Mensajería instantánea

Signal y Telegram aprovechan el traspié de WhatsApp... ¿podrán acabar con su reinado?

El anuncio de cambio en su política de privacidad de la 'app' propiedad de Facebook provoca una huida masiva de usuarios, pero el ‘efecto red’ con sus 2.000 millones de usuarios hace difícil abandonar esta aplicación. Pero no imposible.

Logos de WhatsApp, Telegram y Signal junto al de otras aplicaciones en un teléfono móvil.
Logos de WhatsApp, Telegram y Signal junto al de otras aplicaciones en un teléfono móvil.

WhatsApp continúa luchando para evitar la huida de usuarios de su plataforma, después de que anunciara el 4 de enero un cambio en los términos de uso de la aplicación que no solo han generado serias preocupaciones sobre la privacidad sino que ha provocado la descarga masiva de otras apps rivales de mensajería como Telegram y Signal.

Elon Musk, fundador de Tesla y primera fortuna del mundo según Forbes, no ayudó a frenar la crisis a la compañía al escribir tres días un tuit en Twitter donde se podía leer: “Usa Signal”. Aunque seguramente no todos sus seguidores, que ascienden a 42,4 millones, siguieron su consejo, una semana después Signal pasaba de 10 a 50 millones de descargas según publicaba la plataforma en Twitter.

También la misma semana Telegram alcanzaba otro récord al aumentar en 25 millones de usuarios en solo 72 horas, y aseguraba que ya ha superado los 500 millones de usuarios activos.

Con estos datos en la mano, la pregunta que mucha gente se hace es si tiene lógica lo que está pasando y si pueden acabar Signal o Telegram con el reinado de WhatsApp, que suma unos 2.000 millones de usuarios.

Los expertos aseguran que muchos usuarios interpretaron que las nuevas políticas de WhatsApp suponían que la compañía compartiría por primera vez datos con su empresa matriz (Facebook), incluyendo el contenido de los mensajes, lo que provocó una gran indignación. Tanta, que Whats­App se ha visto obligada a aclarar que el cambio “no afecta a la privacidad de los mensajes de ninguna manera” y a retrasar del 8 de febrero al 15 de mayo la entrada en vigor de los nuevos términos de servicio.

Si bien ninguna de las aplicaciones podrá acceder a los mensajes, la integración de los datos entre Whats­App y Facebook comenzó en 2016, para mejorar la experiencia de usuario con los productos y publicidad de Facebook, pero entonces dio la opción de desvincular en los ajustes el intercambio de datos con fines publicitarios.

Según la última actualización, Facebook y Whats­App ahora también podrán compartir ciertos datos de pagos y transacciones para impulsar la publicidad, a medida que la compañía avanza en el ecommerce. Los cambios también incluyen “la posibilidad de que la información que generes o las relaciones que establezcas en WhatsApp sean usadas para dispararte anuncios relacionados en Facebook o en Instagram”, señala en su página Enrique Dans, profesor del IE Business School.

La UE, una excepción

Desde Facua se aclara que la nueva política de privacidad de WhatsApp no introduce grandes cambios para los usuarios europeos. Así, en la versión europea de sus nuevas políticas, la compañía explica que comparte información con Facebook, pero indica que “no puede utilizarse para los fines propios de las empresas de Facebook”, como hacer publicidad, debido a la aplicación del Reglamento General de Protección de Datos de la UE (GDPR).

Pese a ello, el 27% de los 25 millones de nuevos usuarios ganados por Telegram procede de Europa, lo que muestra que muchos de los no afectados también están en contra de los cambios. “Es muy positivo que cuando salte uno de estos avisos, al menos nos planteemos qué está pasando al usar una aplicación”, dice César Córcoles, profesor de los Estudios de Informática, Multimedia y Telecomunicación de la UOC.

Y es que, como explica este experto, “el hecho de que no nos afecte el cambio de condiciones no quiere decir que WhatsApp no recoja datos de sus usuarios, incluidos los europeos. Ya venía haciéndolo y eso va a seguir siendo igual. De hecho, WhatsApp recoge más datos que Telegram, y esta a su vez más que Signal”.

Que los usuarios valoren cada vez más el hecho de no tener que ceder sus datos para poder usar una aplicación implica que las plataformas que tienen acceso a más datos pueden perder usuarios en favor de otras, según advierten Córcoles y su colega de la UOC, el profesor Pierre Bourdin. Ambos destacan algunos factores que pueden hacer que el usuario se decante por una u otra app: “Es clave ver cómo gana dinero cada plataforma; las fuentes de sus ingresos permitirán orientarnos acerca de qué grado de respeto tienen por la privacidad. También resulta importante conocer quién está detrás”.

“En Telegram es un magnate ruso llamado Pável Dúrov; en otros casos son grandes compañías como Facebook, y también están las aplicaciones como Signal, que mantienen distintas asociaciones relacionadas con la defensa de la libertad”, señala Bourdin.

Pero, como apunta Dans, el potente efecto red que tiene toda aplicación de mensajería (enorme en Whats­App), no hace fácil coger la puerta e irse. “Al usuario no le resultará sencillo; para que su movimiento tenga sentido, deberá convencer a las personas con las que se comunica habitualmente para que dejen de buscarle en WhatsApp, o de pensar que está ahí escuchando en el grupo correspondiente, y le acompañen a la nueva plataforma que escoja”, señala este experto.

Propuestas diferentes para un mismo uso

Datos. Todas las apps de mensajería necesitan datos de sus usuarios, la diferencia está en a cuántos y cuáles de ellos acceden y qué uso hacen de ellos, según los profesores de la UOC. “Ninguna de las tres tiene acceso al contenido de los mensajes que intercambiamos, porque utilizan protocolos de criptografía muy seguros, pero sí saben que cruzas mensajes con tu madre, tu pareja o con un compañero de trabajo, y en el caso de WhatsApp, también pueden acceder a otros datos, como tu ubicación aproximada”, señala César Córcoles.

Monetizar. Telegram es más grande que Signal. Según Enrique Dans, su creador, el ruso Pave Durov (que abandonó el país y renunció a la ciudadanía rusa), ha financiado la plataforma hasta ahora con fondos propios, pero quiere empezar a monetizarla, “aparentemente mediante algún tipo de publicidad en sus canales multiusuario, que, según la compañía, será de tipo amigable y respetuosa con la privacidad”. Telegram cuenta con chats secretos que no dejan huella en los servidores, permiten la autodestrucción de mensajes y no tienen la opción de reenvío.

Fundación. Signal fue fundada en 2013 por Moxie Marlinspike, creador del protocolo de cifrado que usan WhatsApp o Skype, entre otras, y está considerada una de las aplicaciones de mensajería más seguras del mercado. En 2018 se constituyó como compañía gracias al apoyo financiero del cofundador de WhatsApp Brian Acton, que dejó esta empresa por discrepancias con Facebook sobre el modelo de privacidad. Signal, que está bajo el control de la Signal Foundation, una fundación sin ánimo de lucro, no guarda metadatos de a quién se envían los mensajes. Además, es de código abierto, lo que permite descubrir posibles vulnerabilidades mucho más rápido.

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