Así será el nuevo Metrópolis: hotel, restaurantes, club privado, spa...

El Grupo Paraguas rescata el histórico edificio de 6.000 metros cuadrados y lo convertirá en un espacio de lujo

El edificio Metrópolis, en la confluencia de la calle de Alcalá y la Gran Vía madrileña.
El edificio Metrópolis, en la confluencia de la calle de Alcalá y la Gran Vía madrileña.

Una nueva vida para el majestuoso edificio Metrópolis, con una cúpula coronada por la estatua de una victoria alada, obra de Federico Coullaut Valera, que separa el nacimiento de la Gran Vía madrileña de la calle de Alcalá. Hace dos años, el destino del inmueble, propiedad desde 1972 del grupo asegurador Metrópolis, iba a ser otro, ya que la compañía había decidido alquilar su sede para convertirla en oficinas. De hecho, se llegó a subastar ­buena parte de su contenido –de ello se encargó la firma Ansorena–, como los moldes de la victoria alada, el farol de la entrada, el mobiliario de oficina de principios del siglo XX, una máquina Hispano Olivetti y varios sofás tipo Chester.

En medio de este desmantelamiento se cruzaron dos visionarios, Sandro Silva y Marta Seco, propietarios del Grupo Paraguas, que en 2004 abrió su primer restaurante, El Paraguas, al que siguieron Ten con Ten, Ultramarinos Quintín, Amazónico y The Jungle Jazz Club, Numa Pompilio, Aarde y Origen. Vieron la oportunidad, más allá del romanticismo de transformar un bloque destinado a oficinas y centros de trabajo coworking, en un espacio exclusivo dedicado al ocio, la cultura y el turismo de lujo. El edificio reflejo de la arquitectura beaux arts, de estilo clásico académico, cuenta con una superficie de 6.000 metros cuadrados, y aunque el proyecto, según fuentes de la propiedad, se encuentra en una fase inicial, está previsto que esté acabado a finales de 2022.

Detrás de sus elegantes muros, de 45 metros de altura, seis plantas y dos sótanos, habrá espacio para un hotel boutique, un spa, un club privado y varios restaurantes, de cuyas obras se encargará el arquitecto interiorista Lázaro Rosa-Violán. En este proyecto van de la mano del socio turco, Dogus Group, que en 2017 compró el 40% del Grupo Paraguas por 70 millones de euros. Si se tiene en cuenta el importe de la operación, el grupo de restauración fue valorado entonces en 175 millones de euros.

Se trata de uno de los mayores conglomerados empresariales de Turquía, fundado en 1951 en Estambul, que cuenta con participaciones en más de 250 empresas de diferentes sectores de la construcción, moda, relojería, coches, canales de televisión, turismo, ocio y restaurantes. Entre ellos, son propietarios del grupo Zuma, del que se rumoreó que podría abrir restaurante en Madrid, donde también compró en 2016 por 180 millones el hotel Villa Magna a la familia portuguesa Queiroz Pereira, y que posteriormente vendió a la inmobiliaria mexicana RHL Properties por 210 millones de euros. También compartió accionariado con el BBVA en el banco turco Garanti.

Por su parte, el Grupo Paraguas ha sido uno de los más rompedores dentro de la restauración madrileña. Después de crear tendencia con espacios y conceptos únicos, dar empleo a más de un millar de personas, y de convertir la calle Jorge Juan en uno de los destinos gastronómicos de la ciudad, además de dar de comer a la élite, desde empresarios, políticos, futbolistas, profesionales de todo tipo o estrellas de cine, tienen la mirada puesta en el mercado internacional, donde ya han probado suerte con las aperturas a finales de 2019 de Amazónico en la capital británica y en Dubái, a los que sumarán otros tres en Doha, Riad y Las Vegas.

Con la llegada del Grupo Paraguas, el edificio Metrópolis será uno de los puntos neurálgicos de la ciudad, dado que a escasos metros se encuentra una de las aperturas más recientes en Madrid, el hotel Four Seasons, que forma parte del complejo Canalejas, cuya galería está previsto que se abra en los próximos meses.

Metrópolis fue concebido en 1907 por los arquitectos franceses Jules y Raymond Février para acoger la firma de seguros La Unión y el Fénix, aunque las obras fueron finalizadas en 2010 por el español Luis Esteve Fernández-Caballero. Se inauguró el 21 de enero de 1911, coronado entonces por una estatua de bronce que representaba a Gamínedes sobre un Fénix, y que fue modificada cuando cambió de propietario. Hasta 1921 fue el edificio más alto de Madrid, relevo que cogió el Palacio de la Prensa, con sus 58 metros de altura. Cuenta además con 11 conjuntos escultóricos bajo la cúpula: una obra de Mariano Benlliure, cuatro laterales y seis en la rotonda, firmadas por Saint Marceaux y L. Lambert, que representan a la minería, comercio, agricultura e industria. Los 205 focos que lo iluminan brillarán en 2022 de otra manera.

 

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