en el documento que es fundacional para la compañía”, afirma Fernández Albendea, que resalta que esta iniciativa está siendo muy bien acogida por los inversores institucionales, a los que la compañía viene informando en el habitual road show previo a la junta general de accionistas y con los que está en contacto de forma permanente durante todo el año.

Prevé ser climáticamente neutra en 2030 en Europa y a nivel global en 2050

El máximo órgano de gestión del grupo se implica, de esta forma, directamente en la lucha contra el cambio climático. Y expresa la ambición de ser climáticamente neutra en Europa en 2030 y a nivel global en 2050, fijando objetivos intermedios de reducción de emisiones: Iberdrola reducirá sus emisiones globales de CO2 en un 86% para 2030, con respecto a 2000, y se ha fijado como objetivo reducir la intensidad de emisiones de CO2 a 50 g CO2/kWh. Dispondrá además de una estrategia e inversiones consistente con los objetivos de emisiones, definiendo las metodologías que evaluarán su cumplimiento.

Trabajo por hacer

Porque a pesar del camino recorrido, desde el grupo reconocen que todavía queda trabajo por hacer. “Nosotros empezamos a invertir en renovables hace 20 años y nos pilla con los deberes hechos, nuestro plan de acción climática está muy avanzado. El año pasado tuvimos menos de 100 g, tuvimos 98 g de CO2 por cada kWh producido. Hemos hecho una transición que nos ha situado en una posición dos tercios por debajo de emisiones de los competidores europeos”, señala el directivo de Iberdrola. Sin embargo, reconoce que “aunque estamos en cabeza, esto hay que seguirlo muy de cerca. Hay que seguir invirtiendo en renovables. En el año 2025 tendremos el doble de renovables en megavatios que en el año 2019”.

Para alcanzar sus objetivos, Iberdrola realizará inversiones por 75.000 millones de euros hasta 2025 –serán 150.000 millones de euros a 2030– destinados principalmente al desarrollo de más renovables y redes inteligentes, que le permitirán duplicar la capacidad renovable hasta los 60.000 MW en el periodo; serán cerca de 100.000 MW en una década.

La política de acción climática de Iberdrola, además de la elaboración del plan de acción, establece entre sus líneas de actuación prioritarias la contribución a la electrificación de la economía. Para ello, establece que el grupo apoyará iniciativas regulatorias que fomenten, por ejemplo, la movilidad eléctrica y las bombas de calor; el principio de “quien contamina paga”; la eliminación de subsidios a tecnologías o sectores de altas emisiones, al análisis de los riesgos derivados del cambio climático y, en general, el desarrollo de una transición energética real y global.

La capacidad renovable se duplicará en 2025, hasta los 60.000 megavatios

“La gran idea de Iberdrola es que la solución al aspecto energético del clima es electrificar la economía, que significa que todo aquello susceptible de ser electrificado, nuestra primera opción es electrificar”, explica Fernández Albendea. “En el transporte por carretera estamos convencidos de que la solución es eléctrica, no es el gas, porque es mucho más eficiente económicamente y mucho más limpio. Luego vemos que hay un nicho, el transporte pesado. A fecha de hoy, con la tecnología que tenemos, es posible que la solución sea el hidrógeno”. “Y en cuanto a la calefacción doméstica, la posición de Iberdrola es que el método más eficiente es electrificar a través de bomba de calor. Una diferencia en eficiencia y coste tremenda respecto a la alternativa del uso de hidrógeno en redes normalmente distribuidoras de gas”, asevera.

La compañía quiere seguir asumiendo una posición de liderazgo en la lucha contra el cambio climático, directamente y a través de alianzas con otros agentes, y promover una cultura social orientada a fomentar la sensibilización de sus grupos de interés sobre la magnitud de este reto y los beneficios asociados a su logro.

Movilidad eléctrica

Iberdrola está instalando estaciones de recarga de vehículos eléctricos en las principales autovías y corredores de España, así como en los espacios de acceso público de las principales ciudades, donde suma ya 1.500, para un total de 10.000 si se incluyen los instalados en oficinas, tiendas, centros comerciales, viviendas, etc. El plan de la compañía incluye la puesta en marcha de al menos una estación de recarga rápida cada 50 kilómetros.

Para Roberto Fernández Albendea, la red de recarga no va a ser un obstáculo para el despliegue del coche eléctrico, “que es una cuestión de inversión y de decisión política”, asegura. En su opinión, el gran obstáculo ahora es la autonomía y el coste del vehículo. “Nuestros expertos anticipan que en cuestión de tres, cinco años, una y otra van a equipararse con el vehículo de combustible fósil. Una vez que eso se solvente, yo creo que la red de recarga se puede desarrollar a muchísima velocidad”.

Según el responsable de reputación y RSC de Iberdrola, en términos de uso, “nosotros creemos que la mayoría de recargas se van a efectuar en las casas, en los parkings privados de los edificios, de las oficinas, etc. En ese tipo de uso del coche la recarga va a ser por la noche, cuando aparques. Y además son recargas que no van a precisar una gran inversión”.

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