Mercado de capitales

Las emisiones corporativas se disparan un 116% en el arranque de año

Las financieras caen un 43% por los menos requisitos regulatorios

Emisiones pulsa en la foto

Le costó arrancar, pero conforme avanzaban las semanas la actividad en el mercado de capitales fue tomando impulso. En un inicio de año en el que los emisores públicos han ocupado un papel protagonista, el volumen de emisiones corporativas no perdió brillo. Entre enero y marzo las empresas españolas levantaron en el mercado 9.400 millones, un 116% más que en el mismo periodo de 2020. Más modesto es el comportamiento que registraron las emisiones financieras. En el primer trimestre el volumen de deuda adjudicado por las entidades alcanzó los 7.125 millones, un 42,68% menos que en el mismo periodo del ejercicio anterior. Es decir, los primeros meses del año vienen a corroborar la tendencia vivida en 2020 con una caída significativa de las emisiones financieras y una mayor actividad por parte de los emisores corporativos.

Dentro de las operaciones efectuadas por la banca, las emisiones sénior preferente y las sénior non preferred han ocupado un papel destacado con un total de cinco operaciones por importe conjunto de 4.750 millones, el 66,6% del total. Entre los nombres que han optado por este tipo de deuda para cumplir con los requisitos regulatorios sobresalen Santander (2.250 millones), CaixaBank (1.000 millones) y BBVA (1.000 millones). Además de este protagonismo, la entidad que preside Ana Botín y la que pilota Carlos Torres han introducido por primera vez la opción de amortización anticipada. Hasta la fecha las entidades no habían recurrido a esta fórmula porque se desconocía cómo computaba a la hora de cumplir con las exigencias de MREL. Por su parte, CaixaBank ha optado por la etiqueta verde aprovechando la buena acogida que está teniendo este tipo de deuda en el mercado, lo que ha permitido a los emsiores rebajar el coste.

Solo Sabadell y Abanca han recurrido a la venta de bonos contingentes convertibles (cocos). La deuda subordinada ha quedado relegada a un segundo plano con dos operaciones: Sabadell (500 millones) y CaixaBank (1.000 millones).

Las inyecciones de liquidez puestas en marcha por el BCE tras el estallido de la pandemia se ha traducido en una caída en picado de las emisiones de cédulas, un tipo de deuda destinada a aumentar los colchones de liquidez. En lo que a duraciones se refiere, la banca ha optado por ampliar los vencimientos en línea con los emisores públicos. Los tipos cero han propiciado este movimiento, garantizando a las entidades un coste bajo durante más tiempo.

De cara a los próximos meses desde Natixis apuntan que “la apelación al mercado de las entidades dependerá de la refinanciación de referencias existentes, más que de la necesidad de captar fondos adicionales que no tengan que ver con esta refinanciación o con el cumplimiento de las exigencias regulatorias”. En la caída de las emisiones financieras ocupa un papel relevante la flexibilización regulatoria por parte del BCE, algo que ya se dejó sentir en 2020.

La mayor actividad del trimestre ha venido de la mano de los emisores corporativos, que en línea con lo que señalan los expertos de Natixis, han aprovechado las buenas condiciones financieras para aumentar sus colchones de liquidez. Las tensiones vividas en las Bolsas y en las rentabilidades de la deuda soberana no se han trasladado a los mercados de crédito, que se han mantenido solventes. Esto ha impulsado a los inversores que buscan un extra de rentabilidad al asumir una mayor subordinación. Aquí la deuda híbrida se ha revelado como el gran aliado. En los tres primeros meses del año se efectuaron cuinco operaciones de este tipo por importe de 4.350 millones, el 46,3% del total. "Con este tipo de instrumentos los emisores apuntalan sus calificaciones crediticias, ya que computan como capital en un 50% según la metodología de las principales agencias de rating, y también fortalecen su posición financiera, así como los niveles de liquidez", señalan desde Unicredit.

Junto a estas colocaciones, entre enero y marzo las buenas condiciones del mercado y la mayor tolerancia al riesgo fue el caldo de cultivo perfecto para la emisión de deuda sin grado de inversión. Vía Célere e IAG son los representantes de esta corriente.

Dentro de la deuda con grado de inversión, Cellnex fue el emisor más activo (2.250 millones). La necesidad de captar recursos para financiar las compras explican esta hiperactividad. Un escalón por debajo se sitúa Iberdrola que con la emisión de 2.000 millones de deuda híbrida verde se consolida como el mayor grupo emisor de bonos verdes del mundo.

Para los próximos meses los expertos creen que las empresas seguirán aprovechando las buenas condiciones para ampliar los colchones de liquidez para poder frente a la situación actual y proceder a la recompra de bonos. Asimismo no descartan que las firmas que aún no lo han hecho se sumen a la emisión de deuda híbrida.

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