Jerome Powell le complica la vida a Christine Lagarde

El objetivo de la Fed de superar el 2% de inflación durante un tiempo hace subir a los bonos de todo el mundo y bajar al dólar

Jerome Powell, en diciembre, en el Senado de EE UU.
Jerome Powell, en diciembre, en el Senado de EE UU. REUTERS

La política de un banquero central puede convertirse en el problema de otro fijador de tipos. Los rendimientos de los bonos mundiales están subiendo, en parte porque el jefe de la Reserva Federal de Estados Unidos, Jerome Powell, dice que quiere que la inflación supere el 2% durante un tiempo. Su enfoque también mantendrá la debilidad del dólar. Todo esto no ayuda a Christine Lagarde, la jefa del Banco Central Europeo.

Unido a los grandes planes de estímulo del presidente Joe Biden, el mensaje de Powell, destinado a mejorar el mercado laboral, ha llevado a los inversores a anticipar una subida de precios. Una medida de mercado de las expectativas de inflación en Estados Unidos, la tasa de equilibrio a 10 años, ha subido por encima del 2,2% hasta su máximo desde 2014.

Debido a que los inversores quieren una compensación por el efecto corrosivo de la inflación en los rendimientos de la renta fija, los rendimientos de los bonos del Gobierno de Estados Unidos también están subiendo. Los de los bonos del Tesoro a 10 años alcanzaron el martes un máximo de 11 meses del 1,27%.

Lo que ocurre en el mayor y más líquido mercado de bonos del mundo tiene repercusiones en la zona euro. Los rendimientos de la deuda pública alemana a 10 años subieron a un máximo de ocho meses del -0,36%. Esto ha sucedido a pesar de que es probable que el bloque tarde más en alcanzar la producción económica anterior a la pandemia que Estados Unidos y que genere menos inflación por el camino.

Es inoportuno para Lagarde. El objetivo de sus casi 2 billones de euros de compras de activos de emergencia es reactivar la inflación y el crecimiento manteniendo bajos los costes de los préstamos en la zona de la moneda única. La presión al alza de los rendimientos de referencia va en contra de ello.

Tampoco le gustará otro subproducto de la política de Powell: la debilidad del dólar. El billete verde alcanzó en enero su mínimo desde 2018 frente al euro. El jefe de la Fed no está de humor para subir los tipos de interés a corto plazo en un futuro próximo, y cualquier repunte de la inflación estadounidense erosionará el interés ajustado a la inflación que obtienen los inversores en dólares. Si, como consecuencia, gravitan hacia el euro, se prolongará una subida de la moneda única que perjudicará a las exportaciones.

Es más, el esfuerzo de Powell por devolver a la economía estadounidense al pleno empleo podría hacer la vida del BCE aún más incómoda a largo plazo. Ese es uno de los dos objetivos oficiales del banco central estadounidense. El BCE solo tiene una misión, la de mantener la inflación en línea con su objetivo apenas inferior al 2%. Si considerara la posibilidad de aplicar políticas más estrictas cuando el aumento de los precios supere finalmente ese nivel durante un período sostenido, podría enfrentarse a presión política por no parecerse más a la Fed.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías