Buffett y Munger cargan contra SPAC, bitcóin, y brókers gratuitos

Berkshire Hathaway ganó 7.000 millones de dólares en el primer trimestre, un 20% más

El presidente de Berkshire Hathaway, Warren Buffett, y su vicepresidente, Charlie Munger.
El presidente de Berkshire Hathaway, Warren Buffett, y su vicepresidente, Charlie Munger.

Warren Buffett tiene 90 años. Su mano derecha, Charlie Munger, tiene 97 años. Ambos son el tándem al frente de Bershire Hathaway, un holding financiero que tiene un valor bursátil de 631.000 millones de dólares y que en 2019 ganó 81.000 millones de dólares. El sábado ambos participaron en la convención anual de la compañía (celebrada esta vez en Los Ángeles, en lugar de Omaha -Nebraska-, la localidad natal de Buffett).

Sus palabras, como siempre, han sido un acontecimiento mundial. Las tres horas y media de preguntas de los inversores han dado juego para ocupar las portadas del Financial Times hasta la cadenas de mayor audiencia. De hecho, el portal Yahoo Finance se había hecho con los derechos exclusivos para retransmitir la conferencia de los dos gurús bursátiles.

En el argot de los nostálgicos del fútbol ha calado el adagio "odio eterno al fútbol moderno" (que proviene de una canción de la Fundación de Raperos Atípicos de Cádiz, FRAC) para hablar de los buenos tiempos del balompié. De igual modo, Buffett y Munger declararon el sábado su "odio eterno" a las finanzas modernas.

Salvando las distancias, el oráculo de Omaha (Buffett) y su Sancho Panza, se despacharon contra la fiebre de las criptomonedas, sobre el auge de las salidas a Bolsa de compañías vacías para hacer adquisiciones (SPAC, por sus siglas en inglés), o sobre la coordinación de pequeños inversores minoristas para comprar una compañía casi en quiebra, GameStop, para doblarle el brazo a los grandes tiburones de Wall Street. 

Preguntados por las inversiones en bitcoíns y otras monedas virtuales, Munger fue taxativo: "creo que todo el maldito desarrollo es repugnante y contrario a los intereses de la civilización". Los defensores de los criptoactivos consideran que es bueno que haya una alternativa al dinero fiduciario, un contrapoder a los Estados y los bancos centrales. El viejo rockero no respalda esa visión y cree absurdo pagar cientos de miles de dólares por unos códigos electrónicos.

Warren Buffet, quien tiene un patrimonio de 103.000 millones de dólares (por su participación en Berkshire Hathaway) y lleva más de una década entre los 10 hombres más ricos del mundo, también expresó su opinión sobre las SPAC. Este tipo de compañía salen a Bolsa con la intención de comprar negocios no cotizados. Es una forma indirecta de hacer un estreno bursátil, pero cumpliendo con menos requerimientos. Eso sí, los inversores acaban dando un cheque en blanco a los directivos de la firma, con la esperanza de que lo aprovechen sabiamente. 

"Es terrorífico. Generalmente [las SPAC] tienen que gastar su dinero en dos años, según tengo entendido. Si me pones una pistola en la cabeza para comprar una empresa en dos años, la compraría", explicaba horrorizado Buffett, ante la obligación de gastar el dinero recaudado sí o sí.

Berkshire Hathaway, el holding de Warren Buffett,  ofreció el sábado sus resultados, indicando que ya se ha recuperado de los peores efectos de la pandemia de Covid-19. Además, ha ampliado sus agresivas recompras de acciones por valor de 6.600 millones de dólares.

Los resultados del primer trimestre sugieren que el conglomerado con sede en Omaha, Nebraska, cuyas docenas de negocios operativos incluyen el ferrocarril BNSF y el seguro de automóviles Geico, puede haber superado ya los peores efectos de la pandemia, incluida la pérdida de decenas de miles de puestos de trabajo.

Otra de las preguntas fue sobre el bróker gratuito Robinhood. Durante el confinamiento vivido el año pasado, a causa del Covid-19, hubo muchas personas que se acercaron por primera vez al mundo de la inversión a través de los nuevos brókers de acciones. Estos llegan a ofrecer programas en los que no hay comisiones por comprar y vender acciones.

Los usuarios de uno de estos brókers, Robinhood, coordinados a través de una web de foros, Reddit, se coordinaron a comienzos de 2021 para comprar las acciones de GameStop, una cadena de juegos electrónicos que estaba al punto de la quiebra. Esta compañía había acumulado muchas posiciones en corto (grandes fondos de inversión que apostaban por la quiebra de la compañía), pero la entrada de nuevos inversores disparó el preció y dobló la mano de los hedge funds, que perdieron miles de millones de dólares.

A pesar del relato que llegó al gran público, de la victoria de David frente a Goliath, Charlie Munger considera que la actividad de estos brókers gratuitos es como "ponerle un capote delante toro. Es terrible que algo así atraiga inversiones de personas civilizadas y ciudadanos decentes. Está profundamente mal. No queremos hacer dinero vendiendo cosas que son malas para la gente".

Las recompras de acciones han permitido a Buffett utilizar el exceso de capital, en tanto en cuanto las adquisiciones de empresas enteras se han vuelto más difíciles, lo que refleja las altas valoraciones y el crecimiento de las conocidas como SPAC. Berkshire recompró 24.700 millones de sus propias acciones en 2020.

Las ganancias operativas del primer trimestre aumentaron un 20% hasta 7.002 millones, o alrededor de 4.600 dólares por acción de clase A. Además, se apuntó 11.710 millones en ingresos.

En Berkshire Hathaway, las ganancias casi se duplicaron en la unidad de vivienda móvil Clayton Homes a medida que aumentaron los ingresos por ventas y disminuyeron las pérdidas crediticias. Mientras tanto, las ganancias antes de impuestos de minoristas como Nebraska Furniture Mart y See's Candies aumentaron a más del doble, ya que los concesionarios de automóviles de Berkshire vendieron más vehículos y algunos resultados superaron los niveles previos a la pandemia a pesar de las interrupciones de la cadena de suministro.

Una unidad que todavía tiene problemas es el fabricante de repuestos para aviones Precision Castparts, que en 2020 sufrió una amortización de 9.800 millones de dólares y eliminó 13.400 puestos de trabajo.

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