RCEP, la ocasión para crecer en Asia, la región más grande del mundo

España exportó solo un 6% en 2019 a los 15 países firmantes del acuerdo

Consorcios, ‘joint ventures’ o fabricar allí, fórmulas para beneficiarse

Exportaciones Asia
Buque de carga cerca del golfo de Tailandia. La zona formada por los 15 países firmantes del acuerdo de libre comercio conforma la región con mayor crecimiento del mundo, con sus 2.200 millones de habitantes. Getty Images

Piensen en una zona con 2.200 millones de personas, donde está casi un tercio del comercio global y con el mayor crecimiento económico. Añadan que los 15 países que la forman (China, Japón, Australia, Nueva Zelanda, Corea del Sur, Indonesia, Filipinas, Malasia, Singapur, Tailandia, Vietnam, Brunei, Camboya, Laos y Myanmar) acaban de firmar el mayor tratado de libre comercio mundial. Cierren con este dato: España solo exportó un 6,01% en 2019 a toda esta zona.

La conclusión la comparten expertos y empresarios. La creación de la Asociación Regional Integral y Económica (RCEP) es, para las pequeñas y medianas empresas españolas, una “ventana de oportunidad de crecimiento”, afirma Antonio Bonet, presidente del Club de Exportadores. “Una ocasión para la inversión”, añade Jaime Montalvo, director internacional de la Cámara de Comercio de España.

“El movimiento nos parece bueno. El mayor crecimiento de la clase media en el mundo va a suceder en este espacio”, concluye Ezequiel Navarro, CEO de Grupo Premo, fabricante de componentes electrónicos, sobre todo de automóviles.

Para aprovechar esta coyuntura, hay que superar varias dificultades. La primera nace de las características propias del mercado asiático, “lejano, complejo y de difícil acceso”, como lo define Montalvo. Después, “la desviación de comercio”, que apunta Bonet, un hecho que se producirá en el corto plazo y que supondrá perder parte de las exportaciones españolas.

Manusa hará una planta en Asia en 2021. Suanfarma lo contempla. Premo ya tiene tres

Y la tercera, la presión que experimentarán las pymes de nuestro país para establecerse en alguna de estas naciones y disfrutar de las ventajas que les otorga el acuerdo o, si no lo hacen, competir con productos tecnológicos diferenciados, con una marca reconocida o con artículos de calidad.

“Abrir fábricas en estos lugares sería bueno” para las pymes españolas, señala Pedro Nueno, presidente de la Escuela Internacional de Negocios China Europa y profesor de Iniciativa Emprendedora en el IESE. Esto las situaría en las “mismas condiciones competitivas de las empresas de la zona”.

Algunas, como Grupo Premo, ya cuentan con ellas. “En nuestro caso, en China, Vietnam y Corea del Sur, y prevemos hacer una planta nueva en China para atender un mercado que no deja de crecer”, cuenta el CEO de la compañía, con el 50% de su facturación lograda en Asia.

Otras, como Manusa, están ya “en conversaciones con un socio local para abrir una pequeña planta de fabricación en China a finales de 2021”, explica Caspar Van Rijn, director internacional de la compañía especializada en puertas automáticas. En su caso, el negocio asiático les otorga el 15% de sus ganancias.

El objetivo es competir en calidad, marca o diferencia tecnológica

Desde Suanfarma, que desarrolla medicamentos y con una facturación del 10% obtenida en esta área, su director del área de salud humana, Óscar Núñez, admite que “siempre ha sido un objetivo fabricar allí”, teniendo en cuenta, además, “el aumento de la demanda de medicamentos” que se está produciendo en estos países.

Socios locales

Para sortear los problemas que van a encontrar las pymes en estos mercados, Antonio Viñal, secretario general de la Asociación Empresarial España-Asean (Asempea), aboga por que estas “creen un consorcio para desarrollar proyectos comunes o presentarse a concursos”.

Montalvo agrega otras soluciones, como “establecer alianzas entrando en el capital de algunas empresas de allí o con socios locales en una joint venture, o lograr el apoyo de las cámaras y de otros organismos para la internacionalización de las empresas”. El objetivo, apunta, “es competir con la calidad que tenemos en sectores como el agroalimentario, bienes de consumo, soluciones medioambientales, energías renovables o tecnología”.

Es el caso de Hiperbaric, una empresa que produce equipos industriales para prensado y procesado por altas presiones, con aplicaciones en alimentación y bebidas, y que ha contado con el apoyo de la Fundación Cre100do para su expansión internacional. Su CEO, Andrés Hernando, dice estar convencido de que seguirán exportando a una zona que supone el 20% de su facturación al tener un “producto líder en tecnología, calidad y diseño”.

Detalles de un pacto impulsado por China

Mejoras. El tratado supone la eliminación de aranceles en un 92% de artículos durante un periodo de 20 años. Se simplifica la burocracia, de manera que los inversores necesitarán un solo documento que será válido en todos los países firmantes. Además, los inversores extranjeros tendrán libre acceso al 65% del sector servicios.

Carencias. El acuerdo ha recibido críticas por no incluir cláusulas específicas para la protección del medioambiente ni sobre los derechos de los trabajadores, así como por tener compromisos débiles en el terreno del comercio electrónico. Aún debe ser ratificado por los firmantes, en un proceso que puede alargarse más de un año.

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