Marian Otamendi: “Se debería ayudar al vino de Canarias igual que al plátano”

Emprendedora, ha montado varias empresas, algunas en el sector de las renovables, y es promotora del World Football Summit

Marian Otamendi: “Se debería ayudar al vino de Canarias igual que al plátano”

Estudió Historia en la Universidad de Navarra, en la especialidad de contemporánea. A Marian Otamendi (Pamplona, 1972) le gustaba el mundo de la edición y se marchó a Londres, donde trabajó inicialmente en una biblioteca, aunque su intención era trabajar en una editorial. Consiguió empleo en una de las mayores editoriales británicas, Dorling Kindersely, y allí comprobó lo que decía un editor en su biografía cuando desmitificaba el trabajo de los editores, una ocupación lejana a la de leer manuscritos delante de una chimenea, pensando que ese libro pasaría a la historia. 

Después de 18 meses de estrés, se puso a ojear la sección de empleo de The Guardian, y encontró un anuncio de AFA Press con la imagen de una chica pisando una bola del mundo, y una irresistible oferta: “¿Quieres viajar 11 meses al año?, ¿quieres conocer mundo?”. Se trataba de vender derechos de publicación por páginas. Empezó trabajando en Nigeria, vendiendo publirreportajes a empresas. Estuvo en 15 países diferentes, ganaba dinero. Cuando estuvo de cumplir 30 años, se planteó regresar a Londres o a Madrid. Ganó España. Con los contactos que había hecho en ese tiempo, montó una empresa con un jefe, que había tenido, noruego. Cuando le dijo a su padre, Juan José Otamendi, copropietario de Bodegas El Grifo, que iba a montar una empresa, este intentó disuadirla. No lo consiguió: dirige Nexus Fostering Partnership, empresa promotora de World Football Summit, pero también fue directora comercial en empresas del sector renovable como Enerco Renovables o Cubierta Solar, así como socia fundadora de Titanium Solutions, empresa dedicada a la gestión comercial y representación empresarial. También es consejera de la bodega familiar, ubicada en Lanzarote.

A pesar de que su padre intentó convencerla, ¿ya lleva varias empresas en su haber?

Con algunas, lo pasé mal porque tuvimos que cerrarlas, como fue el caso de la de las placas de fotovoltaica, y me dije que nunca más volvería a montar una empresa en mi vida, lo volví a hacer. Después de eso estudié un MBA en el IE, quise trabajar en una multinacional, por cuenta ajena y sin correr riesgos, pero soy chica fácil. Y un socio que tenía en Costa de Marfil, me propuso montar una empresa y me subí al barco. Nuestro proyecto estrella es el fútbol. Tuvimos suerte porque el Alto Comisionado del Gobierno para la Marca España, Carlos Espinosa de los Monteros, nos nombró proyecto marca España.

¿En España se cuida a los emprendedores?

A las pequeñas y medianas empresas se les pisa la cabeza, el emprendimiento está mal visto, no se incentiva. Ya me lo decía mi padre, que era una osada, además de provengo de una familia de opositores y economistas del Estado. El emprendedor tiene mucho mérito, la soledad que sientes es terrible. Pero hay que ser valiente. Yo no sabía nada de fútbol y organizamos un congreso de la industria de este deporte. Siempre digo que no sabemos de nada, pero somos resolutivos. Lo importante es tener el teléfono de quien sabe, y a mí lo que me gusta es ejecutar.

Además, es consejera en la bodega más antigua de Canarias y una de las más antiguas de España, que hace vino desde 1775.

Lo que yo intento es aportar innovación, nuevas ideas, y las personas que no sabemos de algo tenemos la osadía de la inconsciencia, pensamos fuera del box. Los propietarios de la bodega son mi padre y mi tío [Juan José y Fermín Otamendi Rodríguez-Bethencourt]. Me involucro mucho, porque además queremos expandirnos, ya que el 70% de nuestro vino se queda en Canarias, y queremos dar un salto.

¿Cómo visualiza la bodega en los próximos años?

Más prémium de lo que es. Queremos reposicionar la bodega, ponerla más arriba y con menor dependencia de los ciclos negativos de Canarias. Que sea reconocida por su valor de marca, ya que cultivamos la viña como antes, con varietales prefiloxera [la plaga que arrasó buen parte del viñedo español en la década de 1878]. Las variedades de uva son endémicas de Canarias. Es un atributo de exclusividad.

¿Cuánto vino producen al año?

Somos uno de los principales productores con 350.000 botellas, pero no podemos aumentar la producción, porque el terreno no lo permite. El viñedo que tiene 30 hectáreas está sobre una zona volcánica, y tenemos que competir con todas nuestras armas, como son una producción única, con unos varietales únicos. Además, ahora somos uno más entre 200 viticultores. Y tenemos un museo, del que es culpable César Manrique, que visitan 80.000 personas al año.

¿El objetivo es vender más vino fuera de Canarias?

Esta es una labor concertada con la DO de vinos de Canarias, y se debería ayudar, hacer la misma promoción al vino que al plátano de Canarias. Te gustará o no, pero es un producto único, por eso se nos valora. Es una DO poco conocida, pero quien lo conoce lo valora, porque Lanzarote es uno de los mejores sitios del mundo, por eso tenemos que empezar una venta de alto valor.

¿Cómo les está afectando la pandemia?

Hemos facturado un 20% menos que en el año anterior, unos cinco millones de euros. Se han desplomado las visitas al museo, pero hemos trasladado las ventas del canal horeca a la alimentación. También hemos aumentado la venta online. Este tiempo de pandemia nos está sirviendo para explorar el futuro, para ver por dónde que queremos ir.

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