La gestión del Covid en el Vall d’Hebron se estudia en las aulas

El modelo de estrategia seguido por el centro hospitalario catalán llega al MBA

del IESE

Fachada del Hospital Vall d'Hebron, de Barcelona.
Fachada del Hospital Vall d'Hebron, de Barcelona.

La gestión de la primera ola del Covid-19 en el hospital Universitari Vall d’Hebron ha saltado a las aulas. La razón no es otra que, a la vez que se atendía a la mayor crisis sanitaria vivida en el mundo en el último siglo, el centro, de la mano del IESE, decidió dejar investigar y dejar por escrito cómo se gestiona una pandemia en un hospital –en este caso durante la primera ola–. El objetivo, que todo ello sirva de aprendizaje para los alumnos de MBA de la citada escuela de negocios a la hora de enfrentarse a una crisis. “Hemos podido ver un ejemplo real de la evolución de las distintas fases de una crisis y cómo encaja en la estrategia futura de un centro hospitalario”, aseguró el profesor del IESE y autor del caso, Jaume Ribera. Porque pocas crisis ha habido en los últimos años de la envergadura de la actual.

Y si algo ha aprendido el director del hospital, Albert Salazar, tal y como explicó este lunes durante la presentación de la investigación, ha sido a ordenar. “El porcentaje de improvisación fue altísimo, pasaban como mucho entre 24 y 48 horas antes de decidir y ejecutar, cuando lo normal es que entre la estrategia y la ejecución pasen meses y años”, aseguró el gestor, que cree que la citada investigación le ha servido para reflexionar, analizar las lecciones y mejorar. “El Covid no se ha marchado, sigue habiendo mucha incertidumbre, nadie puede asegurar qué nos puede pasar en las próximas semanas o en los próximos meses. Quedan incertidumbres todavía”.

Entre los elementos que destaca Salazar de la gestión de esta pandemia, destaca la anticipación que tuvieron a finales del mes de enero y de febrero al no minimizar las noticias procedentes de Wuham. “Empezamos a preparar protocolos en el servicio de urgencias y la adecuación de espacios e instalaciones para pacientes críticos. Veíamos que aquellos que tenían neumonía, en 24 horas ingresaban en la UCI, por lo que adecuamos espacios para atender esta necesidad, pasamos de tener 56 puntos críticos a tener 200. Estábamos preparados para tener hasta 300 pacientes en UCI, con 13 espacios diferentes, desde el gimnasio hasta los espacios de día”, rememoró el gestor, que canceló toda la actividad, salvo las emergencias, para dar prioridad a todos los casos de enfermos de coronavirus que llegaban al centro hospitalario.

Esto es, se suspendió toda visita ambulatoria y se reconvirtió en telemática o telefónica. “Eso nos proporcionó tener los recursos humanos disponibles para desarrollar más de 50 equipos profesionales dispersos por el hospital, para atender una sola enfermedad, neumonía por Covid”. Se decidió que alrededor de 800 trabajadores de administración, facultativos o farmacia teletrabajaran para evitar el riesgo de contagio.

Además de la adecuación de los espacios, se han extraído otras enseñanzas, aplicables a otros sectores u organizaciones en momentos de crisis, como son la importancia de la comunicación, y del liderazgo compartido. Eso significa, añadió Salazar, trabajar conjuntamente con los expertos de las diferentes unidades. “Este fue uno de los principales elementos que nos ayudó a responder al reto de la primera ola de la pandemia”. Las siguientes olas tuvieron ya otro tipo de gestión, porque se combinó “actividad Covid con la no Covid”, y la intensidad de los pacientes fue del 25% de la primera ola. Todo esto hace que en relación con el futuro, haya algunos aprendizajes que han venido para quedarse, como es el proceso de transformación de la organización, hacia una estructura más funcional, con menos jerarquía y más centrada en las necesidades del cliente. “Se trata de pensar en modelos de áreas de conocimiento, con más transparencia y con cercanía a las necesidades del paciente”.

Esto no es lo único, también quedó de manifiesto, añadió el director del Vall d’Hebron, que la relación con el territorio es importante, cada vez más. Colaborar con los centros residenciales, con la atención primaria, de trabajar en red, de crear un cluster de comunicación para dar cobertura a 500.000 ciudadanos de la parte norte de Barcelona. “Esa es la importancia del territorio, porque solos no llegamos a tener los mismos resultados”, señaló Salazar.

Por su parte, el profesor del IESE destacó que investigar sobre la gestión de la pandemia en una situación de emergencia como la actual supone un gran avance, “porque, hoy por hoy, no hay nada escrito sobre gestión de una pandemia en un hospital”.

 

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