El 46% de España ha perdido más de la mitad de su población desde 1950

Funcas revela que 14 provincias llevan 70 años creciendo menos que la media nacional

El 46% de España ha perdido más de la mitad de su población desde 1950

El 46% del territorio español ha perdido más de la mitad de su población y, por tanto de su peso económico, desde 1950. Esta pérdida afecta a 23 provincias que han pasado a ser la "España despoblada", de acuerdo con el estudio La despoblación de la España interior editado por Funcas y para el cual solo se han considerado los municipios que no son capitales de provincia y que no superan los 50.000 habitantes.

Las provincias de la España despoblada son las nueve que comprende Castilla y León, las tres de la comunidad autónoma de Aragón y las dos de Extremadura, cuatro de Castilla-La Mancha (Albacete, Ciudad Real, Cuenca y Guadalajara), dos de Galicia (Lugo y Ourense), dos de la comunidad andaluza (Córdoba y Jaén) y La Rioja. Otras han perdido habitantes, como Asturias, pero su densidad de población supera a la media nacional y Álava, Almería, Navarra, Huelva, Lleida y Toledo han crecido demográficamente desde 1950 aunque tengan menos densidad que la media.

El informe revela que la tasa de crecimiento anual acumulativo del PIB desde el año 1950 ha sido un punto porcentual inferior a la media nacional en siete de estas provincias (Soria, Ávila, Cuenca, Zamora, Palencia, Segovia y Ourense) y medio punto inferior en otras siete (Salamanca, León, Lugo, Badajoz, Huesca, Teruel y Ciudad Real).

Hace 70 años, las 23 provincias recogían al 34,1% de la población española, incluidas las capitales y los municipios con más de 50.000 habitantes y generaban el 26,7% del Valor Añadido Bruto (VAB) de la economia nacional, con el 33,5% del

empleo. En 2019, estas mismas provincias acogían al 18,1% del total de habitantes del país, producían el 16,1% del VAB y solo aportaban el 17% del empleo nacional.

Las pérdidas demográficas y económicas tuvieron lugar, sobre todo, de la década de los 50 a la de los 80, pues "desde 1991 se detecta una estabilización de la población con un leve aumento en la primera década de este siglo". El tipo de población que abandona los municipios de la España despoblada son, en general, jóvenes y personas en edad de trabajar, lo que da lugar al envejecimiento (con tasas de casi 10 puntos porcentuales por encima de la media española, que es del 16%) y a un crecimiento vegetativo negativo.

Tres "Españas"

El estudio de Funcas distingue tres tipos de España despoblada: la que decrece, la que se estanca y la que remonta. En el primer grupo, al que denomina "el núcleo duro de la despoblación", se encuentran las provincias que más población han perdido, que tienen menos densidad de habitantes por kilómetro cuadrado, una población más envejecida y fuerte destrucción de empleo. Aquí se hallan Ávila, Cuenca, León, Zamora, Salamanca, Lugo, Ourense, Segovia, Palencia, Soria y Teruel. Sin embargo, dos de ellas, Salamanca y Segovia, no han perdido habitantes desde que empezó este siglo.

La España despoblada que se estanca la forman aquellas provincias que perdieron vecinos pero que en la actualidad mantienen empleos y población joven. Son Albacete, Ciudad Real, Badajoz, Cáceres, Córdoba y Jaén. Si bien este grupo presenta una débil economía ya que hay escaso peso del sector industrial, bajos PIB per cápita y elevadas tasas de paro.

Por último, las provincias de Guadalajara, Burgos, Huesca, Valladolid y Zaragoza y la comunidad autónoma de La Rioja son la España despoblada que remonta. Tienen escasa densidad de población y problemas de envejecimiento pero, a su vez, presentan un PIB per cápita por encima de la media nacional, tasas de paro bajas, alto peso de la industria y ciudades que crean empleo.

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