Luces en el sector inmobiliario pese a la pandemia del Covid-19

La crisis sanitaria ha incentivado la demanda de casas frente a los pisos. Los propietarios buscan incrementar el confort en las viviendas

No cabe duda de que a pesar de la adversidad corren tiempos de oportunidad. Recuerdo una interesante conversación que mantuve este verano con un importante empresario responsable de una gran multinacional. Mientras esperábamos para firmar en notaria intercambiábamos impresiones, fue bastante contundente cuando me decía: “mi experiencia a lo largo de mi extensa trayectoria me ha enseñado que por suerte o por desgracia todo se olvida y todo pasa”, y es innegable que finalmente tengo que darle la razón.

Es evidente que en la actualidad el cliente es mucho más selectivo en la demanda de producto, pero esa tipología de demanda –de viviendas y espacios lo más amplios posible– siempre ha sido, en mayor o menor medida, la más deseada. Siempre hemos preferido vivir en un piso exterior en lugar de hacerlo en uno interior, un ático mejor que en un bajo, optar por urbanizaciones con buenas zonas comunes o por casas con jardín propio frente a un piso, etc.

Pero no todas las personas tienen esa posibilidad, por lo que habrá que seguir viviendo en todo tipo de viviendas, y es en este segmento donde ahora se puede encontrar una mayor oportunidad tanto para el comprador finalista como para el inversor. Cabe destacar como incluso a pesar de los efectos de la pandemia del Covid-19, la venta de casas de alto standing ha aumentado más del 15% desde junio a octubre, en comparación con el mismo periodo de 2019.

En esta misma línea, según datos de los notarios, la vivienda unifamiliar ha sido clave en la mejora de la evolución del mercado. La pandemia ha incentivado la venta de casas frente a la de pisos. Así, en el mes de septiembre la venta de viviendas unifamiliares mostró un importante incremento del 24,9% interanual, superando las 12.000 operaciones. Un claro ejemplo de las nuevas prioridades de los compradores en el mercado de la vivienda, provocado por el confinamiento durante el estado de alarma. La mentalidad ha cambiado y el nuevo comprador quiere contar con el máximo confort en su hogar.

No hay duda de que todavía no se conocen las consecuencias económicas definitivas de esta crisis sanitaria, pero es obvio que estas serán asimétricas. No repercutirá de igual modo en las principales capitales del país en cuanto a venta inmobiliaria –como Madrid, Barcelona o Valencia– que en otras ciudades más pequeñas. Serán estos núcleos de menor población los que sufrirán las consecuencias con mayor intensidad.

Este año, en general, excepto en los meses de confinamiento domiciliario, una vez pudimos retomar la actividad, en determinados segmentos incluso mejoramos el número de operaciones respecto al año 2019. En todo caso, sí es cierto que se ha producido un reajuste del mercado, pero el sector inmobiliario está avanzando.

En el contexto actual se ha afianzado la demanda de viviendas exteriores con terrazas o de casas con patio, próximas a zonas verdes o a la playa, donde poder combinar trabajo con una mayor calidad de vida. Sirviendo esto no para un incremento de su valor, pero sí para mejorar las expectativas de un sector, que hace unos meses parecía absolutamente paralizado.

La llegada de la pandemia del coronavirus ha servido para que muchos propietarios reconsideren unas expectativas de ventas demasiado ambiciosas y un tanto alejadas de la realidad. Logrando con ello poner un precio de salida más atractivo para los posibles compradores y sin necesidad de negociaciones muy agresivas, negociando entre un 4% y 6% del asking price cuando este no era acorde con el mercado de partida.

En este entorno, más que nunca, no debemos olvidar la gran influencia que tiene la banca sobre la resistencia del mercado. Mientras se cuente con un sistema financiero saneado y se mantengan unos tipos de interés bajos, la compra de vivienda seguirá con una tendencia positiva. Si a este factor financiero incorporamos la posibilidad creciente de contar con una vacuna frente al coronavirus el próximo año, que contribuya a frenar la epidemia mundial, las previsiones pueden ser mucho más alentadoras.

En la actualidad, el 54% de la población mundial vive concentrada en grandes urbes, y las expectativas para el año 2035 incluyen que ese porcentaje se vea incrementado por encima del 70%. Por tanto, esta tendencia respalda el hecho que la inversión en residencial en las grandes ciudades para obtener rentabilidad se haya convertido en un nuevo modelo de negocio, con muy buenas perspectivas, tanto para pequeños inversores como para los grandes fondos.

 Francisco de los Ríos es Director de ventas de Madrid de aProperties