La cobertura sanitaria tras la pandemia

Los riesgos relacionados con la salud no se limitan al tratamiento del enfermo, y los crónicos requieren apoyo psicológico

La pandemia de Covid-19 ha puesto de relieve la importancia de la cobertura sanitaria y el papel que ha de desempeñar el sector asegurador a la hora de crear una sociedad más resiliente. También se ha observado en qué medida los riesgos relacionados con la salud no se limitan al tratamiento del enfermo, porque su situación genera un efecto en cadena que hace necesaria una mayor atención a los familiares que son dependientes del paciente y a los que le tienen que cuidar. Y que las necesidades de los enfermos crónicos van más allá de la atención sanitaria más inmediata, abarcando otras áreas como el apoyo psicológico o la atención a otras responsabilidades que por su situación no es capaz de atender.

Ante esta realidad, las reaseguradoras se encuentran ante una oportunidad única para añadir más valor a un sistema sanitario como el español, que ha demostrado mayor fortaleza cuando todos sus elementos, tanto públicos como privados, trabajan en sintonía, y no como recursos estancos.

En definitiva, ha puesto de manifiesto que la innovación va a ser clave para crear un sistema sanitario capaz de responder a los nuevos retos que surjan en la era pos-Covid, con productos que complementen la oferta de la sanidad pública y ayuden a cubrir las carencias en materia de atención sanitaria de los diferentes grupos de población.

El sistema de salud español garantiza la cobertura universal de todos los residentes, con un gasto que representa aproximadamente el 9% del Producto Interior Bruto. Sin duda, es un orgullo que nuestro país figure entre los países que más gastan en sanidad de la Unión Europea.

El tratamiento de los pacientes con cáncer y otras enfermedades críticas también está cubierto por el Estado, e incluye la atención preventiva y la disponibilidad de terapias tecnológicamente avanzadas llevadas a cabo por excelentes equipos médicos en modernas instalaciones hospitalarias.

En este contexto, el papel de las compañías privadas de seguros de salud se ha centrado en la creación de paquetes a medida y de valor añadido que complementan el sistema de salud público general, ofreciendo más flexibilidad y un enfoque personalizado, especialmente para aquellos que necesitan una atención continuada, como, por ejemplo, los enfermos de cáncer.

En gran medida, el modelo se ha mostrado eficaz durante muchos años, pero ahora, gracias a las oportunidades que presentan las nuevas tecnologías, ha llegado un momento de optimizar el sistema para que responda mejor a los nuevos retos, muchos de los cuales no eran aparentes antes de la llegada de la pandemia.

Y una de las soluciones que parecen más sencillas de abordar es la creación de un ecosistema de salud coordinado a través de una interfaz digital con paquetes de servicios de seguros completos. La creciente importancia de los ecosistemas digitales está teniendo un gran impacto en el sector asegurador.

Este ecosistema estaría compuesto por proveedores de servicios que prestarían sus servicios a través de módulos personalizables adaptados a las necesidades de los pacientes con enfermedades graves. Los servicios podrían abarcar desde derechos a horas de especialistas en cuidado de niños, profesores de educación a domicilio, servicios de limpieza del hogar, nutricionistas, enfermeras, servicios de entrega –de comestibles en general, pero también de comidas preparadas, productos farmacéuticos, ropa y necesidades del hogar– hasta fisioterapia, transporte privado, etc.

El objetivo del ecosistema será garantizar que los pacientes de enfermedades graves reciban la atención necesaria, pero también reducir los niveles de estrés que también pueden provocar recaídas o el empeoramiento de sus enfermedades.

La pandemia ha demostrado la importancia de la digitalización en nuestro día a día, por lo que la distribución digital de estos productos es fundamental para la creación del ecosistema.

El mayor reto será buscar nuevos modelos más sostenibles que el actual, más centrados en el uso eficaz y eficiente de la tecnología y los datos para identificar las señales tempranas de las enfermedades, permitiendo el intercambio y procesamiento de datos entre las diferentes partes involucradas.

Y una parte importante de la solución será facilitar que el sistema público y privado se apoyen mutuamente para crear un modelo que responda de forma más inteligente a las necesidades de cada uno de los ciudadanos. Con todo ello, se trata de permitir que un sistema que ha funcionado tan bien y durante tantos años siga dando lo mejor de sí incluso cuando tiene que enfrentarse a grandes desafíos como el que ha centrado los focos en el último año.

Santiago Arechaga es CEO de Swiss Re para Iberia