David Macià “Bajamos el peso de la Bolsa porque hay señales de burbujas”

Director de inversiones y estrategia de mercados de Crèdit Andorrà AM

David Maciá, director de inversiones y estrategia de mercado del grupo Crédit Andorrà.
David Maciá, director de inversiones y estrategia de mercado del grupo Crédit Andorrà.

David Macià Pérez (Barcelona, 1975) es el máximo responsable de inversiones de Crédit Andorrà, que ofrece asesoramiento y gestión a un volumen de activos de 4.100 millones de euros. El grupo se encuentra en pleno proceso de cambio de marca. Antes operaba en España con sus filiales Banco Alcalá y Gesalcalá, que ahora han pasado a denominarse Creand Wealth Management y Creand ­Asset Management, respectivamente. Este gestor, que lleva 25 años en el mundo de la inversión, considera que el presente ejercicio es uno de los más difíciles a los que se ha enfrentado a lo largo de su carrera.

¿Qué previsiones tienen para 2021? ¿Cómo ven los mercados?

El entorno es extremadamente complejo. Por un lado, vamos a ver una aceleración de la macroeconomía. También esperamos que a mediados de año se dispare la demanda de viajes, de ocio..., lo que va a apuntalar el consumo. Tenemos el soporte de los bancos centrales, que van a seguir inyectando liquidez, y, además, ahora políticas fiscales expansivas. Ahora bien, muchos activos de riesgo cotizan a niveles superiores a los que tenían antes de la pandemia, lo cual parece a todas luces excesivo. La inundación de liquidez va a provocar pequeñas burbujas, que acabarán explotando.

¿Qué tipo de fondos están vendiendo más?

Sobre todo la gama Active Allocation. Se trata de fondos de fondos, en los que buscamos a los mejores gestores del mundo para cada tipo de activo. Además, incluimos a varios de ellos, para diversificar el llamado riesgo del gestor. Vamos modulando el riesgo según el momento del mercado. También hacemos alguna inversión directa.

¿Qué nivel de riesgo tienen ahora en estos fondos?

Hace un año, antes de que estallara la pandemia, nuestro fondo flexible solo tenía un 35% de Bolsa. Tras las caídas, aprovechamos para reinvertir y llegamos al 75%. Ahora volvemos a tener un nivel muy bajo porque vemos algunas señales de formación de burbujas. Solo el 33% en renta variable. Creo que este año es más probable que veamos importantes caídas, más que fuertes revalorizaciones. Estamos invertidos en fondos muy globales, con un cierto sesgo hacia China. Y siempre fondos donde se priorice la calidad.

Lo que hemos vivido con el caso GameStop y las inversiones masivas de minoristas, ¿es un síntoma de burbuja?

Refleja claramente que hay una complacencia excesiva. Que un grupo de minoristas se ponga a apostar contra varios hedge funds que tienen posiciones cortas es muy llamativo. No solo fue Game­Stop, también BlackBerry o AMC. Como consecuencia, hubo revalorizaciones exageradas, que ya han ido remitiendo. Esto tiene más que ver con la especulación que con la inversión. A ningún cliente nuestro le diríamos que siguiese recomendaciones surgidas en un foro.

¿Qué sectores intentan evitar?

A mí me da miedo invertir en televisiones porque es una industria en declive. Puede que una acción lo haga puntualmente bien una temporada, pero lo normal es que a la larga vaya menguando. Creo que es muy importante si inviertes en un sector ganador o en un sector que está en fase de decrepitud.

¿Cree que la valoración de Tesla puede reflejar también una cierta euforia del mercado?

Tesla vendió el año pasado 500.000 coches, pero vale más que 12 mayores fabricantes que, en conjunto, produjeron 49 millones de vehículos. Además, no es el único fabricante de coches eléctricos. Toyota o BMW están ofreciendo prestaciones excelentes en este tipo de modelos. Por otra parte, hasta Apple se está planteando entrar en este segmento. Tesla cotiza como supergran ganador de este movimiento, pero no es tan evidente que lo vaya a ser. Creo que es difícil que salga esa apuesta tan bien.

¿Qué sectores ven como ganadores?

El digital, evidentemente. Hay compañías como Netflix que han introducido un factor disruptor, tanto en el negocio del cine como en el de las televisiones. Es verdad que siempre ha cotizado a precios muy caros, pero ha cumplido. Cada vez el ocio va más hacia la televisión a la carta y, en esta batalla, el catálogo es fundamental. Hoy por hoy, Netflix no contabiliza su propio catálogo como un activo clave, pero en los próximos años acabará sacándole mucho provecho.

¿Tan relevante es la propiedad de los catálogos?

Disney pagó 71.000 millones de dólares por el catálogo de la Fox. El catálogo de Netflix tiene un valor, que es un intangible. Es un activo que solo se contabiliza como un coste. Creemos que será un factor importante para que Netflix prevalezca sobre sus competidores.

¿Qué otras compañías les interesan, al margen de los gigantes tecnológicos?

Un buen ejemplo, por contraste a Netflix, es Airbus, el fabricante de aviones. Me parece evidente que va a poder sobrevivir a la pandemia. La compañía opera en un mercado que es prácticamente un duopolio, controlado por ellos y Boeing. Además, es un negocio donde es difícil que haya una disrupción. Las acciones de Airbus todavía cotizan por debajo de los niveles prepandemia. Tal vez en el futuro se viaje menos que antes, pero se seguirá volando. Y las compañías tendrán que ir renovando sus flotas de aviones para hacerlos menos contaminantes.

Este tipo de inversión es lo que se suele denominar value investing... que no ha funcionado muy bien en los últimos años.

Estas etiquetas de inversión value o inversión growth me parecen un tanto obsoletas. Todos queremos comprar compañías infravaloradas por el mercado, para que se revaloricen. Ahora bien, en mi caso, priorizo especialmente la calidad de la compañía. Invierto en empresas en las que, si cae su cotización, no tengo ningún miedo a comprar más acciones. A partir de ahí, sí que combinamos una mezcla de un enfoque más parecido al growth, con compañías tecnológicas, y otro más parecido al value.

¿Por qué ha ido tan mal la inversión en valor los últimos 10 años?

Porque han estado en un segmento que ha perdido el favor del público. También ha influido la irrupción de la gestión pasiva, con flujos de inversiones que no discriminan a la hora de invertir. Los gestores que estaban acostumbrados a eso han tenido difícil reconvertirse y han caído en trampas de valor. Seguramente que 2021 será un año magnífico para ellos. En el value hay oportunidades que, con paciencia, van a salirse del mapa.

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