Coronavirus

Moderna: científicos que se tornan en multimillonarios por la vacuna

Tras la empresa está un grupo de investigadores y fondos y vale ya más de 45.000 millones de dólares

Vacuna de Moderna.
Vacuna de Moderna.

Una idea científica ha vuelto multimillonarios a sus impulsores. La compañía farmacéutica Moderna, cuya vacuna del Covid-19 llegará a Europa en los próximos dias, fue creada en Cambridge (en el entorno de la Universidad Harvard) en 2010 para desarrollar los avances sobre terapias celulares de Derrick Rossi, investigador de Harvard. A él se le unieron otros prestigiosos científicos como el profesor de esa misma universidad Tim Springer y Kenneth Chien, director del Instituto Karolinska de Estocolmo. También lo hizo el ingeniero químico Robert Langer, profesor del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), premio Príncipe de Asturias y que es el ingeniero más citado de la historia en artículos científicos, según la empresa. En 2011 se sumaron el inversor armenio-estadounidense Noubar Afeyan y ficharon al francés Stéphane Bancel como consejero delegado, quien tenía previamente experiencia de gestión en compañías farmacéuticas.

Su innovación en la tecnología de ARN mensajero para una vacuna ha conseguido avanzar rápido para dar una solución frente al SARS-CoV-2 y desde ayer ya se puede administrar en los países de la UE. La Comisión Europea aprobó ayer una autorización para que el producto se distribuya en los países, reforzando los planes de vacunación que hasta ahora recaían solo en las inyecciones de Pfizer/BioNTech. La empresa espera poder distribuir las primeras dosis a partir de la semana que viene.

El éxito de la vacuna ha hecho multimillonarios a estos científicos e inversores gracias a la salida a Bolsa en 2018 y el empuje de la capitalización de los últimos meses ante sus avances científicos. La empresa ya vale en Bolsa más de 45.000 millones de dólares, tras haber multiplicado su capitalización por seis veces en el último año. Entre sus accionistas también se encuentran grandes fondos como Fidelity, Vanguard, BlackRock o entidades financieras como Morgan Stanley y JP Morgan.

En el equipo directivo se encuentra el español Juan Andrés, responsable técnico de la empresa, a cargo del proceso de industrialización. Este ejecutivo tiene amplia experiencia en la dirección de fábricas, comenzando en Eli Lilly en Madrid e Indianápolis (EE UU) y más tarde en Basilea en el gigante suizo Novartis.

La compañía ha conseguido llevar al mercado -a EE UU, Canadá, Israel y ahora la UE- la vacuna del Covid basada en su tecnología de ARN mensajero tras realizar un ensayo final en más de 28.000 personas y demostrar una eficacia del 94,1%. Aunque dispone de una amplia cartera de vacunas en investigación, frente al citomegalovirus, el zika, la gripe, otros virus respiratorios y dos alternativas junto a MSD frente al cáncer, además de terapias oncológicas (asociada en alguna con AstraZeneca).

Moderna ha recibido alrededor 955 millones de dólares de la Administración de Donald Trump en la bautizada como operación Warp Speed (velocidad máxima), que busca la aceleración de la consecución de vacunas y tratamientos frente al virus. Igualmente, de EE UU ha conseguido un contrato inicial por 1.500 millones de dólares. Se calcula, además, que los países de la UE pagarán alrededor de 3.360 millones por los 160 millones de dosis pactados con la Comisión Europea, ya que su precio por inyección se estima en cerca de 21 euros.

Su ubicación en Cambridge (a las afueras de Boston) no es casual. Allí se asienta el principal polo biotecnológico de EE UU y del mundo, ligado a los avances de centros como Harvard y el MIT. Actualmente, la empresa emplea a más de 1.000 personas. Este tipo de traslación desde la universidad a la empresa y más tarde para conseguir llevar productos innovadores al mercado es donde falla el sistema universitario e investigador español, que carece de grandes ejemplos de éxito.

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